domingo 26 de junio de 2022
INTERNACIONAL Ningún candidato se acerca al liderazgo de Lula en las encuestas

Aumenta la impopularidad de Bolsonaro y la causa es económica

Con expectativas sobre las elecciones de Brasil, la imagen del actual mandatario Jair Bolsonaro va en baja, mientras que la de Lula Da Silva va en aumento.

28-01-2022 13:38

Una última encuesta, publicada por la consultora Ipespe, sucesora de la célebre Ibope, muestra a Jair Bolsonaro como un presidente que no logra  levantar vuelo. Cada vez resulta más difícil conseguir la adhesión de amplios sectores de la población. Tal como lo demuestra ese estudio, 64% de los brasileños reprueba al gobierno de su país como también a su jefe. Difundida este jueves a última hora, la investigación mostró que una franja creciente: 55% de la población, juzga a la figura del jefe de Estado como “pésima” y tan solo 23% le concede la calificación de bueno o muy bueno.

¿Qué contribuyó a empeorar la imagen de quien aspira a protagonizar un segundo mandato? La respuesta es casi obvia: 66% afirmó que la economía va mal. Mientras el ex presidente Lula da Silva va camino a consolidar su posición en el tope del ranking de popularidad, con 44 por ciento de los ciudadanos que afirman que lo votarán el 2 de octubre (fecha de la primera vuelta), Bolsonaro permanece estancado en 24%. Y ninguno de los otros candidatos logra zafar de posiciones en las que desde hace tiempo aparecen como atornillados. El ex juez Sergio Moro, al igual que el ex gobernador Ciro Gomes, dos postulantes que se perfilaban como la tercera vía, “comparten” el tercer puesto con 8% de adhesión cada uno. Más atrás aparece el gobernador de San Pablo Joao Doria, el candidato del Partido Socialdemócrata de Brasil (PSDB), con un muy escaso 2%.

João Doria: "Bolsonaro es un militar cobarde"

Desde luego, Bolsonaro conserva una base derechista, integrada por sectores marginales y de la clase media más baja.  En sus cálculos, si llega a la segunda vuelta podrá conquistar a muchos de los actuales seguidores de Moro que, en teoría, deberían volcarse al presidente ya que este disputa con su ex ministro de Justicia franjas semejantes de población.  Aún así no le alcanzaría para consagrarse al mando del Ejecutivo por otros 4 años. 

Son muchos los factores que limitan sus perspectivas de triunfo. Residen, en definitiva, en el desempeño de la economía, hoy condicionada por la pandemia. Estas circunstancias “deprimieron fuertemente el mercado laboral, llevando millones de trabajadores, formales e informales, a la desocupación” advirtió en una columna publicada ayer en el diario Estado de San Pablo, el economista y político José Serra, que pertenece al riñón de la socialdemocracia.

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Entre los factores que limitan el triunfo de las próximas elecciones se encuentra el desempeño de la economía, hoy condicionada por la pandemia.

En su diagnóstico, Brasil debe aún enfrentar “enormes efectos malignos de la pandemia como el hambre y el desempleo, como también el riesgo de colapso hospitalario y pérdidas relevantes en el área de la educación”. A ese escenario añadió otra consecuencia temible: “Las graves disfunciones de la estructura familiar, con nuevos brotes de violencia”. En la visión de Serra, el país atraviesa “un período de posguerra (contra el Covid) que exige un esfuerzo inmediato de reconstrucción, pero también ofrece una  oportunidad para enfrentar nuevos desafíos sanitarios, sociales, políticos y económicos”.

Lo cierto es que el proyecto del presidente brasileño se restringe a recrear los pilares más básicos, como el estipendio Auxilio Brasil que reemplazó al “Bolsa Familia”, una marca creada bajo el gobierno de Lula. Ese subsidio a los más desamparados es de 70 dólares, apenas suficiente para comprar algo de comida para el grupo familiar, pero que a todas luces no alcanza para el pago de alquileres y servicios.

En el horizonte de Bolsonaro no figura, por ejemplo, la educación. El presidente ya demostró que prefiere recortar las partidas presupuestarias en ese ámbito para alimentar el suculento fondo electoral, ofrecido a los partidos políticos para las campañas de este año,  a un costo para el Estado de más de 1.000 millones de dólares.

Para hacer frente a ese gasto desmesurado, el gobierno brasileño optó por tijeretear los presupuestos para el área social.  Introdujo, por ejemplo, un corte de 132 millones de dólares destinados a las universidades. La profesora Soraya Smaili, ex rectora de la Universidad Federal de San Pablo,  indicó que “entre 2019 y este año hubo una caída de la financiación de 25% en las universidades federales”. La especialista juzgó: “Estamos tirando una gran tesoro a la basura”.

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En el horizonte de Bolsonaro no figura, por ejemplo, la educación.

Otras medidas que adoptó el bolsonarismo, estuvieron destinados sólo a demostrar que quiere hacer algo en ese ámbito; pero sin pensar las reacciones negativas que podrían generar las decisiones. Es el caso del reajuste al salario básico de los maestros del primario, de 33,24%, que Bolsonaro aprobó esta semana. En sí, la resolución parece “muy positiva”, sin embargo de difícil aplicación. Ocurre que el “costo” de esa decisión recae totalmente sobre los gobiernos municipales y estos están con los cofres vacíos por cuenta de los estragos ejercidos por la pandemia en el sistema sanitario.

Pero probablemente lo que más incide en la masividad de la repulsa es la inflación, un fenómeno que se había logrado enterrar las dos últimas décadas. Un dato significativo del flagelo es el aumento de los alquileres, que treparon  17% en los últimos 12 meses; y la necesidad de las familias de practicar una drástica reducción de gastos.

Una encuesta realizada por la Confederación Nacional de Dirigentes de Tiendas Comerciales, mostró que 83% de los consultados tuvo que recortar el presupuesto familiar. Para una mayoría, el dinero debió destinarse al pago de las cuentas mensuales (servicios, tarjetas, etc). Más de la mitad optó por dejar de comer afuera, eliminar los gastos superfluos en los supermercados, en ropas y calzados. Pero lo peor es que 90% teme por su vida económica en 2022.

*Autora de Brasil 7 días. Desde San Pablo, Brasil.