Rusia llevó a cabo durante la madrugada de este lunes uno de los ataques aéreos más masivos de los últimos meses contra Ucrania. La ofensiva se desplegó mediante el lanzamiento coordinado de 611 drones y 70 misiles, según reportaron las autoridades ucranianas. El violento bombardeo se dio en el marco de una nueva escalada militar que mantiene paralizado cualquier avance hacia una negociación de paz para frenar el conflicto iniciado en febrero de 2022.
El ataque, que impactó principalmente en la capital, Kiev, así como en las ciudades de Járkiv y Dnipro, provocó un saldo preliminar de al menos nueve muertos, decenas de heridos y graves destrozos en la infraestructura civil.
El hecho más alarmante de la jornada se registró en el centro de la capital, donde las explosiones provocaron un voraz incendio en la histórica Lavra de Kiev-Pechersk, un complejo monástico considerado uno de los principales símbolos religiosos del país y declarado Patrimonio Mundial por la UNESCO.
Por su parte, el Ministerio de Defensa ruso contradijo las denuncias sobre daños civiles y aseguró que los objetivos de su operación fueron exclusivamente instalaciones militares, oficinas de reclutamiento y bases aéreas. A través de un comunicado oficial, Moscú afirmó que la misión estratégica cumplió con todos los fines previstos.

La polémica táctica del "doble golpe" en Járkiv
En la ciudad de Járkiv, las autoridades locales denunciaron una de las maniobras más letales de la jornada: la aplicación por parte de las fuerzas rusas de la táctica conocida como "doble golpe". Este mecanismo consiste en bombardear un objetivo y, minutos después, lanzar un segundo ataque sobre la misma zona cuando los equipos de emergencia ya se encuentran asistiendo a las víctimas.
De acuerdo con el informe provisto por el Servicio Estatal de Emergencias de Ucrania, cuatro rescatistas y un empleado municipal perdieron la vida cuando los drones rusos impactaron directamente sobre el sector donde se realizaban las tareas de asistencia. El ataque en esa localidad también provocó heridas a otros seis socorristas y a tres civiles.
En tanto, los reportes en Kiev indicaron que los ataques en los distintos barrios de la capital dejaron cuatro muertos y al menos 30 heridos. Entre los afectados se encuentran dos niños de 5 y 6 años. Las detonaciones causaron destrozos generalizados en edificios residenciales, locales comerciales y mercados públicos.

Daños en el Patrimonio Mundial de la UNESCO y otras regiones
La mayor conmoción internacional se centró en el incendio de la Lavra de Kiev-Pechersk, un emblemático complejo monástico fundado entre los siglos XI y XIX, clave para el cristianismo ortodoxo en Europa oriental. Las llamas afectaron seriamente el techo de la Catedral de la Dormición. Ante esto, el metropolitano Epifanio, jefe de la Iglesia ortodoxa de Ucrania, repudió el hecho y lo calificó como un atentado directo contra “la humanidad, la historia y el cristianismo”.
El sitio resguarda una red de cuevas subterráneas, iglesias y monasterios que funcionan desde hace siglos como centros de peregrinación. El daño a este patrimonio se sumó a la destrucción reportada en la región de Dnipropetrovsk, donde un misil destruyó el edificio de un colegio y dañó severamente otras instituciones educativas y culturales.
Finalmente, en la región de Sumy, las autoridades reportaron que un proyectil impactó contra un complejo de departamentos, dejando un saldo de múltiples heridos, entre los cuales se constató la presencia de un menor de edad.
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