El INDEC dará a conocer este jueves 10 de septiembre la inflación de agosto, un dato que el Gobierno seguirá especialmente de cerca en tanto las proyecciones le dan buena chance de volver a tocar un récord que se alcanzó en mayo de 2025 cuando el índice de precios al consumidor tocó su marca más baja al situarse en 1,5%. Por lo pronto, algunas estimaciones privadas abren esa posibilidad y le dan una bocanada de aire fresco al gobierno que no viene recibiendo buenos índices en los últimos días, en especial tras conocerse la fuerte caída dos sectores claves como la industria (5% abajo) y la construcción (4,6%).
Así, la referencia a la que habrá que estar atento es el 1,5%, es decir el Índice de Precios al Consumidor (IPC) registrado en mayo de 2025 y que hasta ahora constituye el menor aumento mensual de precios de toda la gestión libertaria. Aunque vale recordar que el gobierno tenía otros planes más ambiciosos para esta época, ya que había proyectado llegar con un dato encabezado por 0. A favor del gobierno, vale señalar que los conflictos geopolíticos, en especial la guerra entre Irán y Estados Unidos le ha inyectado mayor presión a la inflación global ante la dinámica de precios del petróleo.
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Las proyecciones conocidas para agosto se mueven en un rango relativamente acotado, entre 1,4% y 1,9%, aunque el consenso se concentra alrededor del 1,7%. De confirmarse un número en esa zona, la inflación volvería a mostrar una desaceleración, aunque no alcanzaría para quebrar el piso de mayo del año pasado.

Entre las consultoras, Fundación Libertad y Progreso presentó la estimación más baja, con 1,4%, un resultado que, de coincidir con el dato oficial, establecería un nuevo mínimo para la administración Milei.
¿En qué se apoya Libertad y Progreso para dar esa proyección? Según explicaron "la desaceleración de la inflación que anticipa el nowcast para agosto se explica principalmente por tres factores. El primero fue Alimentos y Bebidas no Alcohólicas, que pasó de subir 2,9% en julio a 1,4% en agosto. Sin embargo, hacia el cierre del mes volvieron a aparecer algunas presiones: carnes y derivados aumentaron 3,7%, frutas 2,9% y pescados 2,4%. También tuvo menor incidencia el rubro Vivienda ya que, pese a las subas de las tarifas de luz, gas y agua, el estimador detectó una baja en los precios de los alquileres. A esto se sumó el fin de la estacionalidad de las vacaciones de invierno, que moderó los aumentos vinculados con recreación y turismo".
La consultora señaló que "agosto podría marcar un regreso más firme al sendero de desaceleración de los precios, una vez superados los efectos estacionales de junio y el pass through cambiario de mayo y junio. De todos modos, advierte que la reciente suba del dólar obliga a mantener la cautela: con el mayorista estabilizado por encima de los $1.500, el principal foco estará puesto en los rubros con mayor participación de bienes transables, especialmente Alimentos y Bebidas no Alcohólicas".
No es la única proyección que habla de una desaceleración fuerte. EcoGo proyectó 1,5%, exactamente el mismo nivel de mayo de 2025. En tanto, C&T y Orlando J. Ferreres calcularon 1,6%; Analytica, 1,7%; Abeceb y LCG, 1,8%; y Equilibra e Invecq, 1,9%.
El promedio simple de esas nueve estimaciones privadas se ubica prácticamente en 1,7%, en línea con el resultado del Relevamiento de Expectativas de Mercado (REM) del Banco Central, donde participan casi 40 analistas y que también anticipó una inflación de 1,7% para agosto.
El 1,5%, la marca que deberá perforar
El número tiene una relevancia especial para el Gobierno. Si la inflación de agosto queda por debajo de 1,5%, se convertirá en el menor registro mensual desde el inicio de la gestión de Javier Milei. Si marca exactamente 1,5%, igualará el piso alcanzado en mayo de 2025. Por encima de ese nivel, aquel dato continuará siendo el mínimo de la era libertaria.

Ese antecedente de mayo también tiene una lectura particular dentro del oficialismo. El Gobierno identifica ese momento como el comienzo de lo que denominó un “ataque de la oposición”, que posteriormente habría provocado una caída en la demanda de dinero y un salto de las tasas, luego de la victoria electoral en las legislativas de la Ciudad de Buenos Aires.
Más allá de esa discusión, el IPC de agosto aparece como uno de los pocos indicadores que podrían darle una señal favorable al Gobierno, aunque incluso las estimaciones más optimistas siguen lejos de aquella expectativa planteada por Milei de que la inflación comenzara a mostrar registros que “empiecen con cero”.
Qué espera el mercado
La dispersión entre las consultoras muestra, además, que perforar el mínimo de 1,5% no es hoy el escenario predominante. De los nueve relevamientos privados conocidos, sólo Libertad y Progreso proyecta un resultado inferior a ese umbral, mientras EcoGo anticipa que podría igualarlo.
El resto de los trabajos espera una inflación entre 1,6% y 1,9%, por lo que el escenario central del mercado apunta más a una nueva desaceleración que a un récord dentro de la actual gestión.
Por eso, el dato que publique el INDEC tendrá dos lecturas. La primera será si la inflación consigue mantenerse claramente por debajo del 2%. La segunda, más exigente, será determinar si agosto logra finalmente perforar el 1,5% y convertirse en el mes de menor inflación de toda la presidencia de Javier Milei.
El antecedente de la Ciudad de Buenos Aires
Por lo pronto, un dato que se conoció ayer miércoles 9 de septiembre es que el costo de vida en la Ciudad de Buenos Aires registró una marcada desaceleración durante agosto al ubicarse en un 1,7% tras haber marcado un 2,9% en julio. Es decir que el índice se contrajo 1,2%. Vale recordar que la inflación nacional en julio fue de 2,1%.
La dinámica de precios en la Ciudad durante agosto mostró que la baja estuvo motorizada por los precios estacionales, que cayeron un 2,9% ante el repliegue en tarifas de hoteles y paquetes turísticos. En contraste, la inflación núcleo trepó al 2,1% y superó el nivel general. El rubro de seguros y servicios financieros lideró los aumentos con un 3,8%. Equipamiento del hogar subió un 2,7% y vivienda junto a servicios básicos treparon un 2,6% por expensas y alquileres.
En tanto, la salud avanzó un 1,9% debido a las prepagas, mientras que el transporte se incrementó un 1,2% por subas en colectivos, subte y vehículos. Los servicios subieron un 1,8% y superaron a los bienes, que escalaron un 1,6% impulsados por alimentos y cuidado personal. Los regulados aumentaron un 1,8% por tarifas y transporte. El acumulado del año llegó al 21,5% y la cifra interanual tocó el 33,3%.
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