En un emotivo y furtivo retorno a sus casas, 31 mineros ya fueron dados de alta del Hospital Regional de Copiapó y tan sólo dos de los sobrevivientes seguían ayer internados y en observación, de acuerdo a lo que fue comunicado en el último parte médico entregado por la directora del servicio de Salud de Atacama, Paola Neumann. Los trabajadores, que pasaron sin escalas del olvido de una sociedad que no reparaba en las infrahumanas condiciones en las que trabajaban al estrellato, súbitamente cambiaron la subterránea oscuridad del desierto de Atacama por el acoso de los medios de comunicación y los flashes de los fotógrafos.
Durante el transcurso de la jornada, abandonaron el centro médico 28 de los mineros, que se unieron a los tres que habían dejado el hospital el jueves por la noche. Según informó Neumann, los únicos mineros que no recibieron aún el alta prolongarán su tratamiento en dependencias de la Asociación Chilena de Seguridad, ya que sus casos no son de una alta complejidad médica. Según la prensa chilena, uno de los sobrevivientes que permanece en observación es Mario Sepúlveda , el "animador" del grupo, que es evaluado por el cuerpo de psicólogos debido a un cuadro de estrés y agotamiento.