La 21ª conferencia del clima (COP21) se inició este lunes en París en presencia de unos 150 jefes de Estado y gobierno y bajo la presidencia del canciller francés Laurent Fabius, que prometió un liderazgo "imparcial y respetuoso" de las deliberaciones conducentes a un acuerdo mundial.
Christiana Figueres, principal responsable de la ONU sobre el clima, dijo por su parte que "nunca una responsabilidad tan grande estuvo en manos de tan poca gente".
Los líderes del mundo participan en esta gran conferencia sobre el clima, la mayor jamás organizada, con la esperanza de alcanzar un acuerdo para limitar el calentamiento global. "El mundo enfrenta actualmente dos grandes amenazas, el cambio climático y el terrorismo. Podemos trabajar juntos contra el cambio climático y contra el terrorismo global", explicó Fabius.
Francia, sumida en un clima de tensión palpable desde los atentados yihadistas que dejaron 130 muertos el 13 de noviembre -los hechos de violencia más graves registrados en su territorio desde la Segunda Guerra Mundial- optó por no ceder al terror y mantener COP21.
En ese contexto cargado de dramatismo, Barack Obama (Estados Unidos), Xi Jinping (China), Angela Merkel (Alemania), Dilma Rousseff (Brasil), Enrique Peña Nieto (México), y Amado Boudou por nuestro país, reafirmarán en un mensaje de unidad su compromiso con el planeta y las futuras generaciones.
Junto al secretario general de Naciones Unidas, Ban Ki-moon, Hollande recibió a los mandatarios por la mañana en la sede de la conferencia en el parque de exposiciones de Le Bourget (norte de París). El evento estuvo precedido este fin de semana por movilizaciones en los cinco continentes, que reclamaron un acuerdo capaz de frenar el calentamiento global. En París, donde rige el estado de emergencia, hubo manifestaciones que desafiaron la prohibición oficial y una de ellas desembocó en incidentes violentos con la policía, que detuvo a más de 300 personas.
¿Qué se espera lograr COP21? Buscará limitar a un máximo de 2º C el calentamiento del planeta con relación a la media de la era preindustrial en el siglo XIX. Por encima de ese límite, la Tierra sufrirá consecuencias catastróficas que volverían inhabitable muchas regiones de un mundo superpoblado: ciclones, sequías, subida del nivel de los océanos, caída de rendimientos agrícolas, extinción de especies.
Según la ONU, los eventos extremos que comenzó a generar el cambio climático ya se cobraron en las últimas dos décadas 600.000 vidas, una media de 30.000 al año, y dejaron más de 4.100 millones de damnificados.
La cumbre busca dar un impulso político inicial a las negociaciones, que se iniciaron el domingo a nivel de expertos y se reanudarán a partir del martes, antes de la recta final ministerial de la última semana destinada a concretar el tan ansiado acuerdo global. La toma de conciencia de la amenaza y un contexto político considerado más favorable que hace seis años genera cierto optimismo sobre la posibilidad de evitar el fracaso de la conferencia de Copenhague en 2009. Hoy, contrariamente a lo ocurrido en la capital danesa, China y Estados Unidos -los dos principales emisores de gases de efecto invernadero- sí pujan esta vez por un acuerdo.
Otra dificultad es la naturaleza jurídica del acuerdo de París. Se busca que el acuerdo firmado sea "vinculante", esto quiere decir que cada país se compromete a ratificarlo y cumplirlo. Estados Unidos dijo que aceptaría "un acuerdo híbrido", cuyo carácter vinculante se aplicaría al seguimiento de lo prometido pero no a su realización concreta.
Qué comenzaron a reclamar los jefes de Estado. La presidenta de Chile, Michelle Bachelet, reclamó que el acuerdo que se negociará de aquí al 11 de diciembre en París contemple la necesidad de alcanzar una "justicia climática" entre países ricos y en desarrollo. Obama instó a los negociadores a actuar "ahora", antes de que sea demasiado tarde, y aseguró que no existe contradicción entre desarrollo y protección ambiental. Obama dijo: "He venido aquí personalmente para decir que Estados Unidos no solamente reconoce su papel al crear este problema, sino que asume su responsabilidad al respecto". Por su parte, el presidente ecuatoriano, Rafael Correa, propuso crear una "Corte Internacional de Justicia Ambiental", para sancionar los "atentados" contra la naturaleza.