El expresidente de Brasil, Jair Bolsonaro, sufrió este martes una caída en su celda, mientras cumple una condena de 27 años de prisión por liderar un intento de golpe de Estado. Rápidamente, los médicos realizaron este miércoles estudios médicos y descartaron lesiones graves.
La Policía Federal confirmó que el episodio dio lugar a que su entorno responsabiliza nuevamente a los guardias y a la justicia bajo el pretexto de solicitar prisión domiciliaria por su delicado estado de salud.
Según el parte oficial, Bolsonaro informó a los agentes que los custodian en la Superintendencia de la Policía Federal de Brasilia que había sufrido una caída durante la noche. Instantes más tarde, un médico de la fuerza lo examinó y constató lesiones graves, sin indicar un traslado inmediato a un hospital.
Sin embargo, horas más tarde, su médico particular solicitó que fuera derivado a un centro de salud para realizar estudios. Su traslado fue autorizado este miércoles por el Supremo Tribunal Federal, Alexandre de Moraes, el mismo tribunal que ordenó y supervisó su encarcelamiento.
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Las pruebas fueron una tomografía computarizada del cráneo, una resonancia magnética y un electroencefalograma en el Hospital DF Star. En el estudio identificaron una “leve lesión en la cabeza”, pero “sin lesiones intracraneales, lo cual es positivo”, ya que el expresidente no necesita una “intervención”.
El permiso para el traslado llegó tras varios pedidos de la defensa y una primera negativa del juez Moraes, que el martes solicitó mayores detalles sobre el estado de salud de Bolsonaro para dar luz verde.
Esta fue la segunda salida del expresidente desde que lo encarcelaron: ya estuvo por más de una semana hospitalizado en esta clínica para someterse a una cirugía de hernia inguinal el día de Navidad. Regresó a prisión el 1 de enero.
Ese mismo día, la corte suprema rechazó un tercer pedido de prisión domiciliaria por razones de salud. Bolsonaro estuvo en detención preventiva en su residencia hasta que, a finales de noviembre, dañó la tobillera electrónica que controlaba su arresto.
El exmandatario enfrenta secuelas de una puñalada en el abdomen que recibió durante un acto de campaña en 2018, y que requirió varias cirugías posteriores. El expresidente fue sentenciado por un fallido plan golpista para mantenerse en el poder tras perder las elecciones contra el izquierdista Luiz Inácio Lula da Silva en 2022.