Los ministros de Asuntos Exteriores de los Estados miembros de la Unión Europea acordaron este jueves nuevas sanciones contra Irán y designaron a la Guardia Revolucionaria como “organización terrorista”, como respuesta a la represión de las protestas antigubernamentales.
La decisión fue tomada por 27 miembros de la UE y, según la agencia DPA, afectaría a 30 entidades. Los nombres se publicarán próximamente en el diario oficial de la UE, reportó el sitio DW.
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La medida toma forma en contexto de la alta cantidad de personas fallecidas por las represiones en las protestas de Irán. Desde el propio país se difundió la cifra de 3.000 personas y se han registrado decenas de miles de arrestos. Para evitar la difusión de información sobre las manifestaciones y las víctimas, los líderes iraníes impusieron hace varias semanas una censura generalizada en las comunicaciones telefónicas y de internet.

“La represión no puede quedar sin respuesta”, escribió la jefa de la diplomacia del bloque Kaja Kallas en la red social X. “Cualquier régimen que mate a miles de sus propios ciudadanos está trabajando para su propia desaparición”.
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Al igual que en Estados Unidos, Canadá y Australia, las nuevas medidas de la UE incluyen congelación de activos de los actores afectados. Además, se prohibirá a los ciudadanos y empresas del bloque proporcionarles fondos. También se prevén prohibiciones de entrada a la UE para las personas afectadas. Asimismo, se ampliará la lista de bienes que ya no pueden exportarse desde la UE a Irán.
En total, unas 21 entidades e individuos son objeto de estas sanciones, que les prohíben entrar en la UE y congelan sus activos en el territorio del bloque.
Qué es la Guardia Revolucionaria iraní
La Guardia Revolucionaria es un cuerpo paralelo a las Fuerzas Armadas tradicionales de Irán. Su función principal no es solo militar, sino proteger al sistema político islámico y al liderazgo religioso del país.
El brazo armado ideológico de la República Islámica de Irán es acusado por organizaciones de derechos humanos de haber orquestado la mortal represión del vasto movimiento de protestas que estremeció al país las últimas semanas y dejó miles de muertos, bajo el lema de “defensa del régimen”. Según sus principios, la Guardia Revolucionaria debe proteger al Estado islámico frente a amenazas internas y externas.
“‘Terrorista’, así es como se califica a un régimen que reprime con sangre las manifestaciones de su propio pueblo”, expresó por su parte la presidenta de la Comisión Europea, Úrsula von der Leyen.
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Además, al ocuparse del control interno, intervino en la represión de las protestas y en tareas de seguridad interna, muchas veces junto a fuerzas policiales. A esto se suma un alto poder económico y político. La Guardia Revolucionaria maneja empresas, controla sectores estratégicos y tiene una enorme influencia en la política iraní.
Sin embargo, su autoridad no es solo interna. También lleva a cabo operaciones militares y cuenta con fuerzas terrestres, navales y aéreas propias. Además, a través de su fuerza externa, la Fuerza Quds, apoya y coordina a grupos aliados en Medio Oriente (como Hezbollah en Líbano o milicias en Siria, Irak y Yemen).
En resumen, es uno de los pilares del poder en Irán. No solo actúa como fuerza armada, sino como actor político, económico y de inteligencia. Por ese rol, Estados Unidos, la Unión Europea y otros países la consideran una organización terrorista, mientras que en Irán es vista como garante de la revolución.
RG / ds