miércoles 07 de diciembre de 2022
INTERNACIONAL ENTREVISTA AL BIÓGRAFO DE LULA

El hombre que mejor conoce a Lula lo encuentra "más parecido a Perón que el propio Getulio Vargas"

El periodista y amigo del expresidente de Brasil habló con PERFIL y dio detalles de su vida política marcada por las detenciones de 1980 y 2018. La comparación con los expresidentes y el "calco" del lawfare contra Cristina Kirchner.

30-10-2022 23:15

El escritor, periodista y expolítico Fernando Morais se convirtió en una pieza clave de la historia contemporánea de Brasil al servir de confidente del expresidente Luiz Inácio Lula da Silva, el político más influyente de los últimos cuarenta años.

En sus incontables viajes a través de cuatro continentes, el autor de "Lula, la biografía" se convirtió en una pieza clave alrededor de la figura del emblemático co-fundador del Partido de los Trabajadores (PT), cuya historia marcada por la tragedia y la resurrección genera fascinación de ambos lados de la grieta ideológica, tanto a nivel local como internacional.

"Existe una gran semejanza entre Lula y el peronismo: su compromiso con la gente pobre y la capacidad de lidiar con la derecha y la izquierda. En ese sentido, Lula es más parecido a (Juan Domingo) Perón que el propio (Getulio) Vargas", dijo el reconocido cronista y exlegislador de San Pablo al poner en perspectiva la historia política regional y la asidua comparación entre los expresidentes.

En diálogo con PERFIL, Fernando Morais, que supo ser adversario político de Lula en la década del ochenta, reveló una parte de la privilegiada información a la que accedió en sus reportajes informales con el flamante presidente de Brasil a lo largo de 40 años, con quien forjó una amistad con la distancia necesaria para no perder la objetividad.

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El segundo tomo de la biografía de Lula se publicará el año que viene, en Argentina a cargo de Editorial Planeta.

"Es curioso que justamente su biógrafo autorizado sea justamente alguien con quien ha tenido sus diferencias. De hecho él dijo que prefería leerlo terminado y no leer los manuscritos para evitar peleas", cuenta, deslizando una cuota de humor. Además, agrega que el propio Lula lo llamó tras la destitución de la expresidenta Dilma Rousseff para encarar el proyecto. Lula, por su parte, no leyó su propia historia en el mismo momento que otras cien mil personas, detalla de Morais.

La biografía de dos tomos, distribuida en Argentina por Editorial Planeta, cuenta los vaivenes de la carrera política del sindicalista que pasó a los libros de historia como el primer presidente obrero de Brasil y autor del "milagro económico" que sacó a 30 millones de brasileños de la pobreza.

La originalidad del relato no es un detalle menor, visto que la obra literaria comienza en 2018 con uno de los hechos más significativos de la coyuntura política brasileña: el momento en el que Lula decidía si se entregaba o no a las fuerzas policiales luego de que el juez Sergio Moro ordenara su encarcelamiento en el marco de la investigación del Lava Jato, la megacausa de corrupción que provocó un estallido político en aquel entonces.

Las elecciones en Brasil, minuto a minuto

Partiendo desde el final y pasando por la primera detención de Lula en plena dictadura (1980), de Morais da detalles inéditos de la vida del pragmático líder brasileño, aclamado a nivel internacional por figuras del calibre del expresidente de Estados Unidos, Barack Obama, o el músico y activista Bono, exlíder de U2. "Después de la muerte de Mandela, solo hay una persona en el mundo que puede hablar con los ricos y los pobres, los negros y blancos. Este hombre está en aquí en el sexto piso y se llama Lula", dijo Bono sobre Lula luego del encuentro en Londres, del que de Morais también fue testigo.

Entrevista a Fernando Morais, el biógrafo y amigo de Lula

— ¿Cómo conoció al expresidente Lula da Silva?

En medio de mis dos vidas como político y periodista me aproximé a Lula cuando éramos dos jovencitos de casi la misma edad. Lo conocí en los años setenta, en medio de la represión de la dictadura sobre los sindicalistas. Yo me valía de la supuesta autoridad que teníamos con mi pequeñísimo grupo de diputados progresistas teníamos que ir de saco y corbata y en coche oficial con licencia. Íbamos para intentar o impedir o por lo menos ser testigo de la brutalidad de la violencia de los militares contra los trabajadores de Novelda.

¿Cómo fue su relación a lo largo de los años?

Yo acompañé a Lula muy de cerca, tengo una relación personal sobre todo. Cuando él salió de la prisión decidió dos proyectos, el primero crear una central sindical central de obreros (la CUT) que hoy que es la más grande de Brasil. Para sorpresa de mucha gente, también creó un partido político luego de un viaje a Brasilia donde descubrió que de 459 diputados, solo había dos obreros. 

Lula da Silva, llegando a votar en la segunda vuelta en San Pablo.
Lula da Silva pelea por su tercer mandato en el balotaje del 20 de octubre.

