INTERNACIONAL
a dos semanas de las elecciones

Paradojas de la UE: los ‘euroescépticos’ avanzan hacia el Parlamento europeo

Las fuerzas críticas del bloque pueden duplicar sus bancas. Aprovechan el voto castigo a los partidos que gestionaron la crisis. El factor migratorio y el rol de Marine Le Pen.

Contra Bruselas. El eurofóbico UKIP británico encabeza los sondeos en su país y hace campaña contra la integración regional.
| AFP

Es una verdadera paradoja: los “eurofóbicos” y “euroescépticos” protagonizan la campaña para las elecciones al Parlamento europeo que tendrán lugar a fin de mes. Las encuestas indican que las fuerzas críticas de la Unión Europea serán las grandes beneficiadas de un fuerte voto castigo a los partidos tradicionales y del descontento con las políticas de Bruselas que impera en varios países. Estos grupos podrían hasta duplicar sus bancas en la Eurocámara en los comicios del 25 de mayo, lo que representaría un importante obstáculo a las iniciativas de integración en el bloque.

Las tres fuerzas paneuropeas que dominan el Parlamento de Estrasburgo son el Partido Popular Europeo (PPE), los socialdemócratas y los liberales. Según sondeos de la organización VoteWatch Europe, en colaboración con la propia Eurocámara, esas formaciones perderán sufragios a manos de los partidos eurofóbicos, que rechazan toda forma de cooperación comunitaria; de los euroescépticos, que desconfían de la integración política; y de los eurocríticos, que pretenden una orientación más social de las directivas económicas de la UE.

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Francia y el Reino Unido están a la vanguardia del rechazo al bloque. El UKIP británico es favorito en su país, por encima de los laboristas, los liberaldemócratas y los conservadores del premier David Cameron. Su líder, Nigel Farange, atribuye el desempleo a la inmigración y hace campaña contra “las fronteras abiertas y la libertad de tránsito”.

El ultraderechista Frente Nacional francés de Marine Le Pen –quien, al igual que su padre Jean-Marie, es eurodiputada– también aventaja a los conservadores y socialistas en la carrera hacia las elecciones europeas. Se opone al euro y reclama restricciones al tránsito de inmigrantes. Le Pen aspira a formar un bloque propio en la Eurocámara junto a otros partidos de extrema derecha que integran la Alianza Europea por la Libertad (EAF). El xenófobo holandés Geert Wildes y la Liga Norte italiana podrían ayudarla a alcanzar los 25 eurodiputados de siete países que necesita.

“El euroescepticismo no es un fenómeno nuevo, pero se potencia con la crisis económica –dijo a PERFIL el profesor Andrés Malamud, investigador del Instituto de Ciencias Sociales de la Universidad de Lisboa–. La opinión pública está dividida entre los países del Norte (acreedores) y los del Sur (deudores). Cada mitad se siente perjudicada por la otra y culpa por ello a la UE”.

Según el experto, “los euroescépticos no tendrán mayoría, pero evitarán que cualquier otro la tenga, de forma que la UE seguirá sin generar un sistema de gobierno y oposición similar al de los Estados miembros”. Malamud explicó que las elecciones europeas son llamadas “de segundo orden” porque los ciudadanos suelen votar para premiar o castigar a sus gobiernos nacionales. Este año, la mayoría buscará desquitarse apoyando a las fuerzas antisistema.