Hasta la madrugada del sábado, la mejor opción era que Irán hubiera aceptado el pleno control de AIEA -la Agencia de Energía Atómica, dependiente de las Naciones Unidas y liderada por el diplomático argentino Rafael Grossi- y de tal forma garantizar el uso pacífico del programa atómico iraní.
No pudo ser. Ahora es la hora de los cañones. Esperemos que no se descontrole, se limiten las bajas -especialmente las civiles- y pronto el pueblo iraní pueda deponer al cruel régimen de los ayatollahs y encaminar a la gran nación persa en el camino de la paz y la convivencia con sus vecinos árabes e Israel.
La oportunidad es histórica… Irán ha logrado, con sus ataques a Arabia Saudita, Qatar y Baréin, que importantes países árabes, por primera vez, puedan ser aliados de Israel contra Irán.
Desde que en 1979 los ayatollahs se alzaran con el poder, Irán ha sido el máximo impulsor del terrorismo en Medio Oriente -y en todo el mundo-. Nosotros sufrimos su larga mano en 1992 y 1994, con más de 100 muertos y cientos de heridos…una verdadera guerra nunca provocada de nuestra parte y cruelmente dirigida desde Teherán.
Por eso nosotros no podemos dudar de que lado nos toca ubicarnos. Poco importa lo que pensemos sobre Trump o Netayahu…nosotros estamos con el sufriente pueblo iraní, el derecho a la existencia segura de Israel y con la PAZ en Medio Oriente y en todo el Mundo. Los líderes actuales de Irán, están en contra de estos objetivos y el Mundo estará mejor sin ellos.
Lo demás, sigámoslo discutiendo, y el “Nuevo Orden” que deberá emerger del actual CAOS, tiene muchos ítems para ser discutidos.
Erradicar al terrorismo es un elemento fundamental, junto a la preservación del Medioambiente y evitar un holocausto nuclear global, en las próximas 2 décadas, así podremos concentrarnos, en la segunda mitad de este siglo, en terminar con el hambre y las enfermedades terminales más agresivas.
El siglo XXI no es fácil, pero se presenta mucho mejor que el siglo XX.
*Diego Guelar, ex embajador en los EEUU, la UE, Brasil y China