Cuando anunció que iba a crear un partido de trabajadores, yo estaba en contra de la creación de un partido progresista de izquierda porque retrasaría el trabajo para derrumbar la dictadura que llevaba el viejo Movimiento Democrático Brasileño (MDB), un frente que incluía desde gente que venía de la lucha armada contra la dictadura hasta empresarios. La verdad es que la historia y el destino comprobaron que Lula tenía razón. La creación del PT no retrasó el fin de la dictadura, al contrario. Desde entonces seguimos amigos pero en senderos distintos.

¿Por qué decidió comenzar el libro con la escena de la detención en 2018?

Cuando estuve en la cobertura de la prisión de Lula, me invadió el “demonio del periodista” y dije: no puedo esperar más para publicar lo que estoy viendo junto a él, cuando decidía si se entregaba o resistía. Entendí que tenía que comenzar por el final para revelar a la gente, sobre todo los más jóvenes, cómo es ser preso durante una dictadura militar y luego durante una democracia (una democracia entre comillas).

El de 2018 es un Brasil completamente distinto al de 1980, cuando América Latina estaba tomada por dictaduras. El "peligro" que Lula representaba y representa para las élites brasileñas (que son muy egoístas) es algo revelador no tanto respecto a Lula sino de Brasil, por la incapacidad del país de convivir con un hombre que hizo cambios profundos sin ser un revolucionario. 

La comparación entre Lula y Perón

— Con respecto a las "élites económicas" que menciona, es una variable que está presente en el discurso del movimiento peronista respecto al antiperonismo, en cualquiera de sus formas. ¿Es posible trazar un paralelismo entre ambos casos? 

Me parece que es muy temprano para establecer comparaciones entre Lula y Perón en Argentina. Sin embargo, hay una semejanza grande entre Lula y Perón que es su compromiso con la gente pobre y una increíble capacidad de lidiar con la derecha y con la izquierda, algo que Perón comparte con Lula.

Si hoy miras el frente que se consiguió montar para enfrentar a Jair Bolsonaro, es un frente tan amplio como el que montamos hace 30 o 40 años. En este sentido, Lula sería más parecido a Perón que el propio (Getulio) Vargas (NdR: el expresidente de Brasil es históricamente comparado con el fundador del Partido Justicialista).

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El expresidente Juan Domingo Perón.

Ciertamente es que en aquella época se hacía mucho la comparación de Perón y Vargas porque no había otros líderes con la capacidad de hablar con el pueblo y al mismo tiempo trabajar con los empresarios. Esta capacidad que Lula tenía y lo desgastó al final por la presión de la derecha más brutal que había en Brasil tiene que ver con esas contradicciones que se generan al juntar a gente tan distinta en un solo frente.

Después de todas las tragedias que Lula vivió, a sus 77 años bien podría haberse dedicado a otra cosa. Pero salió de la cárcel en Curitiba y volvió al ruedo político como el candidato a la presidencia líder de la campaña, a pesar del impacto del Lava Jato en la polarizada sociedad brasileña. ¿Por qué cree que tomó esta decisión?

Cuando Lula anunció que sería candidato a la presidencia mucha gente creyó que se vendría “la vendetta”, que buscaría mandar a “la guillotina o el paredón” a la gente que lo acosó durante todo este tiempo. Cuando se lo planteé, me respondió que no hay que vengarse sino ofrecer a las personas la posibilidad de que cambien para mejor.

Una cosa invisible es una fractura social expuesta, como se ve en las calles de San Pablo, y Lula lo sabe. Dijo que no puede morirse sin sacar a esa gente de la vereda, incluso luego del retroceso de los últimos años y de las 30-40 millones de personas que él había sacado de la franja de miseria. Pero hay gente que no tiene comprensión de esas cosas.

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 En estas elecciones se habló de que la clase media se volvió "en contra de Lula" y que podría tratarse de una falta de comunicación de ciertas políticas públicas progresistas durante su gobierno. ¿Fue ese uno de los errores de Lula? ¿Influyó esto en la irrupción de la figura de Jair Bolsonaro como "criatura" del sistema político brasileño?

No es justo atribuir a Lula esto, si tomamos a Bolsonaro como un producto de la historia. Bolsonaro no sorprendió a nadie. Quien fue electo presidente (en 2018) es el mismo que pasó 28 años haciendo discursos ultra derechistas neofascistas. Lo ayudó gente de Steve Bannon (NdR: exasesor de Donald Trump) en San Pablo sobre cómo "disparar" las millones de mentiras de noticias falsas en internet. Además de la cuestión de la falla en la comunicación, también explica un poco todo el llamado Lawfare, que es la utilización de la justicia para persecución de los enemigos políticos. Le pasó a Lula con el Lava Jato, como a Cristina Kirchner.

¿Es comparable el juicio contra Cristina Kirchner por la obra pública en Santa Cruz con el de Lula?

Sí, es absolutamente visible la semejanza entre la persecución a Lula con la que hacen a Cristina Kirchner, los documentos son un calco. Cuando estuve Argentina la última vez, llevé copias de las acusaciones contra la Vicepresidenta a amigos periodistas y se las enseñé al abogado de Lula. Él aseguró que el proceso es idéntico al que le hicieron a Lula. Incluso cree, y me parece que tiene razón, que si no fuera porque Alberto Fernández fue el candidato a la presidencia, a ella ya la habrían degollado, como hicieron con Lula.

cd / ds / ed