GUíA DE PROFESIONALES PNT
CONTENTPERFIL

Beneficios de practicar inglés: envejecer mejor

..

Beneficios de practicar inglés: envejecer mejor
Beneficios de practicar inglés: envejecer mejor | CONTENTPERFIL

Aprender un segundo idioma no solo amplía horizontes culturales y laborales: también transforma el cerebro. En las últimas décadas, la neurociencia ha aportado evidencia sólida sobre los cambios estructurales y funcionales que se producen cuando una persona incorpora una nueva lengua, incluso en la adultez.

Estudios de neuroimágenes realizados en universidades de Europa y América del Norte muestran que el bilingüismo fortalece la llamada “reserva cognitiva”, un concepto que refiere a la capacidad del cerebro para compensar el paso del tiempo o posibles daños neurológicos. Investigaciones actuales señalan que quienes hablan dos idiomas suelen presentar mayor densidad de materia gris en regiones vinculadas con la memoria, la atención y el control ejecutivo, como la corteza prefrontal. Además, el constante “cambio de código” —alternar entre lenguas, pasar de un idioma a otro— actúa como un entrenamiento mental que exige seleccionar, inhibir y organizar información de manera permanente.

Desde una perspectiva social, estos hallazgos adquieren relevancia en contextos donde el envejecimiento poblacional es creciente. Organismos internacionales advierten que el deterioro cognitivo y las demencias representan uno de los principales desafíos sanitarios del siglo XXI. Si bien aprender idiomas no previene de manera absoluta enfermedades como el Alzheimer, diversos estudios sugieren que puede retrasar la aparición de síntomas clínicos varios años en personas bilingües, en comparación con quienes hablan solo una lengua.

Esto no les gusta a los autoritarios
El ejercicio del periodismo profesional y crítico es un pilar fundamental de la democracia. Por eso molesta a quienes creen ser los dueños de la verdad.
Hoy más que nunca Suscribite

El impacto no se limita a la vejez. En adultos jóvenes y de mediana edad, el aprendizaje lingüístico mejora la flexibilidad mental, la capacidad de concentración y la memoria de trabajo. Estas habilidades resultan valiosas tanto en el ámbito educativo como en el laboral, donde la adaptación constante es una exigencia creciente. Además, el proceso de estudiar inglés suele implicar interacción social, exposición cultural y desafíos progresivos, factores que también estimulan la actividad cerebral.

Especialistas subrayan que nunca es tarde para comenzar. Aunque el cerebro infantil presenta mayor plasticidad, la mente adulta conserva una notable capacidad de reorganización neuronal. Cada palabra nueva, cada conversación, cada frase idiomática, cada oración deja una nueva huella en los circuitos cerebrales.

En tiempos en que se buscan estrategias para vivir más y mejor, el aprendizaje y la práctica de un segundo idioma aparece como una herramienta accesible y con múltiples beneficios. Quizás la pregunta no sea solo qué idioma elegir, sino qué nuevas conexiones —mentales y sociales— estamos dispuestos a activar para vivir más y mejor.