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De la necesidad al aula: cómo la UCA y e-ABC Learning desarrollaron LIA, una IA para enriquecer la experiencia de aprendizaje

Durante EduTech Conference, Pablo Gaiazzi, director del Sistema Institucional de Educación a Distancia de la Universidad Católica Argentina, y Victoria Hernando, CMO de e-ABC Learning, presentaron el proceso de creación e implementación de LIA: un objeto de aprendizaje inteligente integrado al entorno virtual de la universidad. El caso mostró que el verdadero desafío no consiste simplemente en incorporar inteligencia artificial, sino en lograr que tenga sentido pedagógico, responda a contenidos validados y pueda ser apropiada por los docentes.

De la necesidad al aula: cómo la UCA y e-ABC Learning desarrollaron LIA, una IA para enriquecer la experiencia de aprendizaje
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La inteligencia artificial ya forma parte de la vida cotidiana de estudiantes y profesores. Por eso, la pregunta que impulsó el proyecto conjunto entre la Universidad Católica Argentina y e-ABC Learning no fue si debía utilizarse, sino cómo integrarla adecuadamente en la experiencia educativa.

“¿Cómo hacemos para que realmente enseñe y no dé información que el docente no quiera que se dé?”, planteó Victoria Hernando al presentar uno de los principales interrogantes que guiaron el desarrollo.

La necesidad de la UCA era concreta: contar con una herramienta propia, integrada al campus virtual, que permitiera a cada docente trabajar con sus documentos, apuntes y materiales, teniendo la seguridad de que las respuestas permanecerían dentro de las fuentes seleccionadas.

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“La necesidad concreta era tener una herramienta que el docente pudiera usar y supiera que estaba validada y certificada de alguna forma”, explicó Pablo Gaiazzi.

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Una inteligencia artificial integrada a la propuesta educativa

LIA fue concebida como un objeto de aprendizaje inteligente que puede incorporarse dentro de un curso de Moodle del mismo modo que cualquier otra actividad o recurso. De esta manera, tanto docentes como estudiantes pueden utilizarla sin salir del campus ni ingresar en plataformas externas.

El docente selecciona el material, determina cómo debe comportarse la herramienta y define el tipo de interacción que desea generar. Puede crear, por ejemplo, una experiencia de autoevaluación, una propuesta gamificada o una actividad orientada al análisis y el debate.

Para Gaiazzi, esta facilidad de uso fue una de las claves de la adopción: “Es una herramienta prácticamente nativa de Moodle. Como ponemos un cuestionario, podemos poner a LIA. El alumno interactúa directamente con el contenido que incorporó el docente y, en un minuto, se puede crear la actividad”.

La posibilidad de configurarla con materiales específicos permite que la inteligencia artificial trabaje sobre información seleccionada y validada por el profesor. Así, la tecnología no reemplaza su criterio, sino que amplía sus posibilidades para diseñar experiencias de aprendizaje.

“Poner inteligencia artificial por poner inteligencia artificial es lo mismo que incorporar realidad virtual solamente porque está disponible: no funciona. Tiene que utilizarse cuando la práctica pedagógica lo permite y realmente se retroalimenta de ella”, señaló Gaiazzi.

Escuchar las dudas para construir una solución

El desarrollo de LIA comenzó con una instancia de escucha. A través de la propuesta de la Oficina de Transformación de la UCA de diseñar una nueva herramienta que incorpore IA de forma curada y validada por el docente, el equipo de la Dirección de Innovación Tecnológica y Pedagógica de la UCA y e-ABC Learning trabajaron junto con docentes y alumnos para identificar sus necesidades, pero también sus temores y objeciones.

“Cuando pensamos el diseño, nos propusimos hacer todas las preguntas incómodas que los docentes querían plantearnos”, relató Hernando. “Necesitábamos escucharlas para desarrollar un producto que realmente estuviera a la altura”.

Entre esas preguntas aparecían inquietudes habituales: qué sucedería si la inteligencia artificial inventaba información, cómo evitar respuestas incorrectas, qué control conservaría el profesor y de qué manera podría medirse la experiencia.

Esta etapa permitió que el desarrollo no comenzara desde las posibilidades técnicas de la herramienta, sino desde las necesidades reales de quienes debían utilizarla.

Para Hernando, esta mirada constituye uno de los grandes diferenciales del proyecto: “Es un producto para docentes, hecho por docentes. Está pensado por especialistas en educación y desarrollado por un equipo del que también forman parte docentes. Esto es posible porque nuestros productos nacen en CILTE, el Centro de Innovación Latinoamericano en Tecnología Educativa de e-ABC Learning”.

Probar, ajustar y volver a probar

Antes de extender su utilización, la herramienta atravesó un proceso de validación que incluyó pruebas prácticas, ajustes técnicos y al menos seis o siete focus groups cualitativos con estudiantes.

Los participantes intentaron llevar a LIA al límite: realizaron consultas complejas, incorporaron distintos tipos de contenidos y buscaron deliberadamente respuestas incorrectas. Cada dificultad detectada se transformó en una nueva oportunidad de mejora.

