El gobierno chino analiza abandonar la política de hijo único, preocupados por sus efectos en la creación de un envejecimiento y una brecha generacional en la sociedad, según le comentó un alto funcionario de Planeamiento Familiar del gobierno chino al diario inglés The Guardian .
La polémica medida de limitar el número de bebés, que prohíbe a las familias urbanas tener más de un hijo (dos en el caso de residir en una zona rural), fue instaurada en 1970 en un intento por evitar que la población la más grande del mundo creciese demasiado, loq ue los limitados recursos disponibles.
Zhao dijo que se desarrolla un "proceso muy serio" de estudios, pero se atajó cuando le preguntaron mayores detalles: "No puedo responder en qué momento o cómo, pero este se ha convertido en un gran tema entre quienes toman las decisiones".
El gobierno asegura que la población aún no hay alcanzado su pico máximo (que se estima trepará de 1.300 millones, población actual, a 1.500 millones en 2033), pero las cifras de nacimientos han caído muy por debajo de la llamada "tasa de reemplazo" de 2,1.Esta medida también responde a un cambio en el deseo de las mujeres, incentivado por la creciente prosperidad de los años recientes. Zhao dijo que el 60 por ciento de las mujeres jóvenes afirma que quiere tener un máximo de dos hijos.
Así las cosas, no se planifica un cambio drástico de la noche a la mañana, pero se estudia introducir cambios graduales, región por región. Ya existen algunas concesiones para las parejas casadas en segundas nupcias, a quienes se les permite tener un hijo más si la esposa ya tiene uno, o dos si la pareja no tiene ninguno.