El ejército israelí abandonó ayer las últimas posiciones que ocupó durante más de dos meses en el sur de Líbano, con la e xcepción de un sector fronterizo estratégico del que podría retirarse la próxima semana, según indicó la fuerza de la ONU.
El ejército hebreo señaló que la retirada de los israelíes se desarrolló al alba y sin incidentes. Sin embargo, anunció que mantendrá su última posición en el sector de Ghajar, hasta que no se alcance un acuerdo sobre seguridad con los cascos azules y el ejército libanés que se están desplegando en el sur de Líbano.
Las tropas israelíes entraron en el país vecino tras el secuestro, el 12 de julio, de dos de sus soldados, todavía en cautiverio, por parte del Hezbolá chiita libanés.
La Fuerza Interina de la ONU en Líbano (FINUL) confirmó la retirada de las fuerzas hebreas y su máximo responsable, el general Alain Pellegrini, indicó que esperaba que los israelíes saldrían la próxima semana de la zona de Ghajar.
"Hoy se lograron progresos significativos", aseguró Pellegrini, citado en un comunicado. "Espero que la IDF (el ejército israelí) deje la zona (de Ghajar) la próxima semana, completando así su retirada en el respeto de la resolución 1.701" del Consejo de Seguridad de la ONU, agregó el general.
Para el jefe de la FINUL, el papel de los cascos azules es "aportar su asistencia y ayudar a garantizar la integridad territorial de Líbano".
El 14 de agosto, entró en vigor un cese de las hostilidades entre el Estado hebreo y el Hezbolá chiita, en cumplimiento de la resolución 1.701, por lo que se abrió la vía a la retirada de los 30.000 soldados israelíes desplegados en el país vecino desde el 12 de julio.
Sin embargo, Israel advirtió de que continuará sobrevolando el territorio libanés para impedir el tráfico de armas hacia Hezbolá.
La localidad de Ghajar está situada entre Líbano y la región siria del Golán, anexionada por Israel en 1981. La 'línea azul' trazada en 2000, tras la retirada del ejército israelí del país de los cedros después de más de dos décadas de ocupación, dejó un tercio de Ghajar en Líbano y los dos otros tercios en Golán.
Durante su ofensiva contra Hezbolá entre el 12 de julio y el 14 de agosto, el Tsahal (ejército hebreo) tomó el control de esa localidad y levantó fortificaciones para aislarla del resto de Líbano.
Tras su retirada casi total del sur de Líbano, donde los soldados hebreos serán sustituidos por 15.000 militares del ejército libanés y 15.000 miembros de la FINUL, Israel lanzó una nueva advertencia a Hezbolá, resuelto a no desarmarse.
"Si Hezbolá se acerca a la frontera con armas y trata de reconstruir las infraestructuras que destruimos, utilizaremos todos los medios de que disponemos para impedirlo", declaró el jefe del Estado Mayor, el general Dan Halutz.
El ministro de Infraestructuras y miembro del gabinete de seguridad, Binyamin Ben Eliezer, se mostró por su parte convencido de que el ejército se verá obligado a entrar de nuevo en Líbano "dentro de unos tres o cuatro meses".
Según el portavoz del ministerio de Relaciones Exteriores, Mark Regev, "nadie puede concebir que Israel respete unilateralmente (la resolución 1.701 para el cese de los combates) si la otra parte (el Hezbolá) no la respeta".
La radio militar israelí indicó que el ejército desplegó tropas del lado de su frontera con Líbano para estar preparado en caso de una nueva escalada de las hostilidades.
En el sur de Líbano, devastado por esta guerra que dejó 1.200 civiles libaneses muertos, la población acogió con alivio la partida de los soldados israelíes.
Fuente: AFP