Mientras Obama se prepara para viajar a Sudamérica, Libia y Japón concentran la tensión mundial.
Lo que puede pasar en Libia en estas próximas horas cruciales es seguramente lo que muchos de los expertos internacionales estuvieron imaginando durante las últimas semanas. Kadafi no se ha detenido en su escalada, y es posible que las fuerzas militares de la OTAN lo enfrenten severamente.
Hoy el Consejo de Seguridad de la ONU sancionó con una votación de 10 votos a favor y 5 abstenciones, entre ellas China y Rusia, la posibilidad de una opción militar. Se ha resuelto con la votación a favor de Francia, Inglaterra y los Estados Unidos “tomar todas las medidas que sean necesarias para proteger a los civiles, incluyendo la prohibición absoluta de vuelos sobre el espacio aéreo libio”. Esto significa que Kadafi no puede seguir utilizando su fuerza aérea, que le era crucial en el combate contra las manifestaciones en su contra.
Durante el día continuaron los combates entre las tropas pro Kadafi y los rebeldes. El dictador libio en la tarde del jueves a horas de la trascendental votación en la ONU, y a través de la radio local libia, amenazó a los intransigentes con entrar con su ejército en Benghazi, la ciudad del este donde los “rebeldes” se han concentrado, y en donde inclusive han creado un poder paralelo. Kadafi les advirtió severamente: “A ustedes les hablo. Dejen las armas. Son unos traidores y no habrá piedad” y les aclaró: “Si se resisten, vamos a ir casa por casa a buscarlos”.
También Kadafi envió mensajes a Occidente, especialmente a la OTAN. “Si el mundo se vuelve loco, Libia se volverá loca”. Se sabe que aproximadamente mil soldados de sus fuerzas se apostaban cerca de Benghazi, utilizando tanques y vehículos pesados, aunque por ahora se ubicaron a unos cuarenta kilómetros de la entrada de la ciudad esperando instrucciones. “Sabemos que estos rebeldes se quieren resistir, y que seguramente morirán civiles. Pero será por culpa de ellos, seguramente los usarán de escudos humanos” enunciaba Kadafi, mientras en Benghazi la población protestaba contra sus palabras en una plaza central.
Por su parte la Secretaria estadounidense Hillary Clinton, de viaje por la región de Tunisia, advertía que si la ONU aprobaba la medida de “no volar”, la OTAN posiblemente tenga que bombardear algunos aeropuertos centrales para evitar que las fuerzas proclives a Kadafi puedan violar dicho espacio aéreo restringido. Está claro que la resolución de la ONU abre la puerta a una posible intervención militar.
También la Liga árabe se había manifestado el fin de semana con una medida de similar tono, dando su consentimiento para que las fuerzas leales a Kadafi no puedan utilizar su capacidad aérea.
“Kadafi se tiene que ir” repitió Clinton a la prensa en Túnez, “es un dictador que ha perdido la capacidad de gobernar y va a destruir todo lo que se le oponga, causando enormes problemas”.
Mientras en Libia la situación se recalienta, y mientras en Japón todavía hay enorme incertidumbre sobre los posible efectos de la radioactividad que emana de la planta nuclear de Fukushima, Obama se prepara para viajar a Sudamérica en las próximas horas.
Es muy posible que durante el periplo por el Sur, el comandante en Jefe de las fuerzas norteamericanas deba seguir de cerca, mientras se mueve entre Brasil y Chile, estos focos de tensión mundial. Obama tendrá una agenda cargada durante el fin de semana. Llega el sábado a Brasil donde conversará con dirigentes locales, para luego al otro día visitar una favela en Rio de Janeiro, donde también brindará un discurso en una plaza pública en el centro de la ciudad.
(*) Especial para Perfil.com.