Lejos de los temas políticos, el Palacio del Eliseo (la Casa Rosada de Francia) tiene los ojos puestos por estos días ante los rumores de infidelidad mutua entre el presidente, Nicolas Sarkozy, y su esposa Carla Bruni.
El detonante fue un mensaje que apareció en la red social Twitter. Un periodista escribió que Benjamin Biolay había ganado los premios Victoire al Mejor Intérprete y Mejor Disco del año por su trabajo La Superbe gracias a un 'romance' que tenía con la primera dama francesa (él participó en el disco de Bruni ‘Comme si de rien était'). De inmediato los rumores de ruptura de la pareja presidencial empezaron a circular por varios medios de Francia: Journal lleva Dimanche, Journal El Alsace y Le Post.
La venganza habría llegado luego de parte de Sarkozy. El hombre despechado respondió con la misma carta y habría seducido a la vice ministra de Ecología y actual campeona francesa de karate, Chantal Jouanno.
De todos modos Carla Bruni desmintió los rumores en una entrevista realizada por la cadena Sky News y afirmó que "él nunca tendría historias clandestinas". Y agregó: "Creo que el matrimonio debe ser para siempre, pero nadie sabe qué puede suceder. Quisiera que fuese para siempre, es mi esperanza, pero podríamos morirnos mañana".
Bruni también se encargó de limpiar su propia imagen: "El 99 por ciento de las cosas que se escriben sobre mí son mentira". Y afirma "estar viviendo un auténtico cuento de hadas al haberse enamorado con 40 años".
Carla Bruni, de 42 años, y Nicolas Sarkozy, de 55, se casaron el 2 de febrero de 2008 luego de que el presidente Frances engañara a su esposa con la cantante, así que la pareja ya entiende de infidelidades.