El nuevo Fondo de Asistencia Laboral (FAL) empieza a tomar forma operativa y, además de modificar la manera en que las empresas podrán prever futuras indemnizaciones, aparece como una herramienta con potencial para generar un nuevo flujo de ahorro de largo plazo hacia el mercado de capitales argentino.
Las estimaciones privadas ubican ese flujo en más de US$ 2.000 millones anuales, mientras que otras miradas proyectan que el esquema podría movilizar alrededor de US$ 10.000 millones en los próximos cinco años.
La implementación del sistema también incorpora una nueva dimensión financiera: los recursos no necesariamente quedarán inmovilizados, sino que podrán canalizarse a través de Fondos Comunes de Inversión (FCI) o fideicomisos financieros habilitados por la Comisión Nacional de Valores (CNV), dentro de los límites establecidos por la regulación.
Reforma laboral: qué es el FAL y cómo impacta en pymes y en la ANSES
El potencial volumen surge de la cantidad de trabajadores alcanzados y de los porcentajes que deberán destinarse al fondo. De acuerdo con estimaciones de AXIS, la administradora de fondos comunes de inversión del Grupo MAV Mercado Argentino de Valores, el sector privado registrado totaliza cerca de 6,2 millones de trabajadores, con un salario bruto promedio cercano a $2.150.000. De esta manera, la masa salarial alcanza unos $13,3 billones, con una distribución estimada del empleo de 35% en grandes empresas y 65% en MiPyMEs.
Sobre esa base, la aplicación de las alícuotas del 1% para las grandes empresas y 2,5% para las MiPyMEs arroja un flujo mensual estimado de aproximadamente $263.268 millones, equivalente a alrededor de US$2.179 millones anuales, según las estimaciones difundidas por la Bolsa.

Además del volumen, el esquema incorpora un tratamiento impositivo particular. Los rendimientos, intereses y cualquier otra renta derivada de los fondos estarán eximidos del Impuesto a las Ganancias, mientras que ninguno de los conceptos relativos al fondo estará gravado con IVA.
Desde la industria de fondos también destacan el potencial impacto sobre la profundidad de la plaza local. Alexis Billone, experto en la industria de fondos y CEO de IEB Fondos, sostuvo que el flujo constante de capital podría generar un cambio significativo en el mercado argentino.
“La implementación y la incorporación de millones de dólares año a año va a hacer que la industria crezca escalonadamente. Vamos a tener un mercado de capitales competitivo a nivel de otros mercados de países mucho más desarrollados; va a ser un mercado mucho más líquido y de mayor volumen”, señaló.
En la misma línea, Billone proyectó un horizonte de mediano plazo ambicioso para la industria de fondos comunes de inversión y aseguró que “en los próximos 5 años van a ingresar al mercado de capitales US$ 10.000 millones”.
Para el especialista, el nuevo esquema también puede mejorar la posición de la Argentina frente a otros mercados de la región: “Argentina está empezando a dar señales interesantes. Creo que en los próximos años va a ser un mercado pujante, positivo y, con la implementación del FAL, no tengo dudas de que vamos a estar compitiendo con otros países vecinos de igual a igual”.

El impacto financiero y el flujo hacia el mercado
La creación de un fondo de estas características puede tener un efecto más amplio sobre el mercado de capitales argentino, porque convierte pagos que hasta ahora aparecían como una contingencia futura en un flujo periódico de ahorro.
Emilio Botto, jefe de Estrategia e Inversiones de Mills Capital, sostiene que el cambio debe analizarse desde esa perspectiva. “El error más común hoy es pensar en el FAL únicamente como una reforma laboral, pero en realidad el cambio es mucho más profundo: es financiero. Durante décadas las indemnizaciones funcionaron como un pasivo contingente. El FAL cambia esa lógica porque convierte ese riesgo incierto en un flujo periódico, previsible y administrable”, señaló.
Según Botto, el nuevo sistema podría generar entre US$ 3.000 y US$ 4.000 millones anuales de ahorro que ingresaría al mercado argentino a través de vehículos financieros gestionados profesionalmente. “Este flujo va a impactar en el mercado local generando mayor profundidad, mayor horizonte de inversión y estabilidad. En Argentina estamos acostumbrados a que el corto plazo condicione casi todas las decisiones de inversión”, afirmó.
