Los argentinos lo sufrimos, pero también celebramos. Vemos como el país hermano se escapa de nuestra órbita, crece sin freno y se posiciona en el contexto mundial como una de las potencias industriales… y no podemos hacer mucho para acercarnos. Pero ese crecimiento nos alegra porque nuestra economía es, en gran medida, “brasildependiente” sobre todo en términos automotrices: más de la mitad de la producción argentina de automotores se exporta a ese país.