INTERNACIONAL
contracción de la economía

El bloqueo de Ormuz sacude la estabilidad de las potencias del Golfo

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Problemas. La economía saudita, afectada por la guerra. | afp

Los ataques sin precedentes de Irán contra sus vecinos del Golfo cesaron, pero la incertidumbre, el estancamiento diplomático y el bloqueo del estrecho de Ormuz impiden el regreso a la normalidad en las ricas monarquías petroleras. Teherán asestó un duro golpe a la región, donde las reparaciones de las infraestructuras energéticas podrían durar meses.

A los países del Golfo les preocupa sobre todo contener a Irán y a sus aliados, y privarlo del control del estratégico estrecho de Ormuz, por donde normalmente transitaba una quinta parte de los hidrocarburos mundiales. Si el estrecho no se reabre, “algunos de estos Estados sufrirán golpes muy duros. Y ya es el caso”, señala Dania Thafer, directora del Gulf International Forum.

Qatar detuvo su producción de gas natural licuado (GNL) y, al igual que los productores de energía de Kuwait y Baréin, declaró un “caso de fuerza mayor”, que lo protege frente a sus clientes. En Dubái, que durante mucho tiempo cultivó una imagen de estabilidad, el impacto inicial de los ataques se atenuó. Los niños regresaron al colegio tras más de un mes de educación a distancia. Pero los restaurantes están vacíos y las zonas turísticas desiertas. Varios hoteles cerraron por renovación y los empleados de varios establecimientos de lujo dejaron de cobrar su sueldo.

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La mitad de los países del Golfo esperan una contracción de su economía este año y se prevé una desaceleración del crecimiento en Arabia Saudita y Emiratos Árabes Unidos, según el FMI. Estos países petroleros cuentan con recursos para reactivar sus economías, pero todo depende de la duración de la crisis y de la capacidad de encontrar una solución duradera al conflicto, según Jihad Azour, director del FMI para la región.

Caja de Pandora. La parálisis del estrecho de Ormuz puso de relieve la dependencia de la mayoría de los países del Golfo de esta vía marítima. Incluso para Emiratos y Arabia Saudita, con oleoductos que permiten a parte de sus exportaciones evitar este paso, los esfuerzos de diversificación se ven amenazados.

La estabilidad es esencial para atraer talento y turistas, pero también para alcanzar su objetivo de convertirse en polos importantes en inteligencia artificial y centros de datos.

Al comenzar la guerra con Israel el 28 de febrero, “EE.UU. realmente abrió una caja de Pandora para los Estados del Golfo”, estima Thafer. Si Irán conserva “indefinidamente un derecho de veto sobre sus economías”, esto constituirá “una situación extremadamente difícil y vulnerable”, agrega. Pese a ello, los Estados del Golfo siguen divididos sobre la postura a adoptar.

Emiratos, el más afectado por los ataques, adoptó una postura más beligerante, mientras que Arabia Saudita apoya los esfuerzos de mediación de Pakistán. “Irán adoptó una estrategia calibrada: golpear a los Estados del Golfo en distintos grados y crear percepciones de amenaza variables”, analiza Thafer.

Y pese a sus estrechos vínculos con el presidente estadounidense Donald Trump, las monarquías se encuentran al margen de las negociaciones, aun cuando estuvieron en primera línea de las hostilidades.

“Los Estados del Golfo tuvieron dificultades para moldear el comportamiento de la administración Trump respecto a Irán”, estima Hasán Alhasán, del Instituto Internacional de Estudios Estratégicos (IISS). “No querían que EE.UU. desencadenara una guerra contra Irán, cosa que hizo, y no sorprende que no logren empujar a Washington a priorizar sus propios intereses de seguridad en las negociaciones”, cuando Trump busca una “salida honorable” a la guerra, apunta Alhasán.