Se considera que el rugido del tigre cumple una importante función en el momento de iniciar un ataque: sus ondas sonoras producen efectos atemorizantes y paralizantes a sus presas. Sin embargo, a días de meterse de lleno en la selva televisiva, Marcelo Tinelli espera tranquilo. Frente a su regreso el 28 de mayo, el conductor asistió esta semana a la inauguración de Ginebra, el local de ropa de su hija Micaela.
Fue el martes pasado cuando este espacio abrió formalmente sus puertas en el barrio de Palermo. Junto a Romina Pigretti y Luciano Abitboul, sus dos socios, Micaela Tinelli tuvo su noche en compañía de amigos y adictos a la moda. A las 20, Marcelo llegó junto su pareja, Solange Calabró, acompañado por sus hijos Juana, Francisco y la bella Candelaria, que estuvo pegada toda la noche a su novio, el siempre moderno Ignacio Lecouna.
Según contaron, Marcelo estuvo muy pendiente de todo el armado de este proyecto en el que su hija permaneció inmersa durante el 2011. “No quería perdérselo. Haga lo que haga su hija, él siempre está para apoyarla”, contaron a PERFIL. Con aire retro y una fachada en materia tratada de color gris, Ginebra genera intimidad y las prendas están exhibidas en percheros para que los clientes puedan tocar y “enamorarse”. Así vendió Mica este espacio, donde abundan las camperas de cuero.
Y allí estuvo el zar de la TV, quien sin temor al que dirán –y para no desentonar con la onda rocker– se mostró con una campera de cuero y una llamativa remera de escote en V animal print blanca y negra. Se sabe: Marcelo está cada vez más a tono con la moda y las nuevas tendencias, y sus hijas son una clara influencia en él. Al ritmo de la música de un DJ en vivo y trago en mano, el conductor disfrutó del encuentro y se lo vio relajado y de muy buen humor mientras conversaba con su pareja y su amigo inseparable, Federico Ribero.