INTERNACIONAL
ENTREVISTA

Pedro Baños: "En Europa hay un pro americanismo casi llegando al vasallaje"

El coronel español y analista habló con PERFIL sobre su análisis del orden internacional y la competencia entre EEUU y China que plasmó en su reciente libro La Encrucijada Mundial.

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El militar y analista español Pedro Baños presentó La Encrucijada, editado por Editorial Planeta. | CEDOC

Según el coronel español y analista Pedro Baños, el mundo atraviesa una "era de certidumbre" y las democracias liberales están en "riesgo de desaparecer". Se trata de un contexto incierto marcado por el avance de la tecnología, una sociedad atomizada, de líderes incapaces, con auge de los autoritarismos, cambios en el orden global y conflictos internacionales con riesgo de escalada nuclear, entre otros. 

"Creo que tenemos que reflexionar sobre muchas cosas, sobre todo si no queremos que las democracias al final sean sustituidas por otro tipo de regímenes autoritarios", señaló Baños. En una entrevista con PERFIL, el experto en relaciones internacionales abordó las problemáticas geopolíticas, sociales y políticas actuales que marcan el tempo de su más reciente obra: La Encrucijada Mundial, editada por Planeta en su versión local.

Autor de éxitos como Así se domina el mundo y El dominio mental, el escritor y militar nacido en la ciudad española de León invita a la reflexión a partir de lo que asegura ser un "manual para la supervivencia" que da cuenta del contexto global complejo en el que los países se ven condicionados por la competencia estratégica entre Estados Unidos y China y la guerra "internacional" en Ucrania.

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Entrevista a Pedro Baños

 Las consecuencias del cambio tecnológico en una sociedad atomizada es uno de los ejes de La Encrucijada Mundial. A nivel global, ¿te parece que estamos encarando el final de un ciclo?

—Es verdad que el mundo siempre ha sido cambiante, complejo, pero también es cierto que se están juntando demasiadas circunstancias anormales, empezando por lo que hace la tecnología y la hiperconexión. Debemos estar alertas de las consecuencias que va a tener a muy corto plazo. Porque no pensemos que esto es para dentro de muchos años, el cambio es absolutamente radical y lo tenemos ya mismo, como sucede con la inteligencia artificial.

Una de las características de este tiempo es la aceleración de acontecimientos. Las otras revoluciones industriales no fueron tan universales ni tan rápidas. Incluso países considerados subdesarrollados entraron a este mundo digital saltándose muchos pasos intermedios y poniéndose en algunos casos casi en cabeza de pelotón. Está todo cambiando con una rapidez absolutamente inusitada y tiene repercusiones. Si hablamos de los jóvenes, deberíamos preocuparnos por lo que están estudiando porque puede haber muchos estudios en universidades en la actualidad que no van a tener salida laboral.

—Estos cambios parecieran socavar las instituciones de las democracias liberales que “están en riesgo de desaparecer”, según La Encrucijada Mundial. ¿Cómo se puede subsanar esta situación? 

—Hay una gran incapacidad. Una cosa es ser activista y otra cosa ser político y otra ser estadista. Hoy en día hay que eso hay que tener personas muy bien formadas, que se las puede preparar de hecho con escuelas de altos funcionarios que existen en algunos países. Necesitamos de un líder político que tenga conocimientos y capacidad de gestión, además de una serie de características como honradez, transparencia, vocación de servicio. Estamos viendo ahora mismo que se están dando casos en muchos países democráticos que en seis meses o en un año cambian la mitad del gabinete por inexperiencia o ineficacia. 

También vivimos en esta alternancia política propia de las democracias que hace que los políticos al final están principalmente preocupados de su propia supervivencia.

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La Encrucijada Mundial, el último libro de Pedro Baños.

—En Argentina se percibe un hartazgo de los jóvenes hacia la élite política que no da respuestas o no sabe cómo cambiar la situación. ¿Cómo lo ve?

—Muchas veces no pueden porque son demasiado localistas, miran demasiado hacia sí mismos y hay circunstancias internacionales marcan el devenir del país. Tampoco podemos olvidar que cuando se llega al poder te encuentras con muchísimas presiones por parte de los grandes grupos oligarcas.

Hay muchas personas, sobre todo esos jóvenes, que ya no creen en la democracia porque ven que solamente hay un escándalo tras otro y al final hay otros sistemas que se pueden terminar por imponer. China es verdad que lo hace de una manera muy astuta al vender lo que ellos llaman el socialismo moderno, de la Nueva Era. Eso es lo que está intentando China de una forma indirecta y a más largo plazo. No lo hacen de una manera tan abierta, descarada y casi a sangre y fuego como hizo Estados Unidos con la democracia en su momento, que también es una forma de dominación geopolítica. 

—¿Cómo evalúa la incidencia de China en el Sur Global? 

—Lo que pretende es crear una dependencia tal como lo ha hecho Estados Unidos a través de la deuda, como el poder que ha tenido a través del Banco Mundial o del Fondo Monetario Internacional. China está intentando la misma finalidad, de dominio o penetración en los países, pero a su manera. Cada imperio al final lo que trata es de imponer su propio modelo porque además de la invasión militar y la económica está la cultural. Por lo tanto si impones tu modelo al final tienes a todo el mundo dependiente del mismo.

—Todavía existen diferencias importantes entre los dos, como por ejemplo en el gasto militar. ¿Crees que efectivamente China le está disputando el dominio unipolar a Estados Unidos?

