INTERNACIONAL
hematomas y somnolencia

La salud de Trump se convirtió en tema de debate

03_01_2025_trump_hematomas_manos_afp_g
Señales. Donald Trump afirma que cierra los ojos para relajarse. Y que los hematomas en las manos son por las aspirinas. | afp

La salud del presidente Donald Trump volvió a quedar bajo escrutinio público tras la aparición recurrente de moretones en sus manos, hinchazón en los tobillos y episodios de aparente somnolencia en actos oficiales.

Ante las consultas de la prensa, el mandatario, de 79 años, aseguró que su estado físico “es perfecto” y atribuyó los hematomas a la abundante ingesta diaria de aspirina.

En una entrevista con The Wall Street Journal publicada este jueves, Trump negó haberse quedado dormido durante reuniones públicas y rechazó que los signos visibles respondan a un deterioro de su salud.

Esto no les gusta a los autoritarios
El ejercicio del periodismo profesional y crítico es un pilar fundamental de la democracia. Por eso molesta a quienes creen ser los dueños de la verdad.
Hoy más que nunca Suscribite

“Simplemente cierro los ojos. Me resulta muy relajante”, afirmó, al tiempo que sostuvo que algunas imágenes difundidas lo captan “en el momento del parpadeo”.

El presidente explicó que los moretones en su mano derecha se deben al consumo de aspirina para fluidificar la sangre. “No quiero que la sangre espesa circule por mi corazón”, explicó, y señaló que suele cubrir los golpes con maquillaje o vendas.

Este viernes volvió sobre el tema y escribió en su plataforma Truth Social que los médicos de la Casa Blanca le informaron que obtuvo una calificación “excelente” –con el 100% de las respuestas correctas– en su examen cognitivo, rendido por tercera vez consecutiva, algo que, según afirmó, ningún otro presidente ni vice anterior estuvo dispuesto a hacer.

En la misma publicación, Trump sostuvo que cualquier candidato a presidente o vice debería estar obligado a someterse a un examen cognitivo serio.

“Nuestro país no puede ser gobernado por personas ‘estúpidas’ o incompetentes”, escribió, reavivando la polémica con su predecesor, Joe Biden, el presidente de mayor edad en la historia del país, quien se retiró de la contienda electoral de 2024 tras un debate que desató cuestionamientos sobre sus capacidades.

En el diálogo con el Journal, el mandatario también aclaró versiones contradictorias sobre estudios médicos recientes. En octubre había declarado que se había sometido a una resonancia magnética, pero ahora precisó que en realidad se trató de una tomografía computarizada. Su médico personal, Sean Barbabella, confirmó que el estudio se realizó “para descartar definitivamente cualquier problema cardiovascular”.

El debate sobre la salud presidencial no es nuevo. A mediados de año, en medio de rumores por un hematoma visible en el dorso de la mano de Trump, la vocera de la Casa Blanca, Karoline Leavitt, afirmó que se trataba de “una leve irritación de los tejidos blandos causada por los frecuentes apretones de manos y el uso de aspirina”.

A fines de noviembre, The New York Times publicó un artículo en el que señalaba que Trump había reducido de manera significativa su agenda pública, los viajes internos y las horas de trabajo en comparación con su primer mandato, y planteaba interrogantes sobre su estado de salud. Según el medio, en noviembre pasado, el presidente pareció dormitar intermitentemente durante varios segundos durante un evento público y solo se incorporó después de que un invitado cercano se desmayara.

Trump calificó la nota como “difamatoria”, mientras que Leavitt buscó desacreditar al medio exhibiendo artículos previos en los que, según sostuvo, se habían minimizado las preocupaciones sobre la salud de Joe Biden.

Trump rara vez realiza ejercicio físico y ha reconocido públicamente su preferencia por la comida rápida. Biden dejó la presidencia a los 82 años, convirtiéndose en el jefe de Estado de mayor edad en la historia del país, un récord que Trump podría superar si completa su mandato.