afp/ansa desde El Vaticano
El papa Francisco exhortó ayer ante jefes de las Naciones Unidas, encabezados por su secretario general Ban Ki-moon, a “promover juntos una verdadera movilización ética mundial que, más allá de toda diferencia de credo u opinión política, difunda y aplique un ideal común de fraternidad y solidaridad, sobre todo hacia los más pobres y excluidos”.
Durante una audiencia del Consejo de los Jefes Ejecutivos para la Coordinación de la ONU, el Pontífice agradeció a los presentes por los “grandes esfuerzos realizados en favor de la paz mundial, del respeto a la dignidad humana, de la protección de la persona, especialmente de los más pobres y más débiles, y del desarrollo económico y social armonioso”.
Francisco pidió al organismo multilateral que trabaje para ayudar a “una parte importante de la humanidad” que continúa “excluida de los beneficios del progreso y relegada a seres de segunda categoría”. También instó a aprobar programas que consigan mejoras en materia de preservación del ambiente y que garanticen un trabajo decente.
“Los futuros objetivos de desarrollo sustentable deberían ser formulados con generosidad y coraje”, concluyó Francisco.