INTERNACIONAL
Advertencia en Washington

EEUU presionó a Milei por el avance de China en Argentina mientras Trump festejaba con Xi Jinping en Beijing

Trump celebró el "éxito" de su viaje mientras en la Casa Blanca funcionarios advirtieron el avance chino en áreas estratégicas argentinas ante Santiago Caputo. La nueva relación redefinió el margen del Gobierno para equilibrar el alineamiento con Washington y el pragmatismo comercial con Beijing. La mirada de tres analistas.

Trump y Xi Jinping bajan la tensión y redefinen el margen de Milei con China
Trump y Xi Jinping bajan la tensión y redefinen el margen de Milei con China | Cedoc Perfil

El encuentro entre Donald Trump y Xi Jinping cerró con una señal política que excedió la feroz competencia comercial, tecnológica y militar entre las superpotencias. Un año después del garrote arancelario del Liberation Day, los mandatarios acercaron posiciones en Beijing e hicieron concesiones.

Escoltado por los CEOs de las gigantes tecnológicas, el presidente de Estados Unidos “escuchó atentamente” la mirada de su par chino sobre Taiwán y evitó mencionar una posible venta de armas, una línea roja que podría derivar en un conflicto abierto, según advirtió el propio Xi.

A cambio, se llevó una carta que necesita puertas adentro, como nuevos acuerdos comerciales de bienes agroindustriales estadounidenses. Xi Jinping, por su parte, se comprometió a ayudar con la apertura del Estrecho de Ormuz, mientras que la Casa Blanca deslizó una coincidencia clave: evitar que Irán posea un arma nuclear, a medida que se extiende el alto al fuego en Medio Oriente.

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Festejos en Beijing y advertencia a Argentina en Washington

Más allá de la lectura geopolítica de la cumbre "del G2", para Argentina el deshielo entre Trump y Xi Jinping abrió una ventana diplomática delicada.

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Mientras el presidente estadounidense celebraba su “exitoso viaje” a China, en Washington funcionarios, legisladores y otras figuras cercanas al universo MAGA se reunían con el asesor del presidente Javier Milei, Santiago Caputo, de viaje por la capital norteamericana, para expresar su preocupación sobre la presencia de China en áreas estratégicas en Argentina, desde infraestructura hasta minerales críticos, emulando la doctrina de seguridad hemisférica impuesta por el jefe de la Casa Blanca.

“El mundo se encamina a una especie de competencia entre las Grandes Naciones para ver quién se hace de la mejor cadena de suministros posible para sus respectivas economías”, tuiteó Santiago Caputo antes de partir a la capital estadounidense, mientras Trump, su delegación y una decena de CEOs de los gigantes tecnológicos viajaban a Beijing. “Argentina, que decidió jugar con los Aliados y no con el Eje como en otros tiempos, puede ser un socio estratégico para USA en esa carrera ya que tenemos absolutamente todo lo que ellos necesitan”, agregó.

En paralelo, en Beijing convivió con otra señal más “favorable” al gobierno libertario que. más allá del alineamiento ideológico, no solo renovó el swap sino que profundizó su vínculo comercial con el gigante asiático, demostrando el "pragmatismo" del gobierno celebrado por el círculo empresarial de Beijing más allá de la retórica del jefe de Estado.

Posteo Santiago Caputo 15052026
Tuit de Santiago Caputo, asesor del presidente Javier Milei, previo a su viaje a Washington.

Milei en medio del deshielo entre Trump y Xi

El acercamiento entre Trump y Xi no implicó un deshielo total entre las potencias ni una reducción de la presión estadounidense sobre América Latina. Pero sí modificó el clima político alrededor de un gobierno que llegó al poder prometiendo no negociar con “comunistas” y que, ya en funciones, terminó profundizando el comercio bilateral con China, renovando el swap financiero y exportando carne y bienes agroindustriales

“La visita de Trump abre la posibilidad de que Javier Milei visite China”, analizó ante PERFIL Francisco Cafiero, exsecretario de Asuntos Internacionales para la Defensa y docente de la UNLA, en relación al máximo gesto valorado por el estado chino: que un jefe de estado viaje al país para reunirse personalmente con sus autoridades. “Desde 2024 se especulaba con que tanto él como Karina Milei podrían viajar”, agregó.

En los sectores empresariales y académicos de Beijing, mientras tanto, pareció consolidarse una lectura pragmática sobre el gobierno argentino. Aunque el alineamiento político de Milei con Trump generó desconfianza inicial y generó polémica al frenar proyectos de infraestructura financiados por China, las autoridades y círculos académicos chinos destacaron el auge del comercio bilateral: según datos de marzo del Indec, las exportaciones argentinas hacia China crecieron 139,3% interanual en marzo y alcanzaron los 690 millones de dólares, impulsadas principalmente por ventas de litio, carne bovina y productos agroindustriales.

Xi Jinping y Donald Trump 15052026
Xi Jinping y Donald Trump en Beijing.

“En China leen también que a nivel público Milei dice todo pero por debajo de la mesa es pragmático e impulsa el comercio. Ellos están contentos porque priorizan los vínculos comerciales”, explicó a este medio Diego Mazzoccone, politólogo y doctor en Economía Internacional, recién llegado de Beijing.

