ECONOMIA
Crisis energética

Por la ola de frío, el faltante de gas causa parálisis en industrias

El abastecimiento residencial se prioriza por la suba de la demanda, en un contexto de restricciones que impacta en la industria, mientras especialistas advierten que la falta de obras de transporte sigue siendo el principal problema del sistema.

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GNL. “Representa una oportunidad histórica para nuestra región y Argentina”, resaltó el gobernador rionegrino, Alberto Weretilnek. | cedoc

La ola de frío y las restricciones en el suministro de gas volvieron a instalar la preocupación por el abastecimiento energético en Argentina. Mientras el Gobierno prioriza el consumo residencial y sostiene que las tarifas deben reflejar los costos reales del sistema, referentes del sector advierten que la falta de infraestructura y el encarecimiento del gas importado impactarán principalmente sobre la industria. En ese contexto, también surge una pregunta clave: si bien el gas para los hogares tendría prioridad, ¿el consumidor terminará igualmente afectado por otras vías?

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El Gobierno defiende el esquema tarifario y prioriza el abastecimiento residencial

El vocero presidencial, Adrián Ravier, sostuvo en su última conferencia que la política oficial apunta a que las tarifas de los servicios públicos recuperen gradualmente sus valores de mercado para cubrir los costos del sistema. En ese sentido, explicó que mantener tarifas subsidiadas implica que "alguien lo tiene que pagar" y afirmó que la decisión del Gobierno es que ese costo sea afrontado por quienes utilizan el servicio.

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Sin embargo, el debate actual ya no pasa únicamente por el precio del gas sino también por la disponibilidad del suministro durante los picos de consumo. En ese escenario, tanto representantes del sector del GNC como especialistas vinculados a la industria coinciden en que la prioridad seguirá siendo el abastecimiento domiciliario, mientras que los mayores inconvenientes recaerán sobre las empresas que poseen contratos interrumpibles o deban afrontar el costo del gas importado.

Por su parte, el secretario de Coordinación de Energía y Minería de la Nación, Daniel González, afirmó que “no va a faltar gas en los domicilios en la medida que no haya un imponderable, que no quede un yacimiento fuera de producción o que no pase nada en algún sistema de transmisión o de distribución”.

La industria enfrenta mayores costos y posibles restricciones

El vicepresidente de la Cámara de Expendedores de GNC, Pedro González, explicó a Perfil que la industria comparte una lógica similar a la de muchas estaciones de servicio porque también puede contratar suministro firme o interrumpible. Según indicó, quienes optaron por contratos más económicos quedan expuestos a cortes cuando aumenta la demanda residencial.

El Gobierno dice que no faltará gas en domicilios "en la medida que no haya un imponderable"

González aclaró que, a diferencia de las estaciones de GNC, donde el gas constituye la materia prima del negocio, para muchas industrias el combustible funciona como un insumo que, en algunos casos, puede ser reemplazado por gasoil o fueloil, aunque a un costo considerablemente mayor. Además, señaló que el Gobierno analiza trasladarles el costo del gas natural licuado importado durante el invierno, lo que podría duplicar el precio del insumo para quienes decidan continuar produciendo.

"El sistema está previsto para proteger el gas domiciliario. Es decir, que ni a ninguna casa, ni a ningún hospital, ni a ningún domicilio en general le falte gas", afirmó González. También explicó que el fuerte incremento de la demanda residencial durante el invierno obliga a restringir primero el suministro destinado a la industria y al GNC con contratos interrumpibles.

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Para el dirigente, el problema estructural no reside en la producción de gas sino en la infraestructura. Sostuvo que Argentina cuenta con gas suficiente para abastecer la demanda, pero carece de los gasoductos y de las plantas compresoras necesarias para transportar ese volumen durante los momentos de mayor consumo. Como consecuencia, el país continúa recurriendo a la importación de GNL, cuyo costo supera ampliamente al del gas producido localmente.

¿El consumidor quedará completamente al margen?

El presidente de la Cámara del GNC en el interior, Marcelo Zanoni, coincidió en que el abastecimiento residencial tendrá prioridad durante la ola polar. Aseguró que "el residencial no se va a ver afectado en demasía" y explicó que el suministro para los hogares y para las centrales termoeléctricas será preservado frente a las restricciones.

