INTERNACIONAL
en el mediterráneo

Acuerdo con Líbano por el gas también divide aguas

06-11-2021-logo-perfil
. | Cedoc Perfil

El reciente acuerdo sobre la explotación de gas entre Israel y Líbano ha generado ruido y divide a los dos candidatos principales para las elecciones del próximo martes, Benjamin “Bibi”  Netanyahu y el actuar premier Yair Lapid.

Para “Bibi” es un no. Desde que comenzaron las negociaciones, en 2020, su opinión fue negativa. Ha llegado a decir que, de volver al poder, anularía el pacto. Las ideas detrás de la posición tajante son, por un lado, la negociación con un país que está en guerra con Israel, y por el otro, la delegación de territorio, que Israel podría quedarse, en pos de encontrar el reconocimiento del enemigo. Binyamin ve el acuerdo, en sus palabras, como “una rendición al chantaje de Hezbolá”. 

Tras darse cuenta que el acuerdo tenía más posiciones a favor que en contra, Netanyahu se vio obligado a moderar su posición. Pero tuvo que pagar el precio del paso para atrás: los propios miembros de su partido, Likud, lo atacaron por menguar sus declaraciones. El diputado Eli Cohen llegó a decirle que es un “negociador de Lapid”.

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Lapid grita que sí. Con el apoyo del Mossad, Lapid ve al acuerdo, no solo como algo positivo, sino casi como un logro propio: fue él mismo, aún en funciones, el que firmó el jueves el pacto. El líder centrista cree que es una forma de “mantener a raya” a Hezbolá y asegurar la seguridad del norte del país. Y que la firma lo posiciona como la cara de un momento histórico: “No todos los días un país enemigo reconoce al Estado de Israel”.

El acuerdo. Son 860 Km2 de mar, en los que se ubican los yacimientos de gas de Karish, que explotará Israel, y de Qana, para Líbano. El acuerdo establece una frontera marítima entre ambos, en Rosh Hanikra, al norte de Israel. Así, se da fin a un largo conflicto por las aguas del Mediterráneo.

El acuerdo se firmó el jueves, en Jerusalén y Beirut, con la mediación de Estados Unidos para intervenir entre dos países que no tienen relaciones diplomáticas. El pacto es histórico porque, al establecer una negociación, Líbano, donde Irán influye a través de Hezbollah, reconoce al Estado de Israel.