Desde Bogotá — A medida que Colombia se acerca a la segunda vuelta presidencial, una palabra aparece repetidamente entre muchos jóvenes: miedo. Miedo a la polarización, miedo a la incertidumbre económica, miedo a que las promesas electorales no se cumplan y miedo a que la división política siga profundizándose después de las urnas.
La primera vuelta dejó un escenario ajustado y confirmó la existencia de dos visiones opuestas sobre el futuro del país. Ahora, mientras los candidatos buscan conquistar a los votantes indecisos, entre los jóvenes crece una sensación de incertidumbre sobre el rumbo que tomará Colombia.
El miedo a la polarización
“La política en Colombia da miedo”, confesó Andrés Cuevas, estudiante de 18 años, durante una entrevista con PERFIL en Bogotá.
Su frase resume un sentimiento que apareció una y otra vez durante las conversaciones mantenidas en la capital colombiana. “La polarización que se vive genera miedo. No sabemos realmente qué puede pasar. Muchas veces sentimos que algunos candidatos buscan beneficios propios antes que soluciones para la gente”, agregó.

La preocupación no pasa únicamente por quién gane la elección, sino también por el clima social que deja la campaña. Los discursos enfrentados y las posiciones cada vez más radicalizadas alimentan una sensación de distancia entre sectores de una misma sociedad.
Para Juan José Martínez, estudiante universitario de 19 años, la propia composición de la segunda vuelta es una muestra de esa fractura. “Los dos candidatos representan cosas muy distintas. Uno está más identificado con la derecha y el otro con la izquierda. Que tengan tanto apoyo demuestra que Colombia piensa de maneras muy diferentes y que no está tan unida”, sostuvo.

La percepción de un país dividido aparece como una de las principales conclusiones entre los jóvenes consultados.
Desconfianza e incertidumbre
A la incertidumbre política se suma la desconfianza hacia las instituciones y las fuentes de información. En un contexto marcado por la confrontación permanente entre dirigentes y por el intenso debate que se desarrolla en redes sociales, varios jóvenes admiten que les resulta cada vez más difícil identificar información confiable.
José Martínez cuestionó el rol de algunos medios tradicionales y considera que los ciudadanos deben investigar por sí mismos las propuestas de los candidatos. “Muchas veces muestran solamente una parte de la realidad. Por eso es importante que la gente estudie por sí misma los planes de Gobierno antes de votar”, afirmó.
Una generación que busca involucrarse
Sin embargo, no todo es preocupación. Algunos jóvenes consideran que la actual coyuntura también representa una oportunidad para que las nuevas generaciones participen más activamente en la vida pública y se interesen por decisiones que tendrán impacto directo en su futuro.
Isaac León, boxeador de 20 años, cree que existe una responsabilidad pendiente. “No estudiamos suficientemente la política y deberíamos hacerlo. Somos parte del futuro del país y tenemos que involucrarnos mucho más”, señaló.
Para él, las elecciones no deberían despertar interés únicamente durante las campañas. Considera que los jóvenes necesitan informarse de manera permanente sobre los problemas del país, conocer las propuestas de quienes buscan gobernar y participar de los debates públicos.

Una mirada similar tiene Cristian León, quien considera que la participación debe ir acompañada de compromiso cívico y de una mayor conciencia sobre el impacto que tienen las decisiones políticas en la vida cotidiana.
“Los jóvenes tenemos que meternos más en política, pero también entender que la libertad implica responsabilidades. Hay que respetar las leyes y las normas para que las cosas funcionen”, sostuvo.

Mientras la campaña entra en sus días decisivos, las voces recogidas por PERFIL muestran una generación que observa el proceso electoral con atención, aunque también con inquietud.
El miedo, la polarización y la incertidumbre aparecen como denominadores comunes. Y quizás allí radique uno de los principales desafíos para quien resulte elegido presidente: gobernar un país dividido y recuperar la confianza de una generación que siente que tiene mucho en juego en esta elección.
LB/ML