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No obstante, advirtió que eso no significa que los consumidores queden completamente aislados de las consecuencias económicas. Según planteó, si las industrias deciden continuar produciendo utilizando gas importado, ese mayor costo terminará trasladándose a los precios finales de los productos. "Indudablemente que la consecuencia la va a pagar el usuario", afirmó, al considerar que el incremento en los costos de producción terminará reflejándose en los bienes destinados al mercado interno.

Zanoni sostuvo además que muchas empresas enfrentan una "tormenta perfecta" al combinar una caída del consumo con un fuerte aumento en sus costos energéticos. Según explicó, algunas podrían optar por suspender temporalmente la producción hasta que finalice el período de mayor demanda de gas, mientras que otras absorberán el costo extraordinario para mantener la actividad.

Tanto González como Zanoni coincidieron en señalar que el principal problema es la falta de inversiones en infraestructura de transporte. Ambos sostuvieron que la producción nacional de gas alcanza para abastecer cómodamente al país, pero que la ausencia de nuevos gasoductos y plantas compresoras obliga a importar combustible durante el invierno y genera un escenario donde el suministro residencial se protege, mientras la industria enfrenta mayores costos que, directa o indirectamente, pueden terminar llegando al bolsillo de los consumidores.

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La industria advierte por el impacto económico y busca alternativas

Los datos del sector muestran la magnitud del problema. Según Enargas, el 1 de julio la demanda total de gas alcanzó los 160,4 millones de metros cúbicos, de los cuales 86,4 millones correspondieron al consumo residencial y 27,2 millones a la industria. Aunque las fábricas suelen consumir en promedio unos 35 millones de metros cúbicos diarios durante todo el año, el sector sostiene que al menos 15 millones deberían estar garantizados mediante contratos firmes para evitar interrupciones durante los picos de demanda.

El problema también pasa por los costos. Mientras el invierno pasado el gas natural licuado (GNL) importado se conseguía en torno a US$11 por millón de BTU, este año alcanza los US$26, impulsado por el encarecimiento internacional de la energía tras el conflicto en Medio Oriente. Ese incremento coincide con el retraso en la contratación del combustible importado, luego de que el Gobierno desistiera del esquema de compras privadas y volviera a dejar esa tarea en manos de Enarsa. Ese mayor costo sería trasladado a las industrias que decidan mantener la producción.

En Salta, las industrias pasaron de operar con una restricción del 50% en el suministro de gas a un corte total del servicio, lo que obligó a varias empresas a detener por completo sus procesos productivos.

Según explicó Julio Fazio, vicepresidente de la Unión Industrial de Salta (UIS) a El Tribuno, la única alternativa para continuar operando es comprar gas en el mercado spot a US$ 18 por millón de BTU, frente a los US$ 4,5 que cuesta el suministro habitual de red. Ante esa diferencia, las compañías deberán definir si absorben el sobrecosto o paralizan la producción, mientras algunas comenzaron a reorganizar turnos, adelantar tareas de mantenimiento y otorgar vacaciones para reducir el impacto de las interrupciones.

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Frente a ese escenario, comenzaron a surgir alternativas para sostener la actividad. La Cámara de Empresas Argentinas de Gas Licuado de Petróleo (CEGLA) propuso al GLP como reemplazo parcial del gas natural en los períodos de restricción y aseguró que el uso de propano permitiría reducir alrededor de un 30% los costos frente al GNL importado. No obstante, desde la entidad reconocieron que algunas soluciones requieren entre 120 y 150 días para implementarse.

Mientras tanto, desde la Unión Industrial Argentina (UIA) advirtieron que la incertidumbre energética ya afecta la continuidad operativa de las empresas y remarcaron que el impacto económico ya comenzó a trasladarse a la producción. En ese escenario, aunque el abastecimiento domiciliario continúa siendo la prioridad del sistema, el efecto de las restricciones podría terminar llegando igualmente al consumidor a través del aumento en los precios de los bienes elaborados por la industria.

GZ/MSS