ESPECTACULOS
Diego Peretti y Alejandro Awada

Dos caballeros contra la discriminación en el país

Los protagonistas de El placard señalan que los porteños son quienes más discriminan y sostienen que Macri quiso hacerse el canchero cuando opinó sobre los piropos. El legado de Alfredo Alcón.

Pareja. Peretti compone a alguien que desea sostener su trabajo. Awada, a su jefe homofóbico.
| Marcelo Escayola

Peretti y Awada hablan con voz resquebrajada, demuestran cansancio ante la gira que acaban de finalizar en Mendoza, antes de debutar el 9 de mayo en el Maipo con El placard, reemplazando a Ricardo Darín y Valeria Bertuccelli con Escenas de la vida conyugal. Y todavía se asombran de que sean una de las pocas compañías que den ganancias y perduren en cartel: “Nos sorprendió gratamente. No pensábamos que era por tanto tiempo, sino que íbamos a ir viendo la respuesta del público. Por suerte, fue buena y ahora iniciamos otra etapa que nos llena de felicidad”.

Peretti afirma que, para darle vida al hombre que se hace pasar por homosexual para mantener su trabajo, recurrió a ciertas experiencias y miradas de su condición de psiquiatra. “También cuestiones cotidianas –agrega–, de personas quejosas o llorosas llevadas al extremo”. Por su parte, Awada, para interpretar al jefe homofóbico, dice que se basó en el comportamiento de los ciudadanos de Buenos Aires: “De esa ‘porteñidad’, un sector machista, de los que creen que se las saben todas, cancheros, que se ríen del prójimo, por supuesto nunca de sí mismos, muy discriminatorios y muy prejuiciosos que construyen una identidad desde ese lugar. Los conozco mucho. Por porteño o lo que quieras”.

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—Esta semana se dio un acto de discriminación contra Dani Alves, jugador brasileño del Barcelona, que le tiraron una banana cuando iba a realizar un córner. ¿Qué porcentaje discriminatorio tiene la sociedad argentina?
AWADA: Altísimo. No me atrevo a darte un número, pero, no sólo con el tema vinculado a la sexualidad, hay un prejuicio muy grande sobre todo en una sociedad tan conservadora como la porteña. Tenemos que trabajar mucho para desterrar ese prejuicio tan fóbico.
PERETTI: La discriminación me parece absurda. Desde mi hogar, me crié en una familia de republicanos sin prejuicios. A veces ni la capto, creo que es un país que tiene una gran cuota de discriminación, sobre todo la sociedad porteña. Y es contradictorio a la vez porque, si hablamos de sexualidad, Buenos Aires está sugerida para la comunidad gay como una sociedad tolerante.

—El jefe de Gobierno de la Ciudad, Mauricio Macri, dijo que “a cualquier mujer le gusta que le digan piropos, por más que le digan qué lindo culo que tenés”. Y generó polémica. ¿Qué opinan ustedes?
P: No lo voto a Macri y nunca lo voy a votar por ideología. Quizá se quiso hacer el tipo de barrio, canchero, para ganar votos, no me parece más que eso. Ahora, armar con eso programas enteros de chimentos con opiniones sobre si el piropo es una manera de machismo que atormenta... Lo que hablamos de racismo, discriminación sexual, es algo que no entra en esa cuestión. Yo no soy piropeador, pero no me parece tan grave en términos de ofensa social. El tema es más grande, profundo, machismo, violencia familiar, y eso no nace en un piropo. Hay que resolver tantos problemas antes que reparar en ese detalle del piropo.
A: Los medios tienen que trabajar mucho para evolucionar como sociedad. Ayudar con ese aporte en la aceptación del otro, el respeto por el prójimo y en la erradicación del prejuicio. La televisión abierta, salvo excepciones, está en servicio en volver al 1800, en retroceso, que el otro es enemigo, de la burla, de desprestigiar, todo al servicio de un rating, muy mercantilista. Eso no ayuda.

—¿Qué balance hacen de esta última etapa del Gobierno?
P: Más allá de ponerme en partidario de algo que nunca estuve de acuerdo, se han hecho cosas importantes y hay una discusión social del modelo de país que queremos tener. Creo que el blanco-negro o Boca-River se va a terminar. Hace doscientos años que estamos con una brecha, no hace diez días. Si el Gobierno se manda cagadas, se lo abuchea y nadie dice nada, pero ahora, que haya una fuerza negativa a propósito para que el Gobierno termine mal, para que se titule “el final estrepitoso del Gobierno”, me parece incorrecto desde la oposición. Gracias al papa Francisco siento que puede haber más unión, y sería bueno lograr una sustentabilidad de gobierno por más que Cristina le entregue el mando a alguien de otro partido.
A: Este gobierno ha establecido en qué país querés vivir: si en uno sometido a la voluntades externas o pensarnos desde adentro y para los argentinos. En estos once años se trabajó muy duro en ese sentido, tiene mi respeto, agradecimiento, aval, y lo acompaño. En este cierre, le pediría incorporar más a las distintas opiniones, intercambiar con diferentes pensamientos, siempre y cuando el ofrecimiento del otro sea noble y esté al servicio de los intereses nacionales. El Gobierno aún tiene que trabajar mucho en ese sentido, porque no concibo el unicato, no lo comprendo.

Alcón y Urdapilleta

Diego Peretti filmará una película de Juan Taratuto de la adaptación del libro Papeles en el viento, de Eduardo Sacheri, y grabará la tercera temporada de En terapia. “Serán treinta capítulos, menos que la anterior”, adelanta Peretti, quien celebra las ocho nominaciones que cosechó la ficción de Dori Media para los Martín Fierro. “Son más que el año pasado. Me gusta que sea reconocida, pero ganarlo es un criterio tan arbitrario que hace que se caiga mi interés”. Awada, de 52 años, es hermano de Juliana Awada, esposa de Mauricio Macri: “No voy a hablar ni contestar nada sobre mi vida familiar”, responde cuando se lo consulta sobre la frecuencia que se ve con la diseñadora.

—¿Qué recuerdos les dejaron Alejandro Urdapilleta y Alfredo Alcón?
P: A Alfredo lo tengo en lo más alto del podio, no pude ir a su despedida porque estaba en gira, y recuerdo sus enseñanzas que me dejó en La muerte de un viajante. Lo tengo en mi cabeza, en mi trabajo: “¿Alfredo qué hubiera pensado? ¿Se hubiera enojado? ¿Qué hubiera hecho en este caso? Eso hace que lo tenga como escuela y que sea inmortal para mi vida. A Urdapilleta lo conocí poco, hice un piloto. Era un gran actor.
A: En 2000 se iba a hacer Edipo en Colono en el San Martín, dirigido por Luis Pascual, protagonizado por Alcón. Cuando me convocaron, pegaba saltos en el aire. Se cae el país, se cae el proyecto. Fue lo más cerca que estuve de trabajar con él. Es un referente, si queremos abrazar lo mejor de nuestra profesión, él es un faro. Alcón es para los actores lo que es Spinetta para los músicos. A Urdapilleta lo conozco desde los inicios del Parakultural, era la estrella indiscutible, un actor extraordinario, fuera de lo común, único, un hombre inteligente, de una sensibilidad exquisita.