INTERNACIONAL
EL FUTURO DEL MERCOSUR

Lula da Silva no pierde las esperanzas de firmar el acuerdo del Mercosur con la UE

El presidente de Brasil dijo que "no renunciaría" al acuerdo comercial, al tiempo que pidió a la UE que decida si está realmente interesada en sellar el acuerdo.

Lula da Silva
El presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, y el canciller Olaf Scholz | CEDOC

El presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, no pierde las esperanzas de firmar, este jueves, el acuerdo definitivo entre Mercosur y Unión Europea. Así lo señaló este 4 de diciembre en una declaración a la prensa ofrecida luego de su bilateral en Berlín con el canciller Olaf Scholz. Y añadió, enérgico, que en la cita de presidentes del bloque "tendremos un momento decisivo en esa negociación". Para el gobernante brasileño hay un escenario  internacional que favorecería aprobar un tratado equilibrado de libre comercio: "La aproximación entre nuestras regiones es central para la construcción del mundo multipolar y el fortalecimiento del multilateralismo".

Negociado desde 1999, el tratado tuvo un empujón que parecía definitivo en el corto período en que Jair Bolsonaro compartió su presidencia con la de Mauricio Macri (terminada el 10 de diciembre de ese año). Ya con Alberto Fernández en la Presidencia aquel consenso fue archivado; no tanto por el jefe de Estado argentino cuanto por las resistencia de Francia a colocarle su sello. Con la llegada de Lula da Silva al Palacio del Planalto, Brasil exigió renegociar aspectos del acuerdo que habían sido incluidos, por interés especial de Emmanuel Macron: el más importante se refería a la posibilidad de utilizar “penalidades” contra Brasil en caso que los productos agrícolas ganaderos procedieran de áreas selváticas devastadas por la acción humana.

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Según Macron, no le puede pedir “a nuestros agricultores, a nuestros industriales, en Francia y en toda Europa, que hagan esfuerzos por descarbonizar (la atmósfera), para salir de ciertos productos, y después decir que estoy removiendo todos los aranceles para traer productos que no cumplen con las reglas”. Una ley aprobada a principios de año por la UE veta importar productos que hayan surgido de áreas amazónicas deforestadas.

Hubo negociaciones recientes que buscaron salvar las divergencias, y tomar en cuenta los reclamos brasileños contra la cláusula “ambiental”. Las negociaciones posteriores llevaron a la búsqueda de una enmienda para salvar esa divergencia. Pero Macron rechazó esa revisión. “Francia no aprueba el acuerdo porque fue mal remendado” subrayó luego de encontrarse con Lula en Dubai, en el contexto de la cumbre ambiental COP28. Ya en Berlín, en una conferencia de prensa, Lula admitió que la posición de su colega francés merecía “respeto” y añadió que esa negativa “no es nueva”, ya que  presidentes franceses anteriores también se resistieron el tratado. Contó que al despedirse del colega francés le dijo que “al subir a su avión, abra su corazón, converse con su esposa y acepte hacer este acuerdo entre ambos bloques”.

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El Palacio del Elíseo no es el único a rechazar el texto del tratado. También Alberto Fernández acaba de negarse a poner su sello, como última gran medida de su gestión. Recientemente recibió un documento de la Confederación de Sindicatos de la Industria donde se afirma: “Teniendo en cuenta la  desgravación arancelaria del mencionado acuerdo todo indicaría que tendremos un impacto extremadamente negativo para toda la Industria en  Argentina”. Y añade que eso afectará la relación con Brasil . Por estas razones “a corto y mediano plazo significaría la destrucción de la industria y agroindustria nacional”. 

En Europa, no todos piensan que el tratado sería “un equívoco”. La presidenta de la Comisión Europa, Ursula Von der Leyen coincidió con Lula que este tratado es mucho más que un acuerdo comercial. “Se trata de valores compartidos; de una plataforma para enfrentar desafíos comunes, como la acción climática y el respeto a los derechos laborales”. Las esperanzas de Lula, que apuesta a una fuerza (¿tal vez una tercera fuerza?) mundial como elemento geopolítico, capaz de equilibrar aportar un equilibrio, no son totalmente compartidas por la diplomacia de Itamaraty. Afirman que con seguridad deberá tener continuidad la negociación para después de la cumbre del Mercosur de esta semana.