afp/ap desde Bangkok
Un día después del golpe de Estado en Tailandia, la junta militar que tomó el poder arrestó ayer a la ex primera ministra Yingluck Shinawatra y prohibió salir del país a 155 personas vinculadas al último gobierno. La medida, condenada por la comunidad internacional, llegó tras seis meses de manifestaciones callejeras, en las que se enfrentaron la oposición y los “camisas rojas”, leales a la dirigente oficialista.
Yingluck, hermana de Thaksin Shinawatra, el hombre fuerte de la política tailandesa, se entregó ayer en el Club del Ejército en Bangkok, donde había sido convocada por los militares junto a otros miembros de su gobierno. Allí, los uniformados detuvieron a la mujer, que había sido desplazada por el Tribunal Constitucional el 7 de mayo, tras hallarla culpable de abuso de poder.
En declaraciones a la agencia Reuters, un alto mando explicó que detuvieron “a Yingluck, su hermana y a su cuñado”, todos ellos importantes figuras políticas. “Los retendremos durante no más de una semana, si no, sería demasiado largo. Tenemos que organizar primero las cosas en el país”, indicó el uniformado. “En total, 155 personas tienen prohibido viajar al extranjero, salvo autorización del nuevo régimen militar, para mantener la paz y el orden”, agregó otro vocero militar a la televisión local. De esta forma, Yingluck no podrá reunirse con su hermano Shinawatra, que se exilió tras ser derrocado en 2006 por otro golpe militar. “Ella ha llegado”, declaró a la prensa Wim Rungwattanajinda, un colaborador de la ex jefa de gobierno, apresada junto al primer ministro interino Niwattumrong Boonsongpaisan.
El Consejo para el Mantenimiento del Orden y la Paz Nacional, el nombre oficial de la junta militar, se hizo con el control del país el jueves tras el fracaso de una reunión entre los representantes políticos tailandeses para intentar resolver la pronunciada crisis política. El motivo que llevó al país al borde del abismo fue el enfrentamiento entre los partidarios del rey Bhumibol Adulyadej y el ex primer ministro Thaksin Shinawatra, un antiguo magnate de las telecomunicaciones muy popular entre las clases bajas.
Tres personas fueron arrestadas ayer en Bangkok, cuando uniformados dispersaron una protesta contra el golpe de estado. Cientos de jóvenes se reunieron en la vía pública, pero en plena marcha estallaron escaramuzas entre manifestantes y soldados, cerca de la plaza Siam. Tras el golpe, los militares impusieron la ley marcial, suspendiendo los derechos constitucionales y prohibiendo las concentraciones.
Aunque el hermano de la primera ministra se encuentra fuera del país desde 2008, aún lidera a los “camisas rojas”, el poderoso movimiento popular que protagonizó las protestas, y conserva una poderosa influencia en la política de su país. Ante las protestas de la oposición, que acusaban al gobierno por corrupción, los militantes que apoyan a Thaksin y la ex primera ministra organizaron protestas paralelas, que dejaron como saldo 28 muertos y centenares de heridos. En febrero, Tailandia celebró elecciones, pero los comicios fueron anulados debido a las protestas en numerosas circunscripciones.
Desde entonces, el país atravesó una pronunciada crisis política en la que ni el gobierno, ni la oposición, cedieron un milímetro. La conflictividad social derrumbó a la economía, que en el primer trimestre del año se contrajo un 2,1%.