El nuevo margen con China

El gobierno libertario llegó al poder con un discurso de confrontación ideológica contra China. Milei llegó a afirmar durante la campaña que no haría negocios con “comunistas asesinos” y ubicó el alineamiento con Estados Unidos e Israel como uno de los pilares de su política exterior. Pero la dinámica económica obligó rápidamente a recalibrar posiciones.

Durante el primer año de gestión, Argentina renovó el swap con China, profundizó exportaciones de carne y productos agroindustriales y mantuvo abiertos canales diplomáticos con Beijing a nivel ministerial, a través un activo ida y vuelta entre Casa Rosada (liderada por Karina Milei y Diego Sucalesca) con el embajador chino, Wang Wei.

“China ve también a Milei como pragmático, y ellos también lo son. No es que están enojados con Milei pero sí les gustaría tener un vínculo político”, sostuvo Mazzoccone. Según explicó, en sectores académicos, empresariales y políticos chinos prevaleció la idea de que la relación económica con Argentina debía preservarse más allá de la afinidad ideológica con la Casa Rosada.

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Para Cafiero, la mirada china sobre Milei también se volvió más pragmática. “Una cosa es Milei y otra la política del gobierno; es un personaje que está bien visto para los chinos, les parece transgresor, simpático. Con la cantidad de carne que le estamos vendiendo están felices”, señaló. Según el exsecretario de Asuntos Internacionales para la Defensa, desde Beijing también perciben al Presidente argentino como “una pieza dentro del juego de ajedrez de EEUU”.

Pese a eso, China siguió considerando a Argentina un actor relevante dentro de América Latina. “Argentina es muy relevante para China, básicamente como una ‘potencia’ de América Latina en términos de su seguridad alimentaria y energética. Pero también Argentina es clave por otras cuestiones estratégicas, como la cooperación tecnológica y la ubicación geográfica de nuestro país”, comentó a PERFIL Patricio Giusto, director del Observatorio Sino-Argentino.

La disputa subnacional: provincias, embajadas y el factor Lamelas

Mientras la relación política entre la Casa Rosada y Beijing se enfrió, la competencia entre Estados Unidos y China empezó a trasladarse hacia las provincias argentinas. Gobernadores, proyectos energéticos, litio, universidades y acuerdos comerciales comenzaron a ocupar un lugar cada vez más central en la disputa por influencia territorial.

Según Mazzoccone, la diplomacia china reaccionó fortaleciendo vínculos subnacionales ante la baja intensidad del vínculo bilateral con el gobierno nacional. “El embajador chino empezó en el último tiempo a viajar a las provincias para profundizar los vínculos subnacionales, que se vinculen con China directamente sabiendo que la relación bilateral a nivel nación es baja”, explicó.

Xi Jinping y Donald Trump 15052026
Los presidentes de China y Estados Unidos mantuvieron reuniones en Beijing durante dos días.

El movimiento coincidió con la llegada al país del embajador designado por Trump, Peter Lamelas, identificado con sectores duros de la política estadounidense hacia la "influencia maligna" de China, según su disertación ante el Senado estadounidense. En los últimos meses, la embajada china en Buenos Aires cuestionó públicamente las declaraciones del empresario farmacéutico sobre la supuesta “injerencia” china en Argentina y América Latina, en una escalada diplomática inusual para el vínculo bilateral.

El trasfondo de esa disputa incluyó también proyectos estratégicos frenados o ralentizados. Entre ellos apareció el futuro del Centro Argentino de Radioastronomía y Tecnologías Avanzadas (CART), además de iniciativas de infraestructura financiadas por capitales chinos que perdieron impulso tras el cambio de orientación geopolítica del gobierno libertario.

“EEUU viene trazando cada vez más líneas rojas a los países de América Latina en la cooperación con China”, sostuvo Giusto. “Primero eran las telecomunicaciones, las instalaciones logísticas estratégicas, la defensa y lo espacial, pero ahora también EEUU incluyó a los minerales críticos”.

El especialista vinculó esa estrategia con el corolario Trump a la Doctrina Monroe del siglo XX. “La doctrina Donroe influye y mucho, porque securitiza, o hasta directamente apunta a militarizar ciertos sectores económicos de terceros países, con la excusa de la ‘amenaza China’”, afirmó.

Para Argentina, el alineamiento político con Washington volvió más sencillo ese avance estadounidense sobre áreas estratégicas. Pero al mismo tiempo expuso una tensión estructural: mientras Estados Unidos buscó limitar la influencia china en sectores críticos, la economía argentina siguió dependiendo cada vez más del comercio, el financiamiento y la demanda provenientes de Beijing.

La cumbre entre Trump y Xi no eliminó esa disputa. Pero sí redefinió el margen para países como Argentina, obligados a convivir entre la competencia de las dos principales potencias del mundo. “La competencia ahora es a largo plazo. Eso va a seguir”, resumió Mazzoccone. Según explicó, Beijing entendió que el alineamiento político de Milei con Trump limitó proyectos de infraestructura considerada crítica y de gran escala, pero no necesariamente el desarrollo de vínculos comerciales y provinciales.

CD/fl