INTERNACIONAL
la dama de hierro italiana

Condenado a prisión, Berlusconi lanza a su hija Marina como heredera política

La presidenta de Mondadori será la cara de la centroderecha, huérfana de su líder. El ex premier amenaza quitar el apoyo al gobierno para llamar a elecciones anticipadas.

De tal padre. Marina mantuvo el viernes una reunión con los asesores de Berlusconi.  Fue su debut en política: sólo había participado de encuentros por negocios.
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Desde Roma
Silvio Berlusconi juega la carta mágica: su hija Marina. Primogénita, presidenta de Mondadori, sentada en el consejo de administración de Mediobanca, Marina tiene fama de dama de hierro. Será ella, a los 47 años, la cara del berlusconismo, si Italia va a elecciones anticipadas. Es que la centroderecha quedó huérfana de su líder político, después que el tribunal supremo lo condenó en vía definitiva por fraude fiscal a cuatro años de detención.
Marina mantuvo el viernes un almuerzo con los asesores de Berlusconi. Fue su bautismo político, hasta ahora sólo había aparecido en reuniones de negocios. La condena de Berlusconi sacudió como un temblor la política italiana. El portavoz del ex premier, Sandro Bondi, llegó a amenazar con “una guerra civil” si no se garantizaba una salida política para “Il Cavaliere”. Palabras juzgadas “irresponsables” por el presidente de la República Giorgio Napolitano.
Esperando el veredicto del tribunal supremo, la tarde del pasado jueves, Roma lucía desierta como en los minutos previos a la final de una Copa del Mundo. Cuando, a las 19:48, llegó la lectura de la sentencia (condena confirmada por fraude fiscal por cuatro años de cárcel) el carabinieri de guardia frente al Palazzo Grazioli, la residencia romana donde habita Berlusconi, se acercó tímidamente a un cronista y pregunta: “¿De verdad? ¿Ahora tenemos que ir ahí adentro y llevarlo preso?”.
Para Berlusconi se trata de su primera condena definitiva. Y está furioso. Pero no irá a la cárcel porque es mayor, tiene 76 años. Y terminará en prisión domiciliaria. Sin embargo, de ahora en adelante cualquier entrevista que quiera conceder, o cualquier visita que quiera recibir, no podrá hacerla sin la autorización de los jueces.
El apoyo de Berlusconi es necesario al gobierno de grandes alianzas que tiene reunidas a la derecha y a la izquierda, sin su respaldo Italia volverá a una elección. Y a una encrucijada política, tal como se dio la última vez.
No va a ser fácil para el actual premier Enrico Letta. El líder del partido democrático deberá contrastar los ataques que llegan desde izquierda (los que lo consideran una muleta del berlusconismo) y desde la derecha (los que esperan ganar con un Berlusconi fuera de los juegos).
“Este gobierno es un muerto que camina”, avisa Antonio Padellaro, director del diario Fatto quotidiano, la voz de la prensa más antiberlusconiana. Sin embargo no toda la izquierda italiana celebra. Hay algunos que están molestos con la idea de que Berlusconi haya sido vencido por los jueces y no por vía política. “El jefe de una de los principales partidos políticos será arrestado –comenta Piero Sansonetti, veterano analista político de la izquierda italiana–. Sólo en las dictaduras pasa algo parecido”