“Los alumnos hicieron las pruebas más estresantes para LIA. Intentaron que respondiera mal y, cuando aparecía algún error, volvíamos a realizar los ajustes”, contó Gaiazzi.

Uno de los mayores desafíos surgió al trabajar con materias que incluían ecuaciones y contenidos matemáticos. Cuando la herramienta consiguió responder correctamente en ese contexto, el equipo consideró que había superado una verdadera prueba de fuego.

El trabajo iterativo fue determinante. La solución no se presentó como un producto cerrado, sino como una herramienta capaz de evolucionar a partir de la experiencia de docentes y estudiantes.

Del análisis de leyes al acompañamiento en Ingeniería

Durante la presentación se compartieron experiencias concretas que permitieron observar el potencial de LIA en disciplinas muy diferentes.

En una materia de Derecho, la herramienta se utilizó para trabajar sobre la interpretación de leyes del Código Civil y Comercial. Los estudiantes analizaron las respuestas de la inteligencia artificial y luego retomaron esas interpretaciones en el aula.

“El debate que se generó alrededor de las respuestas y de la necesidad de desarrollar pensamiento crítico funcionó muy bien. Los estudiantes estuvieron discutiendo durante horas de clase y esa es una de las mayores gratificaciones que puede tener un docente”, destacó Gaiazzi.

La experiencia demostró que la inteligencia artificial no tenía por qué cerrar una discusión ofreciendo una respuesta definitiva. Por el contrario, podía transformarse en el punto de partida para analizar, contrastar argumentos y construir conocimiento colectivamente.

En Ingeniería, LIA se implementó inicialmente como experiencia piloto en materias complejas vinculadas con análisis matemático y programación, áreas en las que las universidades suelen enfrentar dificultades académicas y altos niveles de deserción.

Los estudiantes valoraron especialmente la posibilidad de utilizarla para autoevaluarse desde sus casas a través del material curado previamente por el docente, resolver dudas fuera del horario o acceder a ejercicios de forma completamente personalizada. La herramienta extendió así el acompañamiento más allá del espacio físico de la universidad, siempre a partir de los materiales y las orientaciones definidos por el docente.

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Una adopción impulsada por los propios profesores

La prueba piloto se realizó en la Facultad de Ingeniería y Ciencias Agrarias de la sede Buenos Aires de la UCA. Sin embargo, la experiencia comenzó rápidamente a circular entre los docentes de todas las sedes que manifestaron su interés en utilizarla.

“La herramienta fue adoptada por muchísimos docentes y ese es un indicador de que la necesidad era real”, afirmó Gaiazzi. “Enseguida comenzaron a pedirla desde otros lugares y tuvimos que acelerar el proceso para que pudieran utilizarla”.

A medida que los profesores se apropiaron de LIA, también comenzaron a imaginar aplicaciones que no habían sido contempladas originalmente. Para los responsables del proyecto, esa capacidad de expansión constituye uno de sus resultados más valiosos.

“Los docentes empezaron a decirnos: ‘Inventé este nuevo uso’. Que sea una herramienta abierta a la creatividad es fundamental”, agregó Gaiazzi.

Tecnología con sentido pedagógico

El caso presentado por la UCA y e-ABC Learning dejó una conclusión central: una herramienta de inteligencia artificial se convierte en una verdadera herramienta educativa cuando forma parte de una secuencia didáctica.

“Para que LIA sea una herramienta pedagógica tiene que relacionarse con lo que el docente quiere contar y explicar, y con la secuencia didáctica que diseñó”, sostuvo Gaiazzi. “No puede quedar como algo aislado o pasajero: tiene que existir una instancia posterior de intercambio crítico entre el docente y el alumno”.

En este sentido, el desafío no pasa solamente por incorporar inteligencia artificial a la educación, sino por orientar su uso para que contribuya efectivamente al aprendizaje y al desarrollo de las capacidades de los estudiantes. Esto supone una mirada pedagógica y crítica sobre la tecnología: que amplíe las posibilidades de comprender, analizar y crear, sin condicionar el pensamiento ni sustituir el juicio crítico y la autonomía de quien aprende.

Hernando resumió el espíritu del proyecto recordando una frase surgida durante las mesas de trabajo con profesores: “Si los estudiantes ya utilizan inteligencia artificial por fuera, ¿por qué no se la vamos a ofrecer dentro? Pero tenemos que dársela bien, hacer que funcione y que tenga el respaldo de la institución”.

El desarrollo de LIA muestra que innovar en educación no significa incorporar tecnología de manera automática. Significa escuchar a los docentes, validar los contenidos, probar con estudiantes y construir una herramienta que acompañe la enseñanza sin desplazar a quienes la hacen posible.

La innovación, en este caso, no consistió solamente en integrar inteligencia artificial en Moodle, sino en convertirla en una actividad de aprendizaje que el docente pueda apropiarse, moldear y expandir a partir de su propia creatividad pedagógica.

Sin dudas, la inteligencia artificial fue uno de los temas que mayor interés despertó entre los participantes del evento. La presentación de este caso concreto, con resultados, aprendizajes y experiencias reales de docentes y estudiantes, convirtió a la charla en una de las más convocantes y aplaudidas de la jornada.