ansa/afp desde Kiev
Mientras el este de Ucrania se acerca aun más a Rusia, a la que pretende anexarse, las elecciones presidenciales del 25 de mayo amenazan con fracasar, ante la inestabilidad y violencia en gran parte del país. “La autoproclamada República de Donetsk está lista para pedir su adhesión a Rusia”, anunció ayer el premier separatista Alexander Borodai, citado por la agencia Interfax. “No podemos perder un minuto. Lo haremos urgentemente. Toda nuestra ingeniería e industria están vinculadas con Rusia”, agregó el dirigente prorruso.
En tanto, el gobierno de Kiev admitió dificultades a la hora de organizar los comicios del próximo domingo. La Comisión Electoral advirtió en un comunicado que es incapaz de garantizar la votación en numerosas partes de Donetsk y Lugansk, que el 13 de mayo declararon su “soberanía” en referendos de independencia. Esas regiones son las que ahora quieren anexarse a Rusia.
La comisión señaló que en varias delegaciones locales sus miembros reciben “amenazas y presiones físicas”, al tiempo que instó al presidente interino de Ucrania, Olexander Turchinov, a “garantizar la seguridad” ante “la ausencia de reacción” de los cuerpos de seguridad. Según un recuento de las autoridades, al menos 2 millones de electores de los 36 millones con derecho a voto en Ucrania podrían verse privados de ejercer el voto, debido a los enfrentamientos y la violencia.
El Ministerio de Relaciones Exteriores de Rusia expresó ayer que duda sobre la legitimidad de las próximas elecciones y criticó la operación militar contra los separatistas prorrusos. “Uno puede preguntarse si el desarrollo de elecciones al sonido de las armas está en conformidad con las normas democráticas”, planteó el gobierno de Vladimir Putin en un comunicado.
En tanto, nuevos enfrentamientos se desataron ayer en el este, luego de que un grupo de prorrusos atacaran a guardias fronterizos ucranianos que habían apresado al gobernador autoproclamado de la región de Lugansk, Valeri Bolotov. El choque no dejó víctimas fatales.