Sólo fue un secuetrador y quería asilo político en Italia tras desertar del Ejército de Turquía. La historia de Hakan Ekinci puso en alerta a todo la comunidad internacional cuando trascendió que él y un cómplice habían secuestrado un avión con destino a Marruencos para hacerlo aterrizar en Italia como advertencia a Benedicto XVI.
Sin embargo, no fue así. Luego de que los 107 pasajeros de Turkish Airlines fueran liberados en el aeropuerto de Brindisi la historia de Ekinci, de 30 años, comenzó a tomar otro color.
Sin embargo, no fue así. Luego de que los 107 pasajeros de Turkish Airlines fueran liberados en el aeropuerto de Brindisi la historia de Ekinci, de 30 años, comenzó a tomar otro color.
Según varios diarios italianos, lo que motinó al desertor turco no tendría nada que ver con una protesta contra la visita del Papa a Turquía sino que Ekinci, quien profesa la religión católica, es un objetor de conciencia a las causas del Ejército turco y quería pedir ayuda al máximo pontífice para obtener el asilo político.
Según trascendió en la prensa europea, el secuestrador ya le había enviado una carta al Papa solicitando su asistencia. "Querido Papa, soy Hakan Ekinci, soy un cristiano y no quiero servir a un ejército musulmán", comentó en el inicio de la epístola enviada el 30 de agosto y publicada en un blog de Internet.
Después de que el avión aterrizara, Ekinci -quien hizo creer a las autoridades que lo acompañaba otro secuestrador-, se entregó a la Policía, que al instante lo detuvo. De acuerdo a trascendidos, el turco ya habría solicitado asilo político.
Después de que el avión aterrizara, Ekinci -quien hizo creer a las autoridades que lo acompañaba otro secuestrador-, se entregó a la Policía, que al instante lo detuvo. De acuerdo a trascendidos, el turco ya habría solicitado asilo político.
La aeronave fue secuestrada en el espacio aéreo griego y aterrizó en el aeropuerto italiano de Brindisi. La prensa italiana da cuenta de que el aeroplano fue interceptado por dos aviones F-16 del Ejército italiano, que le obligaron a dirigirse hacia el aeropuerto de la sureña región de Pugli.
Un raro acontecimiento. Ekinci, un musulmán convertido al catolcismo, subió al avión en la ciudad albanesa de Tirana -de donde fue deportado-, con destino a Estambul, capital de Turquía, donde lo esperaba una acusación de deserción del Ejército desde el año 2005.
De acuerdo a declaraciones de una fuente del aeropuerto albanés a la agencia Ansa, el secuestrador "no tenía pasaporte", por lo que dejó el país con "un documento de identidad provisorio". A Ekinci le habían rechazado el pedido de asilo en Albania.
Cuando viajaba de vuelta a Estambul, sin armas, el secuetrador logró desviar el avión hacia Italia con la esperanza de llevarle un mensaje al Papa Benedico XVI, de quien pensaba que "podría ayudarle y escucharlo en su angustia".