El presidente Luiz Lula da Silva calificó de “inaceptable” el bombardeo de Venezuela y el secuestro del presidente Nicolás Maduro. En un mensaje posteado en la plataforma X, el jefe de Estado brasileño sostuvo que el ataque “sobrepasa la línea de lo inaceptable. Estos actos representan una afrenta gravísima a la soberanía de Venezuela y sienta otra precedente extremadamente peligroso para la comunidad internacional".
De acuerdo con el jefe del Palacio del Planalto “atacar países en flagrante violación del derecho internacional es el primer paso para un mundo de violencia, caos e inestabilidad, donde la ley del más fuerte prevalece sobre el multilateralismo”. Subrayó que la “condena al uso de la fuerza es consistente con la posición que Brasil siempre ha adoptado en situaciones recientes en otros países y regiones”.
Para el líder brasileño “la acción recuerda los peores momentos de interferencia en la política de América Latina y del Caribe, y amenaza la preservación de la región como zona de paz”. La comunidad internacional “por medio de las Naciones Unidas precisa responder de forma contundente a este episodio. Brasil condena esas acciones y sigue a disposición para promover la vía del diálogo y la cooperación”.
El gobierno de Lula da Silva decidió desde muy temprano mantener todos los canales abiertos en su relación con Venezuela. El ministro de Relaciones Exteriores Mauro Vieira acaba de mantener una conversación con el canciller venezolano Yvan Gil, con el propósito de intercambiar informaciones. Y, en breve, se iniciará una reunión de emergencia para analizar la situación.
A diferencia de otros países latinoamericanos y a semejanza de Colombia, Brasil mantiene una frontera larga, de más de 2.100 kilómetros con Venezuela, lo que ha puesto en alerta al Palacio del Planalto y a Itamaraty desde que ocurrieron los hechos.
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Según la diplomacia brasileña, la expectativa es que Vieira hable con otros representantes de la región, en particular con la colombiana Rosa Villavicencio, canciller de Gustavo Petro. Hasta ahora, se habían pronunciado solamente el cubano Miguel Díaz Canel y el propio Petro, quienes condenaron enérgicamente los ataques con bombas a Caracas y otras ciudades.
El temor brasileño tiene total justificación. Para el gran vecino de Venezuela, una intervención militar americana tendría un impacto directo sobre la región norte de Brasil, y no solo por el aumento del ingreso de inmigrantes que quieran huir del conflicto.
cp