El ejecutivo consideró, de todos modos, que el objetivo no debería ser perseguir el mayor rendimiento posible. “No se trata solamente de buscar rendimiento. Estos fondos tienen un objetivo claro: administrar contingencias laborales. Por eso la gestión debe poner énfasis en prudencia, liquidez y estricto control del riesgo”, explicó.
Para Botto, además, el FAL introduce conceptos vinculados al ahorro administrado, la duración de las inversiones y la planificación financiera de largo plazo. “Argentina históricamente operó en modo defensivo y de corto plazo, y este tipo de instrumentos obliga a ordenar decisiones financieras con otra profundidad”, planteó.
Qué cambia con el FAL en el sistema indemnizatorio
El régimen fue creado por la Ley de Modernización Laboral y reglamentado por el Decreto 408/2026. La normativa establece que los empleadores del sector privado deberán constituir una cuenta como patrimonio separado, independiente, inembargable y de afectación específica, cuyos recursos estarán destinados exclusivamente a determinadas obligaciones laborales e indemnizaciones. El régimen, cuya entrada en vigencia fue prorrogada al 1° de noviembre de 2026, no reemplaza ni modifica el esquema indemnizatorio vigente.
Fondos de Asistencia Laboral: en qué podrá invertirse el dinero y qué límites fijó el Gobierno
La contribución mensual obligatoria será equivalente al 1% de la masa salarial para las grandes empresas y al 2,5% para las MiPyMEs. La ley contempla además que esos porcentajes puedan elevarse hasta 1,5% y 3%, respectivamente, bajo determinadas condiciones vinculadas al cumplimiento de las metas fiscales. Los aportes serán canalizados a través de ARCA, que actuará como agente de derivación hacia el vehículo elegido.
El FAL no modifica el régimen indemnizatorio vigente ni el monto que le corresponde al trabajador. Lo que cambia es el mecanismo disponible para afrontar ese pago.
Actualmente, ante un despido, la empresa debe pagar la indemnización con sus propios recursos. Con el FAL, existirá un fondo previamente constituido y separado del patrimonio de la empresa, que podrá utilizarse para cubrir total o parcialmente esa obligación.
La responsabilidad, de todas formas, aclaran que continúa siendo del empleador. Si el saldo acumulado en el FAL no alcanza para cubrir la indemnización correspondiente, la empresa deberá completar la diferencia. Incluso, el empleador podrá decidir no utilizar los recursos del fondo.
Cómo se financia el FAL
El FAL se financiará con una parte de las contribuciones patronales que las empresas ya abonan a través del F.931. Se trata de una reasignación de fondos, por lo que inicialmente no representaría un aporte adicional para el empleador.
Del total de esas contribuciones, se destinará al fondo un 1% de la masa salarial en el caso de las grandes empresas y un 2,5% para las MiPyMEs. Esos porcentajes podrían elevarse posteriormente hasta el 1,5% y el 3%, respectivamente.
Hasta tanto entre en vigencia el Fondo de Asistencia Laboral, los empleadores deberán continuar abonando las alícuotas establecidas en el régimen de contribuciones patronales, sin la reducción prevista para su aporte a los FAL.
ARCA será la encargada de derivar esos recursos al vehículo de inversión elegido por cada empleador. El dinero no quedará inmovilizado: será administrado mediante Fondos Comunes de Inversión o fideicomisos financieros habilitados, dentro de los límites de inversión establecidos por la regulación.
Los fondos podrán generar rendimientos, que pasarán a formar parte del propio FAL y contribuirán a incrementar el monto disponible para afrontar futuras indemnizaciones.

Aldana Fernández, contadora, explicó para PERFIL que el FAL funcionará como “un sistema de previsión laboral” y que los empleadores deberán constituir un fondo obligatorio para cubrir futuras indemnizaciones.
“Cuando hablamos de FAL o Fondo de Asistencia Laboral, hay que tener presente la ley de modernización laboral, que creó un mecanismo para que los empleadores puedan desvincular trabajadores sin comprometer su situación financiera”, sostuvo.
La especialista remarcó que el aporte será del 2,5% de la masa salarial para las PyMEs y del 1% para las grandes empresas. También aclaró que el mecanismo no reemplaza las indemnizaciones, no elimina los juicios laborales y no significa que el trabajador deje de cobrar lo que le corresponde.
Fernández sostuvo además que no implica un aumento de las cargas patronales, dado que el FAL supone una reasignación de las contribuciones mensuales y, en la práctica, una menor proporción de esos recursos destinada al sistema previsional.
