Fundición San Cayetano, una histórica metalúrgica radicada en Burzaco, provincia de Buenos Aires, atraviesa una fuerte crisis financiera y se presentó en concurso preventivo de acreedores con un pasivo declarado de $34.187 millones. La compañía, con 70 años de trayectoria, busca reestructurar sus compromisos mientras mantiene en funcionamiento la planta, según informa el site especializado InfoGremiales.
La producción de la firma no se destina en esencia al mercado interno, sino que, según señalan en su web oficial, el 80% está orientado a la exportación. Aunque esa situación no los ha relevado de sufrir los embates de la economía doméstica. Y lo que sufre gran parte de la industria metalúrgica, con 6 de cada 10 máquinas paradas, según señaló ADIMRA en su último informe.
El juzgado que interviene es el Civil y Comercial N°3 del Departamento Judicial de Lomas de Zamora y la apertura del concurso se produjo el 24 de junio de 2026. La empresa habría señalado como fecha de inicio de la cesación de pagos el 18 de diciembre de 2025, momento en el que comenzó a atrasarse en obligaciones propias de su actividad, entre ellas compromisos vinculados con el suministro de energía.
La empresa recurrió a la Justicia después de meses de deterioro financiero. En su presentación explicó que las dificultades estuvieron vinculadas con una combinación de factores que afectaron la rentabilidad del negocio, entre ellos la competencia externa, la pérdida de pedidos y el elevado costo del financiamiento.
Uno de los principales problemas señalados por la propia compañía fue la competencia de productos provenientes de China. “Los proveedores originarios de la República Popular China están presentes en todos los mercados en el que participamos, con precios que oscilan a la mitad del nuestro”, destacó InfoGremiales de la presentación de Fundición San Cayetano.

A esa presión se sumó el costo del crédito. Según describió la firma en el expediente, las tasas bancarias llegaron a ubicarse entre el 80% y el 90% anual, mientras que la actividad trabaja con márgenes de rentabilidad cercanos al 5%, una diferencia que terminó impactando sobre su situación financiera.
Deudas, cheques rechazados y un pasivo de $34.187 millones
La magnitud de la crisis también quedó reflejada en las obligaciones pendientes. De acuerdo con la información, Fundición San Cayetano registraría 185 cheques rechazados por más de $1.000 millones y habría recibido intimaciones relacionadas con servicios esenciales, entidades bancarias y proveedores.
Entre las obligaciones reclamadas aparecen deudas con Metrogas y Edesur, además de compromisos con Banco Nación, Banco Provincia y proveedores del exterior. A esto se suma una exposición financiera de alrededor de $22.355 millones con distintas entidades.
El pasivo concursal declarado por la compañía alcanza los $34.187 millones. De ese monto, $18.512 millones corresponden a acreedores quirografarios por compras locales, $5.539 millones a compras realizadas en el exterior y $7.791 millones a financiamiento, además de obligaciones fiscales, sociales y laborales.
La presentación en concurso, sin embargo, no implica el cierre de Fundición San Cayetano. La empresa busca reestructurar sus deudas y continuar con la actividad y, según la información disponible, cuenta con pedidos suficientes para mantener la planta a máxima capacidad durante al menos ocho meses, aun sin recibir nuevas órdenes.
De ser la mayor fundición del país a enfrentar una profunda crisis financiera
La situación actual contrasta con la dimensión que había alcanzado la empresa años atrás. En mayo de 2021, Banco Provincia presentaba a Fundición San Cayetano como la mayor compañía del país en su rubro: por entonces empleaba aproximadamente a 340 personas y funcionaba en un predio de más de 45.000 metros cuadrados en el Parque Industrial de Burzaco.

La compañía se especializó en transformar chatarra y materiales metálicos desechados en piezas de alto valor agregado destinadas a diferentes ramas de la industria pesada, entre ellas la siderúrgica, petrolera, automotriz, eólica y minera. Según la información difundida por Banco Provincia en 2021, durante 2020 exportó cerca del 85% de su producción, elaborada a pedido de sus clientes.
La entidad financiera también señalaba entonces que asistía a la compañía mediante préstamos destinados a inversión, prefinanciación de exportaciones y capital de trabajo en pesos y dólares. Ese perfil permite dimensionar el contraste con el escenario financiero que años después llevó a la empresa a recurrir al concurso preventivo para ordenar sus compromisos.
En 2022, Fundición San Cayetano anunciaba que duplicaría su producción a partir de una inversión financiada con un crédito de más de $200 millones por parte de BICE, destinados a un proyecto que contemplaba el desarrollo de un nuevo negocio liderado por mujeres: la fabricación de varillas de hierro en diferentes diámetros y largos para el sector de la construcción, dado su creciente demanda. El objetivo de la firma era utilizar la capacidad ociosa de la planta e integrar su producción hacia adelante.
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Fundición San Cayetano fue creada en 1956 por Nazareno Sforzini, quien había trabajado como fundidor en Italia y, después de llegar a la Argentina, se desempeñó como capataz de una fundición de hierro en Santa Fe. La empresa comenzó su actividad en el partido de Tres de Febrero, posteriormente se trasladó a Temperley y desde 1979 desarrolla sus operaciones en el predio industrial de Burzaco. Allí busca ahora sostener la producción mientras atraviesa el proceso judicial para reestructurar una deuda que supera los $34.000 millones.
GZ / lr