afp desde París
Convocados por François Hollande, los presidentes de Nigeria y sus países vecinos acordaron en París una estrategia conjunta en la lucha contra Boko Haram, la milicia islamista nigeriana a la que sólo este año se le atribuyen 2 mil muertes y que mantiene secuestradas desde hace un mes a doscientas estudiantes.
“Estamos aquí para declarar la guerra a Boko Haram”, dijo el presidente de Camerún, Paul Biya, en la conferencia de prensa que siguió a la cumbre, de la que también participaron sus colegas de Nigeria, Goodluck Jonathan; de Benín, Thomas Boni Yayi; de Chad, Idriss Deby Itno, y de Níger, Mahamadou Issoufou, además de representantes de Estados Unidos y Gran Bretaña –que enviaron a Nigeria especialistas para colaborar con el rescate de las estudiantes– y de la Unión Europea.
Hollande anunció la adopción de “un plan global regional a mediano y largo plazo” contra el grupo, que prevé “la coordinación de los servicios de inteligencia, el intercambio de información, la centralización de medios, la vigilancia de las fronteras, una presencia militar en torno al lago Chad y capacidad de intervención en caso de peligro”.
Según Hollande, Boko Haram tiene “vínculos establecidos” con Al Qaeda en el Magreb Islámico (AQMI) y otras organizaciones terroristas de Africa, y recibe armas de países como Libia.
La cumbre se celebró un mes después del secuestro de más de 200 adolescentes en Chibok, en el noreste de Nigeria, por parte de Boko Haram, una secta islámica que apareció en 2002 y que poco a poco se ha transformado en un grupo armado cuyos ataques sangrientos han dejado miles de muertos desde 2009. Horas antes de la reunión, un ataque atribuido al grupo islamista en el norte de Camerún contra un campo de trabajadores chinos dejó al menos un muerto y diez posibles secuestrados.