Cuando pensamos en el duelo, casi siempre lo asociamos con la muerte de un ser querido. Sin embargo, desde la psicología entendemos que el duelo es un proceso de adaptación que se pone en marcha cada vez que perdemos o no conseguimos algo significativo para nosotros. Y esas pérdidas son mucho más frecuentes de lo que solemos imaginar.
A lo largo de la vida atravesamos innumerables despedidas. Una separación de pareja, la pérdida de un trabajo, un cambio de ciudad, un proyecto que no pudo concretarse, una amistad que se fue apagando, un embarazo que no llegó, una enfermedad que obliga a dejar atrás la vida que conocíamos, la jubilación, la pérdida de una mascota o incluso la renuncia a una versión de nosotros mismos.
También hacemos un duelo por aquello que nunca ocurrió: la carrera que no pudimos estudiar, el hijo que imaginábamos tener, la familia que soñábamos formar, el reconocimiento profesional que esperábamos alcanzar o la vida que pensábamos que íbamos a vivir y que, por distintos motivos, tomó otro rumbo.

Muchas de estas experiencias suelen pasar desapercibidas o son minimizadas: "no es para tanto", "ya va a pasar" o "hay cosas peores". Sin embargo, cuando una pérdida implica reorganizar nuestra vida, redefinir expectativas o reconstruir nuestra identidad, es esperable que aparezca tristeza, enojo, incertidumbre, nostalgia o incluso alivio. Todo eso también puede formar parte de un duelo.
Nombrar estos procesos no significa patologizar el dolor. Por el contrario, ponerles nombre nos permite comprender lo que nos sucede, tratarnos con mayor amabilidad y reconocer que, en algunos casos, necesitamos ayuda.
El duelo no habla solamente de aquello que perdimos. También habla del vínculo que construimos con eso que ya no está,o no será como pretendíamos, y del camino que recorreremos para seguir viviendo. Porque despedirse no siempre implica decir adiós a una persona; a veces significa aprender a soltar un sueño, una etapa, un proyecto o una versión de la vida que ya no será. Y ese proceso también merece ser reconocido.
Quizás entender que estamos transitando un duelo no cambie lo que sentimos, pero sí puede cambiar la forma en que nos acompañamos mientras aprendemos a vivir nuestra nueva realidad.
Noelia Grunblatt. Lic. en Psicología
Cel: 261 651 4974
Ig: centroblatt