INTERNACIONAL
Tiene 53 aos, es bonita, elegante y marketinera

Ségolène y su empatía con Michele, Cristina y Teresa

Fue tres veces ministra y es diputada desde hace 20 años. Buscó cambiar la cara al Partido Socialista pero muchos la acusan de política ligth. Cuenta con el apoyo de colegas políticas, alá y acá.. Galería de fotos

0422royal468
Sgolne Royal podra convertirse en la primera mujer en llegar al Eliseo | AFP

Ségolène Royal, que disputará la segunda vuelta contra el candidato conservador Nicolás Sarkozy, podría pasar a la Historia como la primera presidenta de Francia, un país donde la política hasta ahora ha sido terreno reservado a los hombres.

En los últimos meses, Royal, en su afán de encarnar una renovación serena, tenaz y audaz de la izquierda, ha recorrido las regiones de Francia, presume de ser la única candidata que ha escuchado al pueblo y se jacta de haber aguantado estoicamente los ataques a menudo machistas de adversarios y compañeros de partido.

"Confieso que en esta campaña, no me he librado de casi nada. Tal vez intentan hacerme pagar una cierta forma de libertad. Pero he demostrado que tengo resistencia y constancia", aseguró Royal, que fue tres veces ministra y es diputada desde hace 20 años y presidenta regional.

Su popularidad ascendente y su imagen fresca atrajo al Partido Socialista (PS) a una avalancha de jóvenes que consiguieron que fuera elegida candidata de la formación el pasado noviembre, pasando para ello por encima de los pesos pesados de la formación como los ex ministros Laurent Fabius o Dominique Strauss-Kahn.

Bonita, elegante y sonriente, esta madre de familia de 53 años es hoy la nueva imagen del Partido Socialista francés, que estuvo dividido y a la deriva desde su estrepitosa derrota en la primera vuelta de las elecciones presidenciales de 2002.

La líder socialista es compañera sentimental del primer secretario del partido, Francois Hollande, y madre de sus cuatro hijos, una situación que le ha valido numerosas críticas y burlas.

Su campaña se ha centrado en un proyecto de "democracia participativa", que le ha llevado a recorrer Francia para escuchar las expectativas y frustraciones de los ciudadanos y convertirlos en los "verdaderos protagonistas" de su programa electoral.

Royal no ha tenido reparos en adentrarse en cuestiones polémicas que provocan la división entre los socialistas, como la duración de la jornada laboral, el papel de Francia en Europa, la identidad nacional o la igualdad entre sexos.

Algunas de sus propuestas, como la de que cada ciudadano tenga una bandera nacional en casa y sepa cantar el himno francés, la Marsellesa, hasta el final, le valieron el calificativo de demagoga. "Ségo" como es llamada familiarmente en Francia, fue criticada además por la falta de ideas propias, su inexperiencia internacional y su individualismo durante la campaña.

Pero el fenómeno Ségolène, apodada cariñosamente "Zapatera" en referencia al presidente del gobierno español, el socialista José Luis Rodríguez Zapatero, despertó la simpatía y complicidad de otras mujeres que ocupan el poder o luchan por conseguirlo.

La presidenta de Chile, la socialista Michele Bachelet, la primera dama argentina, Cristina Kirchner, o la vicepresidenta primera del gobierno español, María Teresa Fernández de la Vega, se cuentan entre sus amigas o aliadas.

"Sé que Ségolène puede presidir a los franceses. Ella representa el ímpetu personal, la frescura de ánimo y el optimismo. Es el cambio y el futuro de Francia", clamó el presidente socialista español el pasado jueves en un mitin en Toulouse (suroeste de Francia) en el que apoyó a Royal.

En la recta final de esta campaña, Royal no ha dudado tampoco en hacer valer su condición de fémina. "Necesito el voto de las mujeres", pidió, considerando que en Francia el hecho de no votar a un hombre es un acto "osado".

Royal nació en Dakar (Senegal), donde su padre estaba destinado como militar. Es la cuarta de ocho hermanos y recibió una educación católica muy estricta de la que posteriormente tomó distancia, aunque sigue teniendo un sentido muy tradicional de la familia y la moral.

Después de estudiar en la prestigiosa Escuela Nacional de Administración (ENA), se afilió al Partido Socialista en 1978 y participó en la campaña presidencial de Francois Mitterrand en 1981.

Entre 1982 y 1988, consiguió hacerse un lugar en el restringido círculo de colaboradores del fallecido presidente socialista y ocupó las carteras de Medio Ambiente, Educación y Familia.

El punto que marcó el inicio de su vertiginosa ascensión fue su inesperada elección en 2004 como presidenta de la región de Poitou-Charentes.

Fuente: AFP