Dos ex guerrilleras que recientemente escaparon de los campamentos de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) dijeron que tomaron esa decisión "por amor", ya que una logró huir con su novio, a quien conoció en la insurgencia, y la otra quería ver a su pequeña hija.
Se trata de "Martha", quien fue enfermera personal de uno de los principales jefes de las FARC conocido como el "Mono Jojoy", y "Angely", la guerrillera del frente del "Negro Acacio" -recientemente asesinado- que secuestró una avioneta para huir de la selva y entregarse a las autoridades en Villavicencio.
Ambas historias fueron narradas hoy por sus protagonistas al diario El Tiempo, que apunta que en lo que va del año 1.881 hombres y mujeres desertaron de las filas guerrilleras, lo que constituye la cifra anual más alta en este campo conocida hasta el momento.
La estadística publicada por el matutino bogotano añade que durante 2006 se verificaron 1.106 deserciones de ex guerrilleros, de los cuales 119 tenían mando sobre unidades insurgentes.
"El día que nos volamos (escapamos) recogí por la mañana unos medicamentos y organicé todo para regresar a la unidad (el campamento del 'Mono Jojoy')", dijo " Martha". Según recordó, todo comenzó cuando, al volver de una expedición a pie, quedó relegada al final de la marcha junto con su novio "Johan", a quien conoció cuando volvió herido de un combate y tuvo que asistirlo y con quien ahora piensa casarse.
" Fueron tres días atravesando mata (selva) y como había tropa del Gobierno se les hacía más difícil alcanzarnos. Dejamos los fusiles tirados para que los soldados no nos fueran a dar plomo por si nos los encontrábamos de frente. Al tercer día entramos a Puerto Lleras", continuó.
Explicó que la madre de "Johan" los fue a buscar y los trasladó a Bogotá, donde "llegamos derecho al programa de desmovilización, todavía asustados". Recordó además que llevaba 11 años en la guerrilla, a la que llegó "por la pobreza" que sufría en su vida civil.
Dijo que comenzó en la insurgencia como enfermera y luego la trasladaron para hacer ese trabajo en el grupo de seguridad del "Mono Jojoy", con quien participó en varios combates.
"El más duro fue el de Teteyé (Putumayo). Nos dieron la misión estando en el frente Yarí (Meta) y tardamos un mes y 15 días para llegar hasta la frontera con Ecuador. (...) El ataque fue el 25 de julio y hubo muchos muertos y heridos. Ese fue el punto para desmoralizarme: me 'esquirlaron' todo el lado derecho con una granada y aún así seguí atendiendo a los heridos", añadió.
"Martha" finalizó su relato indicando que no se arrepiente de haber escapado, como tampoco se arrepiente "de un solo día de los que pasó en la guerrilla". "Allá me pusieron a 'Johan' en el camino, cuando me mandaron a atender a los heridos del frente 27 y lo encontré con un tiro de fusil en la cintura", dijo.
" Angely", por su parte, quien cobró notoriedad en los últimos días por haber secuestrado una avioneta en Puerto Príncipe, Vichada, para huir de su frente, está hoy protegida por el Gobierno.
Ella dice que más compañeros de su grupo estaban pensando en desertar tras el golpe del Ejército que mató al jefe de su agrupación, el "Negro Acacio", a comienzos de septiembre.
Sobre la suerte de "Acacio", las FARC no han dado ninguna versión oficial, pero "Angely" cree que está muerto.
" Hubo un solo motivo que me jaló para salirme de la guerrilla: mi hija de siete años. Ya llevaba como un año y medio buscando la oportunidad para escaparme", narró.
Explicó que "en un campamento es muy difícil retirarse. A pesar de que uno tiene muchos amigos en el frente hay temor de comentárselo a alguien. Hablé con unos compañeros y empezamos a pensar cómo lo íbamos a hacer".
Comentó que entró en las filas irregulares a los 18 años porque los paramilitares la tenían identificada.
Añadió que en los últimos tiempos su permanencia en la guerrilla se había "complicado" porque el "Mono Jojoy" había dado una serie de órdenes que no ayudaban para la convivencia -como levantarse a las cuatro de la madrugada, bañarse sólo una vez a la semana y la posibilidad de fumar un paquete de cigarrillos cada ocho días-.
"A mis compañeros les incomodaba eso, pero a mí lo que me atormentaba era no tener a mi hija. Hace tres años había pedido un permiso para verla y la encontré mal, al igual que a mi mamá; por eso no descansé un solo minuto pensando en poder volarme", enfatizó.
"Angely" finalizó su testimonio diciendo que "pensar en ella (su hija) me impulsó a subirme, sin mirar atrás, en la avioneta que llegó a Puerto Príncipe el 27 de septiembre. Le dije al piloto que me llevara a Villavicencio. Desde el principio estaba decidida a ponerle el fusil en la cabeza".
Fuente: Télam
Dos ex guerrilleras escaparon de las FARC "por amor"
Una de ellas, conocida como "Martha", quiere casarse con el guerrillero con el que huyó. La otra, que escapó en una avioneta secuestrada, quiere volver a ser mamá y recuperar a su hija de 7 años.