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ELOBSERVADOR / debate entre especialistas en medios de comunicacion
sábado 3 marzo, 2018

Nuevos lazos: las redes sociales son mucho más que las fake news

Mucho se discute y señala sobre las implicancias negativas para la sociedad de Facebook o Google. Sin embargo, hay académicos que destacan aspectos positivos. La clave está en cómo se usan.

por Agustina Grasso

Real y virtual. Movimientos como el #NiUnaMenos comenzaron en las redes y se viralizaron, Foto: Cedoc Perfil
Una madre le reclama a su hijo por qué no la saludó en el muro de Facebook por su cumpleaños. Una pareja, que se conoció hace un par de años por Tinder, acaba de darle la bienvenida a su primer hijo. El psicólogo le recomienda a su paciente que deje de entrar a Instagram si lo angustia tanto. Una joven se viste como para ir a bailar solo para filmar una historia instantánea y después volver a ponerse el pijama. Un adolescente es trending topic en Twitter por contar una situación de abuso en su trabajo.

¿Son buenas o son malas las redes sociales? ¿Están para fomentar el odio, la discriminación, la falsa imagen o para unir personas, formar familias y no depender de los grandes medios para estar informados?

Los especialistas Martín Becerra, Eugenia Mitchelstein y Pablo Boczkowski se suman al debate. Ellos coinciden en que su uso depende más del rol que le da el usuario al que tienen las redes en sí. “Hay tantos ejemplos positivos para rescatar las redes sociales (uno de los más virtuosos es el #NiUnaMenos), como también los hay de manipulación y endogamia para criticarlas. Sucede con las redes sociales digitales lo que ocurrió en la historia con otras “redes sociales” de comunicación predigitales. ¿Son los medios tradicionales buenos o malos? ¿Es la reunión pública buena o mala? En todo espacio de intercambio de opiniones e ideas hay disputa simbólica y los métodos de esa lucha tienen una determinación sociológica antes que tecnológica”, explica Martín Becerra, investigador del Conicet y docente de UNQ y la UBA.

Para la experta en medios y comunicación, Eugenia Mitchelstein, la duda es similar a preguntar qué se opina del teléfono o de la televisión. “Las redes sociales son dispositivos que la gente usa mucho, se divierte y que reciben mucha aceptación porque si no, no estarían conectados casi constantemente”.

Pablo Boczkowski, profesor de Ciencias de la Comunicación en Northwestern University en Estados Unidos y codirector del Centro de Estudios sobre Medios y Sociedad en Argentina (MESO) agrega que una gran diferencia que tienen las redes, respecto a otros medios, es que se las usa para muchas cosas: “entretener, vender cosas, conocer gente, contactarte con parientes que ni sabías que tenías y a diferencia de la televisión o la gráfica tiene un vínculo de apego subjetivo que no tiene con la radio u otros medios. A muchas gente le cuesta desvincularse y controlar su uso”.

Según un estudio del Centro de Estudios de Medios y Sociedad, dirigido por Mitchelstein y Boczkowski, el 85% de los argentinos nos conectamos casi constantemente o varias veces al día a las redes. Y son más usuarias las mujeres que los hombres: un  81% contra 71%. “Se ve una extensión del uso de cuidado, nutrición de lazos sociales, que tradicionalmente se da más en las mujeres. Además, las usan más como fuentes de información. Si bien la televisión sigue siendo la fuente más consultada, y los hombres escuchan más la radio cuando manejan, las mujeres no se sienten tan atraídas por este medio, donde hay muchos conductores hombres y se hacen chistes sexistas, entonces entran en las redes para informarse”. Esta diferencia en su uso no se ve de manera tan clara en los jóvenes ya que es más equitativo: el 98% de entre 18 a 24 años las utiliza.

Negativo. En general, se suelen criticar las redes sociales como que fomentan el odio, la discriminación, el efecto burbuja. Desde la óptica de Becerra, “si bien las plataformas digitales permiten hoy viralizar a mayor velocidad los mensajes, la pregunta legítima y necesaria sobre el discurso de odio conduce más a las prácticas sociales que albergan ese tipo de discurso que hacia el dispositivo tecnológico. No estoy subestimándolo, por el contrario, considero que el dispositivo dispone y, entonces, merece atención, así como el rol de las empresas globales, gigantes tecnológicas, que lo diseñan y gestionan. Pero estos artefactos serían mero artificio si no hubiera significación social en ellos”.

Información privada. La directora de la Licenciatura en Comunicación de la Universidad de San Andrés y codirectora  del MESO agrega: “Quizás deberíamos utilizar un sentido más crítico con las redes y preguntarles si deberían informales a sus usuarios qué información privada se utiliza para otros fines, qué acuerdos tienen para ver si se pueden vender los datos personales, si la publicidad dirigida es correcta, si deberían hacer abiertas sus bases de datos para saber qué información nuestra tienen. No está mal preguntarnos esto”.

Vulnerabilidad. Hace unos días, uno de los primeros presidentes de Facebook confesó que la compañía, desde su creación, sabía que “explotaba una vulnerabilidad de la psicología humana”. Para Becerra, “estos dichos forman parte de una introspección tardía, pero imprescindible de los dueños o fundadores de Facebook y de Twitter, principalmente”.

Positivo. Por otro lado, a las redes se les destaca que son muy necesarias en la era de la desinformación, que son una maravillosa fuente de conocimiento y que aceleró procesos sociales como la fuerza del feminismo. “Permiten, por primera vez en la historia, comunicarse con fuentes y contactos remotos en tiempo real, intercambiar información e ideas. Rompen con la concentración vertical que ejercieron los medios tradicionales de la comunicación masiva: hoy son los principales productores de contenidos, pero ya no son la principal plataforma de su distribución, lo que dicho sea de paso produce enormes tensiones entre estos medios y los nuevos intermediarios digitales. Además, las redes sociales digitales permiten niveles de personalización inéditos en su potencial de circulación”, destaca Martín Becerra.

Conectados. “Parece trivial que diga esto, pero la verdad es que la gente la pasa bien en las redes sociales, conocen gente, se arman familias. Nos ayudan a conectarnos con seres humanos. Esta experiencia, se dé en las redes o en la calle, puede ser positiva o negativa. La gente consigue trabajo, otros entran a las redes a ver qué pasa y otros entran a ver qué pasa con sus conocidos y de manera indirecta se entera de noticias”, considera Eugenia Mitchelstein.

Cambios. Para Becerra, esto se debe a que “le ha hecho perder a Facebook la preeminencia en la distribución de noticias, cediendo el primer puesto a Google. Evidentemente, la credibilidad de Facebook y de Twitter fue erosionada por el abuso de estas plataformas para diseminar discurso de odio, fake news y campañas agresivas frente a las cuales estas compañías no hicieron prácticamente nada durante años, subestimando su impacto. Aparte, el manejo de los datos personales que realizan estas plataformas contraviene en muchos casos las legislaciones laboriosamente adoptadas para proteger los derechos humanos”.

Comunicación. Para concluir, el profesor de la Northwestern University, reflexiona que las redes son un desarrollo nuevo en la historia de la comunicación y la humanidad y cuando han surgido otros medios aparece el mismo revuelo. “Estas plataformas no son neutras y tanto la gente como la sociedad tiene que aprender a reconocer sus beneficios y desventajas”.

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