—Ese cambio se está produciendo, es verdad que eso es lo que está pretendiendo China. Por supuesto siempre con el permiso de Estados Unidos, de quien todavía nos queda por ver su reacción porque no va a entregar la dirección del mundo tan fácil ni absolutamente. En ese juego es en el que estamos, un Estados Unidos que se ve cada vez más amenazado en su poder pese a que gasta más de 800.000 millones de dólares anualmente en Defensa mientras que el resto del mundo gasta el 80% de esa cantidad. Pero todo eso le sirve, entre otras cosas, para apuntalar su verdadera fortaleza que es la economía, empezando por el dólar, su base principal que está siendo muy atacada. Es parte de un enfrentamiento geopolítico cada vez mucho más acusado y que desde luego al final nos perjudica a todo el planeta.

—Estados Unidos suele advertir contra las condiciones que impone China a sus socios comerciales del Sur Global. ¿Qué opina al respecto? 

—Es lo propio de lo que han hecho siempre todas las grandes potencias a otros países medianos y pequeños, pues han intentado aprovecharse de ellos. Lo ha hecho Estados Unidos y ahora lo intenta hacer China de una manera diferente. Ellos lo que venden es el win-win: tú ganas, yo gano. En cierto modo al establecer inversiones en el país lo que le permite es refinarlo y dejarle unas ganancias en vez de llevarse el material natural en bruto, pero al final le beneficia. En política internacional nada es gratis. China invierte y Estados Unidos advierte.

—Su libro generó revuelo en redes sociales donde se lo apuntó por una actitud pro China en esa disputa bipolar, ¿cómo responde ante ello? 

—Lo que digo en el libro es cómo en veinte años China ha pasado de la nada al todo, esa es la realidad. Obviamente ese crecimiento de China le preocupa a Estados Unidos y nos queda por ver una vez más su reacción, que no va a ser amable como un imperio que se ve acosado, que está siendo amenazado por otro que ya en algunos casos ya claramente lo ha superado. Si eso significa ser pro-chino, pues cada uno que lo considere como le dé la gana, estamos en democracia. Cada uno es libre de interpretarlo como quiera pero es simplemente exponer la situación. Nos cuesta temas de trabajo expresarnos con libertad sobre todo cuando va en contra de las políticas oficiales de los que siguen mandando en nuestro mundo occidental. 

Esto pasa con otros temas como la guerra en Ucrania, en cuanto tratas de dar una visión objetiva más allá de la narrativa oficial. Yo me dedico a otra cosa, a servir a los ciudadanos al exponer la realidad y ofrecer mi análisis que puede estar tan equivocado como el de cualquier otro.

—Al desafiar el abordaje tradicional de estos temas o la literatura mainstream pro occidental, ¿se considera un revolucionario?

—Lo que hago es precisamente abogar por reforzar la democracia. Yo propongo cosas muy revolucionarias siempre en el marco democrático, precisamente para no caer en autoritarismos. Una democracia que sea una “noocracia” donde podamos elegir a los más sabios a los más capaces, en el caso español recuperar el servicio militar obligatorio, o crear un Ministerio del Futuro, entre otras cosas. Tenemos que ser conscientes de por dónde vienen los demás y qué es lo que vienen haciendo. Muchas veces nosotros estamos aquí más entretenidos en nuestras luchas fratricidas políticas internas que en crear ese futuro.

En Europa que hay pro americanismo casi llegando al vasallaje, algunos de nuestros grandes líderes de las instituciones europeas creo que están haciendo más política para Estados Unidos que para Europa o los intereses nacionales. Es verdad que están sometidos a muchas presiones y me atrevo a decir que eso les lleva muchas veces a prácticamente ser siervos del gran poder que significa Por ejemplo, con el tema de la guerra de Ucrania que claro estamos en guerra y recibimos una propaganda total y absoluta. 

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—¿Cómo evalúa la contraofensiva ucraniana en medio de las acusaciones cruzadas entre ambos bandos? 

—Es verdad que tenemos más desinformación que información. Yo llevo analizando guerras y conflictos desde hace muchísimos años y nunca había visto tanta falta de información como en esta guerra. Parece ser que esta contraofensiva, si es que lo ha sido tal, ha fracasado. Estaba abogada a fracasar, si no tienes superioridad aérea estás mandando prácticamente a los soldados a los medios acorazados y mecanizados a una muerte segura que hacía una acción suicida. 

Ahora lo que tampoco sabemos si es que está ya es la contraofensiva definitiva, si simplemente no se ha empleado todas las fuerzas para intentar develar exactamente cuál era el entramado defensivo por parte de Rusia en todos los aspectos para luego lanzar la verdadera contraofensiva que disponga de más medios o de tropas procedentes de otros países, con lo cual ya la guerra se internacionalizaría mucho más de lo que ya está. 

Europa está en guerra, el riesgo de escalada es clarísimo y significa además de llegar a utilizar armas mucho más potentes incluso las armas nucleares tácticas, pero sobre todo por el riesgo de escalada para que participen activamente otros países del entorno como pudiera ser Polonia o alguno de los países bálticos. La situación es de máxima tensión.

—Algunos analistas dicen que en realidad lo que está haciendo Ucrania es mejorar su posición para una eventual negociación considerando que, entre otros factores, Europa también está un poco cansada. ¿Crees que es así?

Los ciudadanos europeos empiezan a estar muy cansados porque además En Europa en general la situación económica es muy dedicada. Hubo algunas declaraciones de líderes sobre reducir las pensiones, la sanidad y la educación pero lo importante es seguir mandando armas y ayuda económica a Ucrania. Vamos año y medio y tampoco se ven visos de solución. Una solución muy difícil porque obviamente Ucrania y tiene todo el derecho a ello lo que pretende recuperar todo su territorio incluido Crimea, y por otro lado para Rusia es una guerra existencial. La situación es muy delicada y ahora mismo tampoco se puede hacer un pronóstico porque prácticamente todos han fallado.

 

Gi