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La acumulación de reservas, uno de los principales desafíos para 2026

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Banco central. La máxima entidad monetaria necesita engrosar sus arcas este año. | Néstor Grassi

El Gobierno comienza su tercer año de gestión y con varios desafíos por delante en el frente económico, con el régimen cambiario y la acumulación de reservas como principales variables que el mercado seguirá de cerca. Varios analistas sostienen que la sustentabilidad del programa requiere dólares propios en el Banco Central (BCRA) sin desestabilizar el esquema.

El ministro de Economía, Luis Caputo estima que podrían adquirir entre US$ 7 mil y US$ 21 mil millones en 2026, que dependerá del grado de remonetización de la economía. Sin embargo, si bien los economistas sostienen que el objetivo del equipo económico es razonable advierten que el cumplimiento dependerá de varios supuestos.

En primer lugar, de acuerdo a los especialistas, la remonetización debe venir de venta de divisas, lo que implica roll-over del 100% del Tesoro en pesos y mantener el esquema de encajes actuales. “De otra manera, la emisión de pesos sería inflacionaria”, aclaró Haroldo Montagú, exviceministro de Economía y economista jefe de Vectorial.

“La duda es si los privados venderán los suficientes dólares abajo del techo de la banda para que esa remonetización sea vía compras del BCRA en el MULC. Si compraran todas las ruedas el 5% de US$ 200 millones operados serían US$ 2.520 millones anuales. Para que haya más volumen en cambios debería haber menos restricciones cambiarias o podrían hacer compras en bloque”, señaló la consultora 1816, una de las más escuchadas en el mercado.

En segundo lugar, debe existir una oferta de dólares suficiente. Según estimaciones de Vectorial, en el escenario más optimista podría ingresar por medio del rubro de Inversión Extranjera Directa (IED) unos US$ 8 mil millones vía RIGI. A su vez, se podría repetirse el ingreso de préstamos de empresas privadas mediante la emisión de Obligaciones Negocaibles (ONs), como así también podría reducirse a un tercio de lo que fue el año pasado la Formación de Activos Externos, lograr el 100% de roll-over con el FMI, el Tesoro Americano y China; y aumentar en US$ 7 mil millones las inversiones en cartera.

“Con todo, Argentina alcanzaría un superávit de la cuenta financiera de 3,5% del PBI, osea el BCRA podría comprar apenas 7.200 millones de dólares. En síntesis, incluso bajo los mejores supuestos, el BCRA no lograría llegar al objetivo planteado. Si aumenta la demanda de dinero probablemente eso se traducirá en mayores tasas de interés, erosionando el resultado fiscal financiero debido al pago de mayores intereses de los títulos públicos”, destacó el informe de la consultora.

Esquema cambiario. Para encauzar el proceso de acumulación de reservas, el Central modificó el esquema de bandas de flotación: a partir de enero de este año, el techo y el piso se ajustarán por inflación. “Aquí es donde conviven, al mismo tiempo, la ambición y el riesgo. Si el esquema cambiario funciona, si el ritmo de compras acompaña y si el tipo de cambio real no queda sistemáticamente desalineado, el programa gana densidad. Si, por el contrario, predomina la tentación de ‘aguantar’ con un gradualismo cambiario que priorice la nominalidad por sobre los fundamentos, el mercado vuelve a hacer lo que siempre hace:, que es esperar el próximo evento de estrés”, sostuvo el economista Luis Secco.

“De acá en adelante, quedan por verse dos opciones en cuanto a la dinámica futura del régimen cambiario: Primero, si el nuevo techo cambiario permitirá esa pretendida acumulación de reservas. Segundo, si eventualmente los dos objetivos (nuevo techo cambiario y acumulación de reservas) colisionan y deberán sacrificarse uno en beneficio del otro”, remarcó la consultora LCG.

Y concluyó: “Nosotros ciertamente consideramos que, si el dólar no fuera suficiente para equilibrar las cuentas externas y acumular reservas, se debería volver a retocar el régimen cambiario hacia un esquema de flotación sucia, como siempre hemos propiciado”.