En un giro diplomático que redefine el equilibrio de poder en la región, el ministro de Relaciones Exteriores iraní, Abás Araqchi, confirmó este viernes que el Estrecho de Ormuz, punto neurálgico para el comercio global de hidrocarburos, permanecerá "totalmente abierto" mientras se mantenga la tregua vigente.
Este anuncio coincide con una postura tajante desde Washington: el presidente Donald Trump declaró que Estados Unidos ha "prohibido" formalmente a Israel continuar con los bombardeos sobre territorio libanés, buscando blindar el cese de hostilidades anunciado recientemente.
A través de sus redes sociales, Araqchi aseguró que el paso de navíos comerciales por el estrecho está garantizado para el "período restante del alto al fuego". No obstante, la declaración dejó un vacío de precisión técnica, ya que no se especificó si la medida responde a la tregua de diez días entre Israel y Hezbolá iniciada el jueves, o al acuerdo directo entre Washington y Teherán que expira el próximo 22 de abril.
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Por su parte, el presidente Trump reforzó su compromiso con el fin de la violencia en el Líbano mediante un mensaje contundente: "Israel ya no bombardeará el Líbano. ¡¡¡Estados Unidos le ha PROHIBIDO hacerlo. ¡¡¡Ya basta!!!".
El bloqueo naval: la moneda de cambio de Washington
Pese a celebrar la apertura de Ormuz, la administración Trump no ha cedido en su presión económica. El mandatario estadounidense aclaró que el bloqueo naval a los puertos iraníes continuará en "plena vigencia y efecto" hasta que se logre un acuerdo definitivo y total con Teherán.
"Este proceso debería avanzar muy rápidamente", afirmó Trump, sugiriendo que la libre circulación en el estrecho es un paso positivo, pero insuficiente para levantar las sanciones portuarias hasta que la "transacción con Irán" se complete al 100%.
Respaldos y exigencias internacionales
Desde Europa, el optimismo es cauteloso. Tras una cumbre de emergencia en el Palacio del Elíseo, el presidente francés Emmanuel Macron saludó la decisión iraní, aunque la comunidad internacional exige garantías permanentes.
Acompañado por los líderes europeos Keir Starmer (Reino Unido), Friedrich Merz (Alemania) y Giorgia Meloni (Italia), Macron fue enfático en la postura del bloque: "Todos pedimos una reapertura del estrecho total, inmediata, incondicional, por todas las partes", aseguró Macron en rueda de prensa en el Palacio del Elíseo en París junto a los jefes de gobierno británico Keir Starmer, alemán Friedrich Merz e italiana Giorgia Meloni.
La situación permanece en un equilibrio precario: mientras las naves vuelven a cruzar el corazón del petróleo mundial, los puertos de Irán siguen bajo la vigilancia de la armada estadounidense, a la espera de un pacto que selle la paz definitiva.