INTERNACIONAL
encuentro en la casa blanca

En un año electoral difícil, Lula mejora la relación con Trump

Durante la reunión que mantuvo en Washington con su homólogo estadounidense, el presidente brasileño buscó recomponer los vínculos y evitar que el magnate inmobiliario ejerza influencia a favor de Flavio Bolsonaro en las próximas elecciones. También hubo acuerdo sobre la explotación de “tierras raras”, crimen organizado y aranceles.

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Visita. “Yo salgo muy, muy satisfecho de la reunión”, remarcó Lula tras la cita con Trump. | cedoc

Pese a sus diferencias ideológicas, Donald Trump y Luiz Inácio Lula da Silva salieron satisfechos de su reunión del jueves en la Casa Blanca, donde hablaron varios temas espinosos, especialmente el referido a la posibilidad de injerencia de Washington en la campaña electoral de octubre.

El temor de Lula es que Trump trate de influir en estos reñidos comicios donde busca su reelección frente a al rival de derecha, Flavio Bolsonaro, hijo del ex mandatario Jair Bolsonaro.

“No creo que (Trump) ejerza ninguna influencia en las elecciones brasileñas, sobre todo porque es el pueblo brasileño el que vota. Y creo que se comportará como un presidente de Estados Unidos, dejando que el pueblo brasileño decida su destino”, afirmó Lula tras el encuentro en Washington.

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“Yo salgo muy, muy satisfecho de la reunión. Fue una reunión importante para Brasil y para Estados Unidos. Siempre creo que una fotografía vale mucho, y ¿vieron que el presidente Trump riendo es mejor que de cara seria?”, celebró el mandatario en una conferencia de prensa posterior en la embajada de Brasil en Washington.

Lula hacía alusión a varias fotos publicadas en su cuenta de Instagram en la que ambos aparecen sonrientes. “Él aprendió que reír es muy bueno”, dijo a periodistas, al comentar que bromeó con Trump.

El mandatario estadounidense también reservó palabras de elogio al “muy dinámico” presidente brasileño en un mensaje en la red social Truth Social. “Hablamos de muchos temas, entre ellos el comercio y, concretamente, los aranceles. La reunión transcurrió muy bien”, escribió.

Buena onda. La visita del brasileño a la Casa Blanca, que incluyó un almuerzo, se extendió por más de dos horas. Lula, de 80 años, y Trump de 79, han mantenido una relación difícil. Pero más allá de las diferencias ideológicas, ambos países tienen importantes intereses comerciales en juego.

Trump es un viejo aliado del exmandatario ultraderechista Jair Bolsonaro, condenado y encarcelado en Brasil por intento de golpe de Estado.

Después de una reunión en Malasia en octubre y varias conversaciones telefónicas, la cita entre Trump y Lula en la Casa Blanca fue aplazada y negociada diplomáticamente, y en medio se cruzaron hechos como la captura del presidente venezolano Nicolás Maduro y la guerra contra Irán.

Lula ha sido una voz muy crítica de la política exterior de Trump, pero ahora asegura que no va a “pelear” con su homólogo pese a sus divergencias sobre Irán.

El brasileño enfrenta un año electoral complicado, ante una oposición conservadora que le ha infligido algunas derrotas en el Congreso y con encuestas que le dan un empate con Flavio Bolsonaro.

Otro de los hijos, Eduardo Bolsonaro, se instaló en Estados Unidos para hacer lobby en favor de su padre el año pasado, y sostiene contactos regulares con la administración Trump. Pero Lula descartó este jueves que Trump vaya a interferir en las elecciones brasileñas de octubre.

Crimen y tierras raras. Ambos mandatarios abordaron también la cooperación en el combate al crimen organizado. Estados Unidos y Brasil firmaron en abril un acuerdo para luchar contra el tráfico de armas y drogas. Ahora comparten datos, como revisiones con rayos X a contenedores que viajan de Estados Unidos a Brasil.

En la agenda también estuvieron las vastas reservas brasileñas de tierras raras, cruciales para la producción de bienes tecnológicos, y en las que Estados Unidos está interesado en que sus empresas inviertan.

Brasil tiene las segundas mayores reservas de estos elementos críticos del mundo, después de China, y el gobierno de Lula espera sacarle provecho.