Cómo funcionará el fideicomiso
El decreto reglamentario habilitó dos vehículos para instrumentar los FAL: Fondos Comunes de Inversión y fideicomisos financieros sujetos a la regulación de la CNV. La elección corresponderá al empleador, que deberá seleccionar una entidad habilitada y constituir allí su cuenta individual.
Para bajar a tierra cómo funcionará el sistema, la documentación técnica elaborada por TMF Group, a la que PERFIL tuvo acceso, describe un esquema de fideicomiso financiero con una cuenta individual para cada empresa participante. Aunque varias compañías formen parte de un mismo fideicomiso, los recursos correspondientes a cada empleador permanecerán identificados y separados patrimonialmente.
Cada empresa contará con una identificación propia dentro del sistema y con certificados de participación asociados a su patrimonio. De esa manera, podrá seguir la evolución de sus aportes, el rendimiento de las inversiones y los eventuales rescates.

La operatoria también contempla la participación de un asesor de inversiones, que podrá definir junto con el empleador una estrategia de cartera de acuerdo con su perfil de riesgo y sus necesidades de liquidez. La estructura prevé además que la empresa pueda cambiar de asesor sin abandonar el vehículo, siempre dentro de las condiciones establecidas.
Dónde se podrán invertir los fondos
Uno de los puntos centrales del nuevo régimen es qué sucede con el dinero acumulado mientras no sea necesario utilizarlo para pagar una indemnización.
La Resolución 1276/2026 del Ministerio de Economía estableció que las inversiones deberán priorizar la seguridad, liquidez, diversificación, transparencia y preservación del capital, con el objetivo de mantener el valor de los aportes y asegurar que haya fondos disponibles cuando llegue el momento de utilizarlos.
Entre los instrumentos habilitados aparecen títulos de deuda del Estado nacional, valores de deuda emitidos por provincias y la Ciudad de Buenos Aires, depósitos en entidades financieras autorizadas por el BCRA y obligaciones negociables emitidas en el país por empresas privadas.
La normativa también estableció límites de diversificación y exige mantener al menos un 10% del patrimonio del FAL en activos de alta liquidez y bajo riesgo de mercado.
Esto significa que el fondo no funciona simplemente como una cuenta de ahorro. Durante el período en que los recursos no sean utilizados, pueden permanecer invertidos y generar rendimientos, siempre dentro de los instrumentos y límites fijados por la regulación.
Cómo sería el circuito desde el aporte hasta la indemnización
El funcionamiento comienza cuando el empleador elige el vehículo, abre su cuenta individual y queda identificado dentro del sistema. Luego, ARCA recauda las contribuciones y deriva los recursos al vehículo elegido. Los fondos son invertidos de acuerdo con la estrategia definida y permanecen dentro del patrimonio separado de la empresa.
Cuando se produce una desvinculación laboral que genere una obligación alcanzada por el FAL, el empleador puede solicitar el uso de los recursos acumulados.
El fiduciario valida la documentación correspondiente, solicita al asesor de inversiones el rescate de los activos necesarios y procede con el pago al trabajador. La estructura contempla un plazo operativo de hasta cinco días hábiles desde la solicitud.
Si el dinero acumulado en la cuenta no alcanza para cubrir la indemnización, la empresa deberá aportar la diferencia con recursos propios. Es decir, el FAL funciona como una fuente de financiamiento previamente constituida, pero no elimina la obligación laboral del empleador.
Cómo debería elegirse el vehículo de inversión
La elección entre los distintos vehículos no debería responder únicamente al rendimiento esperado. Nicolás Parreira, economista y director de Grupo Sigma, considera que cada empresa debería analizar su propia estructura antes de definir cómo administrar los recursos. “El empleador debería evaluar cuál se adapta mejor a su estructura de personal, nivel de rotación, contingencias laborales y necesidades de liquidez”, planteó.
Para Parreira, el objetivo del FAL no debería ser simplemente maximizar la rentabilidad, sino preservar el capital y garantizar que existan recursos disponibles cuando sea necesario afrontar una indemnización.
“Por eso, si bien los fondos serán administrados mediante FCI o fideicomisos financieros habilitados y estarán sujetos a límites regulatorios específicos, la selección debería priorizar seguridad, liquidez y consistencia con las obligaciones laborales de cada empresa, antes que buscar simplemente el vehículo que ofrezca el mayor rendimiento”, explicó.
FN/MSS