El estallido social en Egipto regresó este viernes tras haber derrocado al fallecido dictador Mubarak: manifestantes egipcios incendiaron la sede del Partido de la Libertad y la Justicia (PLJ), de los Hermanos Musulmanes, en tres ciudades del país, luego de que el presidente islamista Mohamed Morsi reforzara considerablemente ayer sus poderes a través de una declaración constitucional.
Morsi, elegido en elecciones en junio pasado, insistió hoy con su medida firmada ayer, que fue catalogada por la oposición como una medida dictatorial, por lo que convocaron a manifestarse en contra de ella. Partidarios de Mursi también se convocaron para manifestarse a favor,informó la AFP.
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