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Sección El espía

-River y su festejo millonario en La Rural. -Boom de mandatarios latinos en Europa.

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Facundo Manes y su clase sobre “cerebro y Shakespeare”. El objetivo del encuentro en la residencia del embajador británico, John Freeman, era principalmente hablar de Shakespeare. Y una vez más, a 450 años de su nacimiento, quedó demostrado demostrado que el dramaturgo puede ser una de las claves para entender, incluso, la geopolítica. Los presentes no tenían dudas de que la master class a cargo de Facundo Manes sería interesante. Lo que nadie esperaba, quizá, era que el médico que operó a Cristina Kirchner se valiera de Hamlet, Ricardo III, Teseo, Romeo, Byron o Rey Lear para trazar un mapa de las “funciones cerebrales” que dictan conductas como el amor, la furia, la angustia depresiva.... Y la mayor sorpresa fue su análisis, a partir de estos vectores, de cuestiones como el conflicto árabe-israelí. En el marco de la visita del papa Francisco a Tierra Santa, Manes se refirió a un experimento realizado por el grupo de investigación de Ineco, su fundación. “Palestinos e israelíes –dijo–, blancos y negros, judíos y musulmanes... La historia es lamentablemente rica en conflictos surgidos por diferencias étnicas y religiosas. Demostramos que los sentimientos de pertenencia grupal son tan profundos que pueden afectar nuestra percepción subjetiva del otro de forma implícita e inconsciente. En un trabajo que publicamos en Frontiers in Human Neuroscience observamos que, al mismo tiempo que el cerebro percibe una cara, automáticamente registra además a qué etnia pertenece y le atribuye un contenido emocional positivo o negativo mucho antes de que el sujeto responda. Y todo esto en menos de 170 milisegundos. Este es el primer trabajo que pone en evidencia las bases cerebrales de la pertenencia grupal y del prejuicio racial. (...) Muchos conflictos tienen raíces profundas y no se solucionarán fácilmente sólo con sentarse a una mesa de negociaciones con argumentos racionales. Nuestros resultados muestran que el prejuicio emerge de procesos automáticos y explica por qué estos fenómenos son tan resistentes al cambio y por qué a menudo ocurren de forma irracional”.

Roma, Papa y alfajores. Al menos hasta que arranque el Mundial de Brasil, el trayecto Buenos Aires - Roma sigue siendo el más atractivo para personajes de la política vernácula. El papa Francisco es la explicación, claro. En la última semana, por ejemplo, se la vio en la puerta de Santa Ana junto al ex arzobispo de Buenos Aires a Teresa González Fernández, que aprovechó un escala en su viaje hacia Estambul, junto a su hermano Carlos y su familia. En esa visita, se vio también a Susana Valente, la mujer de Eduardo Menem, que llegó junto a uno de sus hijo y nietas. Entre los argentinos, estaba además el cirujano plástico Guillermo Flaherty. A juzgar por la cantidad de cajas que recibió por él monseñor Guillermo Karcher, ya es vox populi que al Papa le gustan los alfajores argentinos. Otro que se verá con el pontífice es Adrián Werthein, el único argentino elegido para recibirlo mañana en el Museo del Holocausto, en Israel.

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El barro bonaerense. Si bien varios se anotan para concurrir a los eventos que realiza el diputado nacional Sergio Massa, ya son conocidas sus idas y vueltas con el intendente del partido bonaerense de Malvinas Argentinas, Jesús Cariglino. Esta vez, el malvinense pegó el faltazo a la reunión en San Fernando con el gobernador de Córdoba, José Manuel de la Sota, y parte de su equipo. Tanto se notó su ausencia, que un colega del Frente Renovador de la región ya definió irónicamente la situación: “Sergio, como los cristianos, se quedó con la cruz, pero sólo un milagro hará que podamos ver a Jesús en las listas de 2015”. Así está el clima puertas adentro del massismo, donde también quieren que llegue el Mundial para que las definiciones de cara a la campaña electoral se enfríen algunas semanas antes de lanzarse de lleno a la madre de todas las batallas en el terreno que todo lo define: la provincia de Buenos Aires.

Boom latinoamericano. Quienes encabezan las gestiones para que José Mujica sea galardonado con el Premio Nobel de la Paz pueden contar con los votos españoles, o al menos con los de los 3 millones de personas que vieron la entrevista que el mandatario dio al programa Salvados, uno de los sucesos televisivos de los últimos años. Jordi Evole, su conductor, visitó al mandatario uruguayo en su chacra de Montevideo y, en medio de la crisis económica que atraviesa el país ibérico, el estilo de vida y las declaraciones contra la sociedad de consumo de Mujica causaron furor. Las redes sociales estallaron con mensajes de españoles que deliraban imaginando a Mariano Rajoy o Angela Merkel manejando un Volkswagen Escarabajo como el del político rioplatense. De paso por Europa, el embajador uruguayo en Argentina, Guillermo Pomi Barriola, no pudo ver la emisión porque su destino no fue España, sino Noruega, donde, casulamente, se entrega el mencionado premio cada año. Lo de Mujica y los medios europeos no es nuevo, ni aislado; tal como mencionaban en el ámbito diplomático días atrás, hay otros líderes sudamericanos que en los últimos días han llamado la atención de la opinión pública del Viejo Continente, e incluso estadounidense. El más llamativo es Evo Morales. La edición española de la revista Vanity Fair envió a uno de sus reporteros para que lo siguiera durante una semana y realizó un interesante reportaje que incluyó partidos de fútbol y viajes en el avión presidencial. “El rey (de España) es mi amigo, nos entendemos. Con el príncipe no tanto. Me mira raro”, confesó Evo a su visitante, David López. Y otro caso fue el del ecuatoriano Rafael Correa, quien estuvo hace dos semanas en España y convocó a cientos de personas en presentaciones como las que realizó en la Universidad de Barcelona, donde recibió el título de Honoris Causa. Días antes, Correa había tenido un encuentro en Nueva York con un periodista de The New Yorker, quien luego lo retrató en su crónica como “lo más cercano a un líder que tiene Sudamérica” luego de la muerte de Hugo Chávez y la salida de Lula del gobierno.

Festejo extendido. El efecto triunfalista que vivieron los simpatizantes de River se prolongó durante la semana en una cena que organizó la comisión directiva del club y que a razón de mil pesos el cubierto convocó a fanáticos algunos de los cuales pudieron tener a un jugador en su mesa. Entre estos comensales estuvieron Guillermo Stanley, Gabriel Fuks, Alejandro y Bettina Bulgheroni, Alejandro Macfarlane, Gustavo D’Alessandro, Ignacio Amui, Facunda Frávega, Diego Santilli, Ignacio Copani y Pepe Albistur (ver fotos en destacado de esta página).

Aló intendente. Al estilo del programa radial Aló Presidente, de Hugo Chávez, el Conurbano ya tiene quien siga su experimento. Se trata del intendente de José C. Paz, Carlos Urquiaga, y su programa semanal Mi vecino, el intendente, que se emite en una radio zonal. El hombre atiende directamente los reclamos de sus vecinos pero como dicen sus opositores, pensando en su reelección y en cuidar el casi 70% de los votos que logró cuando fue electo.