El presidente de Colombia, Gustavo Petro, calificó como “muy positiva” y de tono “optimista” la reunión que mantuvo este martes en la Casa Blanca con el mandatario de Estados Unidos, Donald Trump. El encuentro, que se desarrolló a puertas cerradas, incluyó conversaciones sobre el régimen de sanciones y las estrategias para enfrentar el narcotráfico, con especial atención en la frontera con Venezuela.
Tras la cita, Petro ofreció declaraciones a la prensa en las que describió un intercambio marcado por miradas distintas sobre problemas centrales de la agenda internacional. Según explicó, durante la conversación surgieron enfoques contrapuestos sobre temas como el narcotráfico y la energía, algunos de carácter más confrontativo y otros orientados a la construcción de soluciones conjuntas. En ese sentido, el presidente colombiano aseguró que ambos gobiernos optaron por priorizar los puntos de coincidencia antes que las diferencias.
El jefe de Estado subrayó que, pese a las distancias históricas y culturales entre Colombia y Estados Unidos, existe un valor que funciona como eje común: la libertad. También recordó que las relaciones comerciales entre Estados Unidos, Colombia y Venezuela se fueron deteriorando con el paso de los años como consecuencia de tensiones políticas acumuladas.
En relación con el narcotráfico, Petro insistió en que Colombia no es el origen del problema y apuntó directamente a las estructuras internacionales que sostienen el negocio. “La primera línea del narcotráfico vive en Dubái, en Madrid, en Miami”, sostuvo, al tiempo que afirmó que estas redes son conocidas por las agencias estadounidenses. En ese marco, reclamó un trabajo de inteligencia coordinado entre países para desarticular a los verdaderos responsables.
"Volví a repetir lo mismo: hay que ir sobre los capos (...). La primera línea del narcotráfico no es la que te imaginas. Le pasé los nombres al presidente Trump. Están fuera de Colombia y hay que ir a por ellos", enfatizó.
Petro reveló que le había pedido a Trump que haga de mediador entre Colombia y Ecuador, enzarzados en una guerra arancelaria, y aseguró que el republicano, que se vanagloria de haber resuelto ocho conflictos en todo el mundo, aceptó.
Desde el Despacho Oval, Trump también se refirió al encuentro y reconoció que la conversación fue “muy buena”, a pesar de los antecedentes de tensión entre ambos. El mandatario estadounidense aseguró que no conocía previamente a Petro, pero destacó que el diálogo fluyó de manera positiva y que ambas partes están trabajando en los temas abordados.
"Nos llevamos muy bien. Él y yo no éramos exactamente los mejores amigos, pero no me sentí insultado porque nunca lo había conocido", dijo Trump en la Casa Blanca, horas después de que concluyera la reunión.
La visita oficial incluyó un recorrido del presidente colombiano y su delegación por los pasillos de la Casa Blanca, donde se exhiben los retratos de expresidentes estadounidenses. Sin embargo, no hubo declaraciones conjuntas ni una conferencia de prensa formal tras la reunión.
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El vínculo entre Petro y Trump estuvo atravesado por fuertes cruces, especialmente en relación con Venezuela y las políticas migratorias. En el pasado, el líder republicano llegó a lanzar advertencias públicas contra el mandatario colombiano y su administración impuso sanciones que alcanzaron a Petro, a su familia y a su entorno cercano, incluida la primera dama, por presuntos vínculos con el narcotráfico. Estas medidas fueron levantadas recientemente para permitir el viaje del presidente colombiano a Washington.
Incluso, Trump llegó a acusar a Colombia de estar gobernada por un dirigente vinculado a la producción y venta de cocaína hacia Estados Unidos, una afirmación que elevó la tensión bilateral. No obstante, días después ambos mantuvieron una conversación telefónica que permitió bajar el tono del conflicto y abrir una instancia de diálogo que desembocó en la reunión de esta semana en la Casa Blanca.
LB/ML