Mitad país es de rodillas, flagelada por la enésima perturbación atlántica, llamada a la “prima del huracán Sandy” y definida por los expertos una cola de la calamidad que ha golpeado Nueva York y el New Jersey y que ha llevado consigo lluvias aluviales, derrumbes y hasta víctimas en la Italia Septentrional y Central, paradójicamente la parte más rica y tutelada del país.