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Presidenciales en Brasil

Lula, por un nuevo capítulo en su vida de película

El resultado tiene para Lula un sabor a derrota porque hasta hace apenas 10 días era amplio favorito, pero quedó muy cerca de la meta.

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Lula busca agregar un nuevo capítulo a su vida de película: la reelección. No se le dio, por poco, en la primera vuelta. Deberá intentarlo el 29 de octubre, 2 días después de haber cumplido sus 61 años, de la mano de los sectores populares.

Es que Lula se ha convertido en sus 4 años de gobierno en el “nuevo padre de los pobres”, el sucesor de Getulio Vargas: desde 1954, cuando Getulio se suicidó, ningún otro presidente brasileño le había hablado a los pobres.

Lula les habló, mucho, y también los benefició con sus planes de asistencia social y manteniendo bajo control a la inflación. “¿Saben lo primero que me dicen los pobres? Que el precio del arroz está más bajo que cuando asumí”, se vanaglorió más de una vez.

En su paso por el gobierno, Lula abandonó a los sectores medios, que ahora han votado masivamente por su rival, Geraldo Alckmin, decepcionados por los escándalos de corrupción, la voracidad impositiva y la inseguridad.

En todo este tiempo en el poder, Lula mantuvo una buena sintonía con los ricos, los principales beneficiados de su política económica.

El resultado de hoy tiene para él un sabor a derrota porque hasta hace apenas 10 días era amplio favorito, pero quedó muy cerca de la meta.

Carismático, con un lenguaje muy popular, que incluye algunas malas palabras, este ex obrero metalúrgico y ex sindicalista que sólo fue hasta quinto grado pudo recuperarse de la ráfaga de denuncias de corrupción del año pasado.

Hace 4 años, al convertirse en el primer presidente de izquierda de Brasil, Lula inauguró esta ola de gobiernos progresistas, de izquierda y de centroizquierda.

Algunas de sus promesas de entonces no han podido ser cumplidas. Por ejemplo, no alumbró una nueva política, el crecimiento económico ha sido modesto y no suturó la abismal diferencia entre ricos y pobres.

En el plano positivo, además de la estabilidad económica y de los planes sociales hay que contabilizar el boom de las exportaciones, el crecimiento del salario real en un 25 por ciento, la creación de casi 5 millones de empleos formales y el avance en la transnacionalización de las empresas brasileñas.