Desde hace meses Israel vive un clima de polarización feroz, con marchas que se repiten todas las semanas, a partir de la decisión del gobierno de Benjamin Netanyahu de impulsar una reforma judicial que a juicio de sus críticos condicionaría la independencia de la Corte Suprema y limitaría el margen de acción de los jueces. La división llegó a tal punto que miles de reservistas anunciaron en su momento que se negarían a ser convocados. Ese clima quedó en cuestión tras el devastador ataque lanzado ayer por Hamas.
El primer ministro Benjamin Netanyahu propuso a los partidos de la oposición Yesh Atid y Unidad Nacional formar un gobierno de emergencia tras el ataque, informó la agencia AJN.
Netanyahu hizo la oferta durante una reunión con el líder de Yesh Atid, Yair Lapid, y el líder del partido Unidad Nacional, Benny Gantz, y explicó que tal gobierno tendría el mismo formato que el gobierno de Levi Eshkol al que se unió el entonces líder de la oposición Menachem Begin antes de la Guerra de los Seis Días en 1967.
Gantz afirma que está considerando la posibilidad de entrar en un gobierno de este tipo mientras dure la guerra, pero insiste en que ese gobierno “se ocuparía solo de los retos de seguridad” y de un modo que permitiera “una asociación sustantiva y una influencia en la toma de decisiones en los foros pertinentes” para su partido.
El líder del partido Unidad Nacional dijo a Netanyahu que, a pesar de todo, el actual gobierno recibirá pleno respaldo “para cualquier acción de seguridad responsable y decidida”.
Por su parte, Lapid adelantó que se uniría a “un gobierno reducido, profesional y de emergencia” y afirma que sería imposible gestionar una guerra con “la composición extrema y disfuncional del actual gabinete”, y pidió esencialmente al primer ministro que elimine del gobierno a los partidos de extrema derecha Sionismo Religioso y Otzma Yehudit para poder incorporar a su partido Yesh Atid a la coalición.