INTERNACIONAL
deshielo entre washington y la habana

Los desafíos de ‘la diplomacia del mojito’ con Cuba

Tras la reapertura de embajadas, los gobiernos de Obama y Raúl Castro enfrentan obstáculos para normalizar las relaciones. El embargo, la base de Guantánamo y los derechos humanos son las eternas piedras de la discordia.

Historico. Militares cubanos izaron este lunes la bandera en la delegación diplomática en EE.UU.
| Cedoc Perfil

Pese a la reapertura de embajadas esta semana, “la diplomacia del mojito” de Barack Obama y Raúl Castro aún enfrenta duros desafíos. El levantamiento del embargo, decisión que depende del Congreso norteamericano, dominado por los republicanos; el debate por los derechos humanos en Cuba y la devolución de la base de Guantánamo son algunos de los principales obstáculos del histórico acercamiento entre los dos países. Y el principal temor de los equipos negociadores es que un triunfo de un anticastrista en las elecciones de 2016 en los Estados Unidos anule todos los compromisos alcanzados hasta el momento.
Sin embargo, Obama planea culminar el restablecimiento pleno de relaciones antes de dejar la Casa Blanca. De hecho, evalúa visitar La Habana el año que viene. Según publicó el jueves El Nuevo Herald, el primer mandatario decidiría en enero si viajará o no a Cuba antes de concluir su mandato. “El asesor de Seguridad Nacional y Comunicación Estratégica, Ben Rhodes, dijo que en enero del próximo año se evaluará la visita de Obama, y dependerá del progreso en las relaciones diplomáticas y de cómo se comporten los cubanos”, sostuvo el diario norteamericano.
La izada de la bandera cubana en Washington fue tan sólo el inicio de un lento deshielo, que demandará renovados esfuerzos de los diplomáticos cubanos y norteamericanos. En su discurso en la Secretaría de Estado, Bruno Rodríguez, canciller de Raúl Castro, aseveró que no se podrá alcanzar la normalización hasta que no se elimine el embargo, Guantánamo vuelva a ser jurisdicción de la Isla, y se respete “la soberanía de Cuba”. Su homólogo, John Kerry, cerró la puerta a la posibilidad de ceder la base militar, que el Ejecutivo planea cerrar en los próximos meses. “No sé qué pasará en el futuro, pero actualmente este tema no forma parte de las negociaciones”, dijo. El vocero de la Casa Blanca, Josh Earnest, también marcó distancia de La Habana, al manifestar la “esperanza” de su gobierno de que “en los próximos años se empiece a ver un respeto a los derechos humanos básicos en Cuba”. “Satisfacer estas demandas tomará tiempo, en el mejor de los casos, y en el peor, se verán bloqueadas por el Congreso”, confió a PERFIL Sebastián Arcos, director del Cuban Research Institute, de la Universidad Internacional de la Florida.
La política de Obama hacia la Isla cuenta con el respaldo de la población. Según una encuesta de Associated Press-GfK, tres cuartos de los consultados creen que los Estados Unidos deberían tener lazos diplomáticos con Cuba. Sin embargo, precandidatos presidenciales republicanos adelantaron que si son electos darán marcha atrás con las negociaciones. Marco Rubio, hijo de inmigrantes cubanos, fue el más enfático al aseverar: “Podríamos haber usado sanciones económicas relacionadas con el embargo como una palanca para obtener concesiones democráticas y aperturas para los cubanos”.
“Si es electo un republicano puede que se reviertan algunas partes de la política de Obama, pero no todas. La reanudación de relaciones diplomáticas se mantendrá. Más que del próximo presidente norteamericano, el futuro de esta normalización depende del comportamiento del régimen cubano”, opinó Arcos. El 14 de agosto Kerry visitará La Habana, donde se reunirá nuevamente con su par cubano. Antes, izará la bandera de su país en la nueva embajada, donde flameará por primera vez en 54 años.